Política Chile

PROCESO CONSTITUYENTE

Conoce a Emi Villalobos, joven trans candidato por el distrito 13 que fue parte de la rebelión de octubre

Emi Villalobos se inscribió por el distrito 13 en la lista "Trabajadoras y trabajadores Revolucionarios". Se trata de un joven trans, quien fue parte de la generación que saltó los torniquetes, militante de la Agrupación anticapitalista y antipatriarcal, Vencer.

Viernes 22 de enero

Vencer, Secundarixs, Trans, Diversidad Sexual, Proceso Constituyente, ACAB, 2021

Son trabajadoras, trabajadores, estudiantes, dirigentes feministas, pobladores y activistas del estallido social, quienes conforman las listas inscritas por el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR), el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), Vencer, Pan y Rosas y dirigentes sociales.

55 candidatos a la convención en 10 distritos diferentes. Uno de ellos es Emi Villalobos, quien se presenta por el distrito 13 correspondiente a las comunas de Lo Espejo, San Ramón, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel, La Cisterna y El Bosque. En esta nota el candidato nos comenta un poco de su historia, ideas y motivaciones.

La lucha por una educación gratuita, de libre acceso, no sexista y de calidad

Soy un chico de la diversidad sexual, hace un mes salí de cuarto medio después de una vida secundaria llena de luchas y aprendizajes.

Cuando entré a la educación media, en el Liceo Confederación Suiza, mis compañerxs y yo ya sentíamos el peso de un sistema que te exprime y te reprime si reclamas, muches de ellxs dejaron de estudiar tempranamente para ir a trabajar, otras compañeras embarazadas tuvieron que buscar la forma de criar a sus niñxs y aportar en su familia, y los demás estudiamos pensando en un futuro lleno de trabas como la educación privatizada, las pruebas de selección para entrar a la universidad como la PTU -el nuevo nombre que dieron a la PSU-, y la desigualdad de preparación entre colegios privados y liceos públicos.

Las manifestaciones no se hicieron esperar, el estudiantado viene luchando desde el año 2006, y yo el año 2014 supe que iba a poner mi vida al servicio de cambiar este sistema capitalista por un mundo mejor.

Fue en un almuerzo solidario entre trabajadores del Líder, que en ese momento se encontraban en huelga en Quilicura, junto a estudiantes y pobladores, cuando vi la obra de teatro Cordones Industriales en la cual actúa mi compañera Valeria Yañez, integrante de la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas y con quien nos lanzamos en la lista, donde entendí que ese sentimiento de lucha venía desde las generaciones pasadas, enfrentando la dictadura militar y el sistema neoliberal que heredamos de ella.

En ese momento tenía 13 años y estudiaba en el Internado Nacional Femenino como estudiante externo, tomé las banderas por el Aborto Legal junto a mis compañeras inspiradas en las pibas de Argentina. También nos movilizamos contra el SIMCE, que evalúa y califica indiscriminadamente por "calidad" a colegios que tienen canchas de fútbol y piscinas en contraste con liceos desfinanciados que, a veces, le faltan hasta baños. Por este hecho me anularon la matrícula, pero no anularon mis ganas de luchar.

Elegir el camino de la movilización nunca es lo más fácil, gracias a la represión que han instalado los gobiernos de turno, tanto en sus leyes como en el día a día en los liceos y lugares de estudio.

Foto del movimiento estudiantil el año 2011

Quieren mantenernos controlades, porque la juventud tiene los ideales más bellos y nuevos sobre una vida que merezca la pena ser vivida, una voz que quieren acallar desde las autoridades porque somos nosotros quienes cuestionamos sus privilegios.

Es por esto que a mis 19 años tomo este desafío de ir a constituyente, para que no hablen por nosotres, y representar la voz de les miles de secundaries que a pesar de encender la llama de la revuelta hoy no tienen voz ni voto en esta convención tramposa.

