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Red Internacional

Universidad. ¿Y la discusión de base? Confech convoca a mochilazo estudiantil por el Apruebo sin asambleas

El sábado 2 de julio, la Confederación de Estudiantes de Chile vía plenario en la Universidad Católica decidió con un grupo de estudiantes abogarse la representatividad del conjunto del movimiento estudiantil definiendo su postura ante el plebiscito constitucional.

Jueves 4 de agosto | 03:35

El sábado 2 de julio la Confederación de Estudiantes de Chile decidió con un grupo de estudiantes abogarse la representatividad del conjunto del movimiento estudiantil definiendo "la postura" de éste ante el plebiscito constitucional, pero sin discusión alguna en las bases, en ninguna facultad de ninguna universidad, una práctica heredada de la dirección estudiantil de hace más de una década, la que hoy se encuentra en el gobierno y de la que la Confech se encuentra totalmente subordinada.

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Y ahora, con esa práctica antidemocrática y profundamente burocrática, hacen el llamado a un "mochilazo estudiantil", y "actividades por el apruebo" sin ninguna discusión en las bases.

Es preciso mencionar, que esto constituye un acto anti-articulador de parte de la coordinadora ya que en vez de buscar instalar la discusión en todas las universidades y carreras mediante espacios democráticos cómo asambleas estudiantiles prefirieron tomar el camino corto y dar comienzo a una campaña que se condice con los propios planes y objetivos que tienen les dirigentes estudiantiles actuales para el estudiantado:

Que el único tema contingente sea instalar ilusiones en el debate electoral, en perspectiva de un movimiento estudiantil que se mueva en relación al programa educativo de Apruebo Dignidad.

No es necesario ir más lejos que observar qué ha movilizado a los dirigentes del organismo,“Aquí no sirve ser tibios, hay que tomar una postura”, dijo Quintana, la ex presidenta de la Usach. Comentando en El Mostrador que existían federaciones al interior de la Confech que no querían tomar una posición hasta que no lo hicieran los estudiantes.

Consecuentemente con esta orientación hacia el estudiantado, la tensión principal ha pasado por fortalecer el diálogo con el gobierno más que la articulación y movilización del conjunto de les estudiantes.

Pareciera que, como sujeto político, la Confech le interesa mucho más, mantener una mesa de negociación permanente con el Ministerio de Educación, que instalar debates de contingencia política con la mayoría de les estudiantes a nivel nacional.

Si revisamos atentamente los argumentos para avocar la fuerza del movimiento estudiantil hacia una campaña de "Apruebo a secas", es decir, sin ningún tipo de crítica y/o análisis serio de cómo lo planteado en la Nueva Constitución puede de alguna forma responder a las demandas históricas del estudiantado, encontramos lo siguiente:

"Esta propuesta de nueva constitución abre la puerta para transformaciones inéditas en nuestra historia social y política. El derecho a la educación, regido bajo los principios de cooperación, no discriminación, inclusión, justicia, participación, solidaridad, interculturalidad, pluralismo, impartido de manera gratuita y equitativa velando por su calidad"

Plantear "transformaciones políticas inéditas en la historia" en base a la confianza ciega en un texto constitucional, es desconocer, o derechamente ignorar, la historia del movimiento estudiantil.

Desde que el año 2011 se instaló en la mayoría de la población (por movilizaciones, paros y tomas en colegios y universidades) la demanda de la educación gratuita, hemos visto la interpretación de esta demanda por los distintos gobiernos de turno, desde la negación completa de este derecho por parte de la derecha tradicional hasta la interpretación neoliberal de los sectores de centro izquierda como la beca de gratuidad de Bachelet de la mano de los dirigentes estudiantiles del Frente Amplio (Boric, Jackson) y el Partido Comunista (Camila Vallejo).

Hoy la propuesta de constitución plantea "un acceso superior a la educación de todas las personas que cumplan los requisitos de la ley" (Art.37 n°5) y la creación de un sistema nacional de educación, ciertamente una propuesta progresiva, pero que no es nada nueva en Latinoamérica, excepto en Chile, el Oasis neoliberal que se presentaba hasta el 2019 a la cabeza de un modelo que propone el lucro de los derechos básicos como regla general. Y que por lo demás, sin tocarle un peso a los empresarios es imposible acabar con un sistema de educación de mercado que genera jugosas riquezas para capitalistas y banqueros.

