Política Chile

TRIBUNA ABIERTA

Colchane, crisis migratoria y la hipocresía derechista

El pasado miércoles se confirmó la muerte de dos personas en la comuna de Colchane, en la región de Tarapacá, quienes perdieron la vida en el esfuerzo por entrar a Chile por pasos no habilitados, que estos últimos meses han sido utilizados por miles de venezolanos y personas provenientes de otros países de Latinoamérica.

Viernes 5 de febrero

Es importante señalar que no son las primeras muertes, habiéndose ya reportado en meses anteriores otras muertes, como otra mujer fallecida por insolación en el desierto.

Hechos de los últimos días

Actualmente, unas 1.600 personas deambulan en las calles de Colchane y duermen en las plazas, lo que viene sucediendo hace ya varios meses. Miles de otros migrantes ya han bajado a Iquique y se encuentran en una situación extremadamente precaria, siendo desalojados incluso de sus campamentos, como los ubicados al norte de playa Cavancha.

El mismo Fernando Chiffelle, gobernador suplente del Tamarugal, reconoce su maquiavélica política:"a través de la autodenuncia, los llevamos a albergues para que cumplan la cuarentena y quedar tranquilos que están cumpliendo la norma sanitaria. Pero siguen estando irregular dentro del país y, por lo tanto, en cualquier minuto pueden ser expulsados”.

El mismo lunes de esta semana, 300 migrantes buscaban entrar desde Bolivia, siendo interceptados por un contingente militar. Pero tras devolverse y replegarse volvieron a ingresar, sin que las fuerzas militares pudieran impedirlo.

Mientras tanto se agrava la crisis migratoria y sanitaria, el intendente Miguel Quezada tomó sus vacaciones legales, frente a lo cual el alcalde de Colchane, Javier Vilca, derechista de Amplitud, pidió directamente al presidente Sebastián Piñera que solicitara su renuncia.

¿Cómo se llegó hasta aquí? Revisemos brevemente:

El año 2018, en un contexto de alianza de los partidos y gobiernos de derecha a nivel continental, Piñera apoya a Guaidó como presidente de la Venezuela. Piñera busca capitalizar la crisis humanitaria, promoviendo el éxito del modelo neoliberal chileno y promoviendo un visado especial para ciudadanos venezolanos. (Información aquí)

En junio del 2019, Juan Guaidó, auto-proclamado presidente del país venezolano, informaba que se comunicó con la Cancillería chilena para establecer un mecanismo que facilite el ingreso de los migrantes venezolanos a ese país.

Cual si fuera un juego de ajedrez para posicionar sus fracasados modelos económicos y con fines propagandísticos, ambas autoridades promovían y facilitaban lo que hoy es una tragedia más para familias trabajadores y pobres de Latinoamérica.

El año 2020 Sebastián Piñera envía al parlamento chileno un proyecto que en sus palabras buscó "poner orden en nuestra casa". Señalaba el desorden provocado por los gobierno anteriores y promovía la auto-denuncia y el registro sin regularización.

Este año 2021, y desde poco antes, vemos miles y miles de migrantes que corren distinta suerte, algunos que llegan al norte del país, vienen con previos contratos acordados gracias a contactos en empresas chilenas; otros miles vienen con grandes expectativas y se topan con uno de los sistemas más precarios y salvajes como el neoliberalismo actual.

El Gobierno y la casta política solo dan la espalda al problema, y solamente la clase trabajadora y las organizaciones de base, han acudido a las plazas y otros recintos a solidarizar con los migrantes, aportando víveres, alimentos, ropa, etc. Por su parte J.A. Kast, figura de la derecha reaccionaria, plantea una zanja al mejor estilo del muro de Trump para alejar a migrantes.

¿Cuál podría ser una mejor forma de resolver este conflicto desde las familias obreras e indígenas de Iquique?

Estamos ante una crisis humanitaria brutal para el pueblo trabajador, el cual no tiene fronteras. En cada país el desempleo y la crisis sanitaria han golpeado a los sectores populares empujando a las familias a migrar para sobrevivir. La crisis sanitaria es responsabilidad de los gobiernos empresariales, que durante toda la pandemia se han preocupado más de invertir salvando a los privados y en gastos en represión, cuando todo ese financiamiento puede ir directamente a resolver el problema de la vivienda y la falta de hospitales.

Es urgente que a toda la población chilena y migrante se le garantice la residencia automática, la vivienda y la nacionalidad si es que lo desea, y que las grandes organizaciones llamen a la solidaridad de clase y a repudiar todo discurso de odio, represión y xenofobia.






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