Volviendo a mi educación media, el 2015 estudié en el liceo Confederación Suiza. La infraestructura del liceo era una de las tantas razones por las cuales todos los estudiantes aprendimos a tomar consciencia de nuestra realidad, buscando la mejor forma de organizarnos, haciendo asambleas, discutiendo, creando espacios y movilizaciones.

Nos cuestionamos por qué nuestrxs abuelxs tienen que seguir trabajando con pensiones de hambre y por qué ese es el futuro que esperan nuestrxs padres y nosotres mismos, por qué todo se paga provocando el eterno endeudamiento de nuestrxs familiares y seres queridxs y el pésimo sistema de la salud pública que antes de la pandemia se encontraba colapsado por el desfinanciamiento del Estado entre otras cosas.

La pelea contra Aula Segura y la persecución política al movimiento estudiantil

El 2018 empezamos a sentir colectivamente la persecución política con el proyecto de ley "Aula Segura", impulsado por el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri. En respuesta a las históricas movilizaciones por la educación gratuita, el proyecto de ley da la facultad a los directores para expulsar a alumnxs que se movilicen, prohíbe elaborar y repartir artículos de opinión política, entre otros.

Además, permite la revisión de mochilas y pertenencias personales, bajo la edad de imputabilidad a los 14 años, permite la entrada de carabineros a los liceos y la investigación a alumnxs que se movilicen de cualquier manera en los establecimientos. Incluso, sube las penas a les jóvenes por acciones como porte de artefactos incendiarios o interrupción de la vía pública. Junto con esto, obliga a profesores a colaborar con las investigaciones y a no apoyar al estudiantado movilizado, de lo contrario arriesgan despidos y querellas legales, entre otras medidas.

Un golpe directo del Gobierno intencionado a matar el espíritu de lucha de la juventud secundaria, pero que sin duda lo aumentó, con numerosas tomas en la comuna y movilizaciones, por lo que decidimos en ese tiempo, tomarnos el liceo por una educación gratuita, laica y no sexista, por el fin a la persecución política de Aula segura, para que nos pusieran techos donde faltaban en el liceo, pudieran arreglar las cañerías del baño y por un menú vegano y vegetariano para nuestrxs compas que quedaban sin almorzar por elegir no consumir carne.

Mayo feminista en unidad con las trabajadoras de la educación

El 2018 explotó el mayo Feminista. Muchxs sentíamos en carne propia la represión del Estado. Es por esto que profesores y trabajadores de la educación se unían a la movilización. Queridas profesoras de muchos años, trabajadoras de la JUNAEB, auxiliares del aseo en asambleas nos abrían sus experiencias a nosotres sobre los abusos de poder, situaciones de acoso que vivían en sus casas, trabajos.

Con lágrimas y orgullo nos dieron su apoyo, a pesar de la represión, para movilizarnos contra la violencia machista y por el derecho a manifestarnos. Además del deseo en común de conquistar condiciones dignas para todos los liceos públicos.

Ser mujer o de la diversidad sexual en el capitalismo es doblemente difícil;
por la violencia sistemática, las pensiones de hambre, un sistema de salud que no cubre nuestras necesidades, una educación privatizada que nos condena la mayoría de las veces a trabajar por un sueldo mínimo toda la vida, por la privatización de los suelos que nos obligan a ser esclavas del arriendo y a migrar donde se pueda sostener a les seres queridxs, la violencia machista que se manifiesta todos los días y que la iglesia y la élite quiere que normalicemos.

Quiero levantar la voz por estos sectores que hace años dijimos basta, para que nunca más la única oportunidad laboral de una persona trans o disidente a la heteronorma sea la prostitución en condiciones miserables, o los trabajos basura, donde ni contrato, ni sueldo digno ni condiciones dignas recibimos, es necesario un cupo laboral trans para todes nosotres y un plan de emergencia serio y con financiamiento total a las personas que vivan violencia machista para que puedan salir de el espacio donde las violentan e independizarse.

Resistimos fuertemente los desalojos una vez más, aprendimos a convivir todos esos años en comunidad, autoorganizándonos, administrando la seguridad contra el peligro que significaban carabineros en nuestro lugar de estudio, donde en un desalojo casi matan a un compañero, en ese entonces con 17 años.

