Política Chile

REPRESIÓN

Crisis de carabineros: no basta con una reforma

Carabineros se encuentra en una profunda crisis, el asesinato de Catrillanca, la represión a las trabajadoras de Integra y a los portuarios, ha evidenciado la verdadera naturaleza de esta cuestionada institución.

Galia Aguilera

Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Domingo 23 de diciembre de 2018

Carabineros había sido durante las décadas de la transacción pactada una de las instituciones que más legitimidad alcanzaba entre la población. Los gobiernos de la Concertación habían logrado, en el marco de bonanzas económicas, que el aparato represivo del Estado tuviera una alta aprobación.

Durante el primer gobierno de Piñera carabineros marcó su rol represivo en las movilizaciones estudiantiles del 2011. Cientos de estudiantes universitarios y menores de edad golpeados en comisarías, niñas violentadas sexualmente al ser desnudadas, manoseadas y expuestas a insultos de carácter sexual; y que decir de la violencia al pueblo mapuche con allanamientos a comunidades y colegios, detenciones, montajes y encarcelamientos.

La crisis de los partidos vino de la mano con la crisis de otras instituciones del régimen, como Carabineros y el Ejército. En el ejercito el 10% del cobre que finalmente permite lujos entre funcionarios del ejército, gastos en casinos y redes de empresas familiares beneficiadas. Facturas duplicadas por 200 millones de dólares. A lo que se suma el gasto de la Fach en su cambio de mando de más de 428 millones de pesos.

Carabineros no se queda atrás con cerca de 28 mil millones de pesos involucrados. A vista de todo el mundo cambia su equipamiento con vehículos de lujo, cursos millonarios en el extranjero, como el entrenamiento del Comando Jungla en Colombia.

El punto más crítico de la crisis de Carabineros fue el asesinato de Camilo Catrillanca, joven comunero mapuche, que incendia la rabia entre los jóvenes y sectores que simpatizan con las causas de los pueblos originarios. Movilizaciones en las principales ciudades del país, paralización de universidades. Posteriormente, luego de una seguidilla de mentiras públicas, los responsables políticos intentan desvincularse de los responsables materiales del asesinato.

Renuncia el intendente de la Araucanía Luis Mayol, la interpelación al ministro del interior Andrés Chadwick en el Congreso, con las que no lograron descomprimir la situación y deslegitimación de la institución. Luego de la publicación de una serie de videos del operativo vino la destitución del General Director de Carabineros, Hermes Soto, tras una primer resistencia a renunciar en el cargo.

No es todo. Carabineros reprimió a los manifestantes que repudiaron el asesinato a un comunero mapuche, a las trabajadoras de Integra y a los trabajadores del puerto de Valparaíso, recordando las peores postales de la dictadura con el allanamiento de la sede sindical de los trabajadores porteños.

Las voces de la oposición en el parlamento no pueden seguir mediando entre el gobierno y el ánimo contra la represión. Ahora están presionados en plantear que los destacamentos especiales, como el Comando Jungla, deben ser suprimidos de la zona en conflicto. Sin embargo, el parlamento no cuestiona la naturaleza opresiva y represiva de la institución.

El líder de la emergente oposición frente amplista, Gabriel Boric, acuerda con el gobernó en la modernización de la institución. La lógica de democratización de las fuerzas armadas, como de la policía, no es más que un nuevo maquillaje a una institución de origen y desarrollo represiva.

Hemos sido testigos de su uso represivo contra trabajadores, mujeres, mapuche y jóvenes, por lo que además de exigir la eliminación del Comando Jungla y la desmilitarización de la Araucanía, en un perspectiva mayor debemos pensar een la disolución de las policías pues ya hemos visto su actuar, reprimir a quienes se proclaman en huelga, a quienes exigen terminar con la contaminación, a quienes luchan por los derecho de las mujeres, etc. La existencia de la policía se debe a la existencia de la propiedad privada, que radica de manera casi exclusiva en una ínfima minoría, como los Luksic o Von Appen. Es a esta minoría a la que entrega seguridad la policía.

La función de la policía es reprimir a quienes estén en contra de los intereses de los grandes empresarios nacionales o extranjeros, la “seguridad” a la población, con la que tanto justifican la existencia de la policía, no se logrará ni con la democratización, ni con la modernización, sino con la disolución de la policía.






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