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Red Internacional

Educación. ¿Cómo planea cumplir Boric con su promesa de poner fin al CAE?

Pese a ser una de sus promesas de campaña, el gobierno de Gabriel Boric ha mantenido un cauto silencio respecto de como piensa implementar dicha condonación. Esto por que la idea de condonar dicha deuda no es algo que ponga contentos a los bancos, quienes ejercen su presión en el gobierno a través de su representante Mario Marcel, quién desde la cartera de hacienda ha buscado matizar el alcance y viabilidad de condonar la deuda educativa.

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Jueves 21 de abril | 02:46

Hace un par de semanas el ministro de educación, por cuya ausencia ha brillado pese a la crisis educativa que se desarrolla en universidades y colegios, deslizó en la cámara de diputados que el gobierno efectivamente cumpliría su compromiso de condonación del CAE.

Pese a ser una de sus promesas de campaña, el gobierno de Gabriel Boric ha mantenido un cauto silencio respecto de como piensa implementar dicha condonación. Esto por que la idea de condonar dicha deuda no es algo que ponga contentos a los bancos, quienes ejercen su presión en el gobierno a través de su representante Mario Marcel, quién desde la cartera de hacienda ha buscado matizar el alcance y viabilidad de condonar la deuda educativa.

Según las cifras de la comisión INGRESA, hasta la fecha, 1.106.700 de estudiantes han solicitado el crédito con aval del estado desde su creación. De los cuales solo 27 mil, es decir un 2,4% han saldado completamente su deuda.

De este universo, 608 mil estudiantes (399 mil están en "periodo de gracia" es decir prontamente serán perseguidos para que paguen cuando expire este periodo) se encuentran en etapa de pago, ya sea morosos o pagando regularmente. El monto de la deuda de este universo de estudiantes alcanza dimensiones estratosféricas.

Según la Comisión Ingresa, la suma de los montos de créditos otorgados entre 2006 y 2021, sin intereses devengados, es de 246,5 millones de UF (US$ 9.649.672.489) y su proyección para el 31 de diciembre de 2021 decía que el saldo total del CAE que adeudan los estudiantes (independiente de a quién) sería de 256,9 millones de UF (US$ 10.058.639.000), una vez devengados los intereses. La diferencia entre los montos otorgados y el saldo son 10,4 millones de UF y se explican por los intereses y comisiones de administración.

De este total del dinero adeudado a la Banca, el Estado habría desembolsado recursos para pagarle a estos buítres el equivalente al 56% del total del monto adeudado por las familias a la banca. Pese a esto el alto monto es algo que la banca no desea perder y buscan que a lo menos la indemnización del estado sea lo suficientemente jugosa no solo por los actuales endeudados, sino por los potenciales "clientes" que perderían si se acabase el lucrativo negocio del Crédito con Aval del Estado.

Con estas cifras en contexto, se entiende la cautela del presidente Boric quién en sus escuetas declaraciones sobre el tema adelantó que están pensando un mecanismo de condonación que implique endeudar al estado al menos por 20 años con la banca.

Una historia que comenzó hace más de una década

El año 2005, las direcciones de la CONFECH se sentaron a negociar con el entonces ministro de educación Sergio Bitar un acuerdo para deponer las movilizaciones universitarias que recorrían el país y que fueron el preludio de lo que ocurría el año 2006 y 2011. El gobierno de Ricardo Lagos se comprometía a crear un crédito que permitiese dar acceso universal a la educación y aumentar un par de becas a cambio de que los dirigentes depusieran la movilización.

Este acto de traición seria recordado como el pacto CONFECH-MINEDUC . La dirección estudiantil de ese entonces ( encabezada por la surda, la concertación y el pc) depuso la movilización sin consultar a los estudiantes en sus asambleas para evitar cuestionamientos. Por su parte, el gobierno de Lagos contrajo una deuda con el Banco Mundial para implementar un mecanismo de financiamiento que atrajese a los bancos a financiar la educación de miles de estudiantes con la garantía de que en caso de morosidad de los jóvenes, el estado asumiría la deuda.

La historia ya es conocida. La educación superior privada experimento un enorme boom, y tanto los planteles universitarios públicos y privados comenzaron a cobrar elevados aranceles aprovechando que los estudiantes podían endeudarse sin límite alguno.

En este ejercicio de especulación financiera las ganancias para los empresarios de la educación y la banca estaban aseguradas. El estado garantizaría con recursos públicos ( que dicho sea de paso por medio del IVA los extrae también de los trabajadores y la juventud) el pago de la deuda y perseguiría draconianamente a los estudiantes para obligarlos a entregar parte de sus salarios e inclusos sus bienes a las arcas fiscales. Dineros que se usarían además para continuar financiando a la banca. Y así en un círculo interminable.

Este esquema hizo aguas al poco andar y el descontento se ha sentido en las calles todos estos años. Miles de trabajadores estafados , así como de los futuros profesionales que sin terminar sus carreras, ya ven como las imposiciones de la deuda educativa no les permitirán ahorrar o acceder a bienes tales como una vivienda.

Solo con dimensionar que con el monto de la deuda educativa por concepto del CAE, señalado más arriba, y lo desembolsado por el estado para indemnizar a la banca es posible establecer que ese dinero podría haberse invertido en resolver gran parte de las demandas por una educación pública , gratuita y de libre acceso demandada por los estudiantes.

Sin embargo, el gobierno de Boric parece querer continuar inclinándose del lado de los empresarios, como lo han mostrado sus sucesivos "gestos" desde que asumió el gobierno. La banca ya se ha tragado suficientes vidas y recursos fiscales como para pretender querer llevarse un peso más. Dos décadas de lucha estudiantil contra el modelo de Pinochet han dejado bastante claro que ningún peso más puede ir a los bolsillos de los empresarios, quiénes además debiesen indemnizarnos por la estafa a la que han sometido a miles de jóvenes con su futuro.

Pero conquistar la condonación de la deuda educativa sin indemnización de la banca y que todos esos recursos se destinen a fortalecer y ampliar la educación pública y gratuita no será algo que conquistaremos por la gracia de este gobierno. Es algo que de manera imperiosa debemos conquistar en las calles, levantando nuestra propia propuesta de condonación de esta deuda antes que los empresarios vuelvan a tomar la ofensiva.




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