Carlos, a quien asfixiaron hasta dejar sin sus signos vitales, joven estudiante de La Pintana que perdió uno de sus preciosos ojos a causa de un perdigón policial en la revuelta.

Aprendimos a administrar la comida para que llegaran a almorzar todos los días les estudiantes, aprendimos a debatir y dialogar, a apoyarnos y no solamente nosotres, sino que en un montón de colegios, donde mi generación y las generaciones pasadas de la juventud nos dimos cuenta del sistema en el que vivimos y nos propusimos cambiar las cosas por una vida mejor para nuestra clase trabajadora y cesante.

Derecho a una vida sin precarización

Como estudiante, joven trabajador, feminista y trans, quiero defender nuestro derecho a una vida digna, lejos de la precarización, al igual que lxs miles de jóvenes a lo largo de todo el país, Latinoamérica y el mundo que se levantaron desde el año antepasado en sus lugares de estudio, de trabajo, poblaciones y barrios populares.

¿Qué nos ofrece el sistema capitalista a futuro? Nuestras experiencias laborales generalmente son en "trabajos basura" como en la comida rápida, el retail, tercerizados, en trabajos informales como Rappi o simplemente como vendedores ambulantes, ganando sueldos bajísimos por estar muchas horas y ni siquiera con medidas de seguridad eficaces para no contagiarnos en la pandemia.

Estoy feliz de presentarme a candidato constituyente en la Zona Sur, donde estudié mi tercero y cuarto medio y vivimos junto a cientos de secundarixs, cansados de lo mismo, la revuelta social. Estudiantes que este mismo proceso constituyente deja afuera, por ser menores de edad.

Mi propuesta es que conquistemos todos y cada uno de los derechos por los que peleamos en octubre, no las migajas que nos ofrece Piñera (principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos cometidas en su gobierno), con cientos de jóvenes presxs políticxs, con un montón de límites para escribir una nueva constitución, por ejemplo, no se puede debatir sobre los tratados internacionales, como sobre el proyecto de ley TPP11 que busca privatizar la semilla, para que solo se pueda sembrar la que ofrecen en el mercado al precio que deseen los grandes empresarios, o no se puede hablar sobre la privatización del agua, donde miles de familias viven la sequía de sus ciudades, gracias a las hidroeléctricas en manos de empresas privadas internacionales y nacionales.

Empresas que contaminan indiscriminadamente para aumentar sus ganancias, como en Antofagasta, donde la mayoría de las enfermedades asociadas a las respiratorias y cancerígenas de la población se relacionan directamente con la contaminación de las mineras.

Como vemos la cancha está limitada y es desigual, pero esto no detiene a la lista "a darlo vuelta todo", vamos a ir a denunciar que los empresarios y partidos de los 30 años no quieren que cambie nada realmente y que la gente en la revuelta social se propuso a cambiarlo todo. La demanda era muy clara, Fuera Piñera, libertad a lxs presxs políticxs y Asamblea constituyente libre y soberana. Y es por esto que vamos a luchar, no solamente con constituyentes sino que en las calles y lugares de estudio y trabajo, con un objetivo claro: fortalecer la unidad entre estudiantes, pobladores, trabajadores, mujeres, diversidad sexual y organizaciones sociales que se propongan acabar con la herencia de la dictadura.

Como tuvimos la oportunidad de organizarnos en la revuelta social, cuando estudié en el liceo BHA de San Miguel, éramos cientos de secundarixs saliendo a la Gran Avenida para acabar con el Chile Privatizado y cuando la represión de carabineros amenazaba con terminar matando a uno de nuestrxs compañerxs, cuando nos querían hacer retroceder por la calle a punta de balas lacrimógenas, balines y golpes les trabajadores del hospital barros Luco se pusieron en primera línea diciéndonos que, a los funcionarios públicos no se les puede disparar. Desde ese día fuimos a apoyarlos en asambleas y marchamos en las calles hacia donde hubiera que ir, por una sociedad donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.






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