Pero sería una perspectiva limitada pensar que esta declaración en una carta constitucional que está prematuramente condenada a reformarse por los partidos que han dirigido en el parlamento los últimos treinta años, es suficiente para conquistar una educación "digna" al servicio de las grandes mayorías.

Este artículo pretende polemizar esta lógica reformista, aterrizando la discusión de una constitución que se alejó de nuestras demandas para discutir en las alturas qué artículo quedaba más bonito mientras la vuelta a clases demostró la precariedad en la que se mantiene la educación pública.

La falta de infraestructura en los liceos, la sobrecarga laboral y bajos salarios de les trabajadores de la educación, la segregación exacerbada entre estudiantes en colegios de élite y ventanas rotas en colegios públicos de "prestigio" como el Instituto Nacional.

Estos problemas son la premisa de una educación heredada de la dictadura que no se cambia simplemente con las ideas de "los principios de cooperación, no discriminación, inclusión, justicia, participación, solidaridad..."

Es importantísimo para una educación digna, retomar los métodos democráticos de reflexión y deliberación estudiantil, por qué no hay cambio posible en la realidad de la educación pública, que no sea implementada desde la base de su funcionamiento : trabajadores de la educación, estudiantes y apoderados.

Es de esta manera por ejemplo, que podemos autoorganizadamente, exigir la transparencia de fondos estatales a la educación, incluso, como tarea inmediata y que responda a las necesidades urgentes, acabar con los servicios locales de educación, donde se desvían los fondos por parte de municipalidades y exigir la implementación de aportes basales directos de el estado a cada establecimiento que necesite recursos urgente, como han manifestado profesores y estudiantes en numerosas movilizaciones a lo largo del país.

No esperar, de cuatro a seis años más, que se pongan de acuerdo en el parlamento, de qué manera interpretar las necesidades de lxs estudiantes y la educación pública y que se implemente la iniciativa preferente, del gobierno de turno, que se ajuste a la mezquina responsabilidad fiscal, para que sigan desfinanciando, la educación pública.

El llamado es a retomar y fortalecer los métodos de organización de democracia directa del movimiento estudiantil, como asambleas de base en colegios y universidades y plenarias comunales, regionales e incluso a nivel nacional.

Para articular las comunidades educativas que se encuentran movilizadas por que tienen demandas urgentes, enmarcadas en un difícil contexto económico, necesidades inmediatas que no contempla ninguna carta constitucional.

Esta perspectiva planteamos desde la juventud del Partido de Trabajadores (y estudiantes) Revolucionarixs, de deliberación de las bases y coordinación a nivel nacional, recuperando los organismos de representación democrática del movimiento estudiantil con una política independiente al gobierno y sus instituciones, y que se diferencia de la dispersión, aislamiento y despolitizacion de les estudiantes que proponen estrategias como la de los colectivos ECP, Método Subversivo, etc., quienes no buscan activamente la coordinación de las bases, ni entre estudiantes ni con trabajadores de la educación, para movilizar y exigirle a las direcciones como por ejemplo de la Confech o el Colegio de Profesores, dejándole el camino libre a las juventudes del gobierno, para que hagan su política y tomen decisiones por arriba.

Sin embargo, solo se contentan con acciones reducidas que dan espacio para que la derecha y el gobierno criminalicen al movimiento estudiantil y lo separen de sectores más amplios de la población influenciados por el discurso "anti violencia" y securitario. Esto no lo pueden hacer cuando somos decenas de miles en la calle, por eso la tarea es unir a todos los sectores de vivimos la precarización como lo son las y los trabajadores y estudiantes ya que es la única manera de combatir realmente a los grandes poderosos.

Es una perspectiva de unidad obrera estudiantil y articulación de las luchas actuales, retomando los métodos de organización democráticas y definiendo demandas en común para que organismos como la CONFECH constituyan la representatividad real del estudiantado consciente; a diferencia de cualquier método que se abogue la representación del estudiantado ya sea en nombre de los intereses del gobierno o de movilizaciones aisladas y un abstencionismo político, que la misma coalición gobernante, junto a los partidos de extrema derecha se encargan de criminalizar constantemente para aislar y reprimir al movimiento estudiantil.




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