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Crisis en RD y reconfiguración del Frente Amplio ¿El inicio de un Polo de Izquierdas con el PC?

Durante la semana pasada la crisis que se desarrollaba en el seno de Revolución Democrática estalló públicamente con la renuncia de 2 diputados: Pablo Vidal, diputado por el distrito 8, identificado con la tendencia de los “pantalones largos” (el sector más a derecha de RD) y Natalia Castillo, del distrito 10, abandonaron el partido diciendo que había perdido su proyecto original de renovar la centro izquierda y se estaba atrincherado en un polo de izquierdas clásico.

Joaquín Romero

Santiago de Chile

Lunes 7 de diciembre de 2020 | 09:59

imagen de la tercera

La crisis estalló tras conocerse los resultados de las primarias para gobernador de la región metropolitana en las cuales Sebastián De Polo, fundador del partido y estrecho colaborador del primer gobierno de Bachelet, fue derrotado por la candidata del Partido Comunes Karina Oliva.

Esta derrota electoral fue leída también como la derrota de la tesis de unidad con la concertación para las próximas elecciones, que RD y el Partido Liberal venían impulsando (tesis que quedó quebrada tras la derrota de las primarias de RD y a su vez del PS en la Concertación) versus la apuesta que salió “ganadora”, de comunes y convergencia social de apostar por una alianza del FA con el PC y los movimientos sociales. Con esta apuesta buscan capitalizar electoralmente y desviar al terreno institucional la energía de la movilización y politización de la juventud tras la rebelión.

Los resultados de las primarias fueron presentados por la diputada Catalina Perez, presidenta de RD, como un voto de castigo al partido por su rol en la firma del “acuerdo por la paz” y la votación de la ley anti protestas, donde RD concurrió con sus votos a salvar al gobierno de Piñera duramente cuestionado y debilitado por la rebelión.

Si bien Catalina Perez en entrevista con la Tercera no cerraba la puerta a continuar negociando electoralmente con la ex concertación, mostrando una férrea defensa de la “unidad de la oposición a secas”, sus palabras asumen como parte de la fuerza de los hechos que el bloque concurrirá a una alianza electoral con el PC, lo que deja sin margen de acción a los sectores más “concertacionistas” del FA.

La renuncia del Partido Liberal en base a que quieren directamente la unidad con la vieja concertación es otra muestra más de estos realineamientos, empujando más al FA a un frente con el PC”. Sin embargo, en el “seno” mismo del FA hay ex concertacionistas que como viejos zorros, vieron que el barco de centroizquierda se hundía, como Marcelo Díaz, ministro de Bachelet y ex PS ahora de movimiento Unir o Fernando Atria de Fuerza Común.

¿Una nueva alianza de izquierda?

La noticia de una eventual “izquierdización” del Frente Amplio ha sido parte de la agenda noticiosa por estos días. Desde la vieja concertación, con una DC fortalecida internamente, celebran los desprendimientos del FA enrostrarles su debilidad política.. La derecha. ve en esto la señal del fortalecimiento de una “izquierda radical” (como señaló Piñera) pero a la vez, coquetea con el hecho que se fortalezca aunque sea muy relativamente, una centro-izquierda “moderada”.

Los militantes de Comunes y Convergencia aplauden entusiastamente en redes sociales lo que anuncian será retomar el camino histórico de una alianza de izquierda por la senda de la unidad popular invitando a que el Partido Socialista, el de Ricardo Lagos, se sume a esta apuesta y reconstruir así el polo “histórico de la izquierda” que fue sepultado por la dictadura y la renovación neoliberal del PS durante los 90. Sin embargo, volver a un supuesto FA “de los orígenes” (su mito “territorial” y “popular”) es un intento de recubrir el rol del FA en la rebelión, al servicio de la “cocina” del Acuerdo por la Paz junto a la UDI.

El Partido Comunista se prepara para una apuesta electoral de un “frente anti-neoliberal” con el FA y movimientos sociales, que auguran les dará más peso político en las instituciones del Estado capitalizando a una nueva base electoral nacida de la energía liberada por la rebelión y que puede reconfigurar el mapa político en las próximas elecciones.

Buscan aumentar su influencia, sus figuras públicas, su militancia , peso en organizaciones sociales y territorios. Desde allí, con el peso de la figura electoral de Jadue como uno de los principales “presidenciables” del próximo año, buscarán ganar fuerza para alianzas mayores con la vieja Concertación.

Esta ha sido siempre su apuesta, ir “reformando” las instituciones del viejo régimen mediante cambios graduales y alianzas con el “progresismo” para llegar al gobierno. Por eso pese que no firmó el Acuerdo por la Paz ahora quiere “perfeccionarlo”. El PC tempranamente abandonó la lucha en las calles, el partido de Bárbara Figueroa de la CUT mantiene una permanente tregua con el gobierno.

En esta línea, y continuando el camino de las iniciativas parlamentarias presentadas, como la eliminación de los ⅔ de la Convención, el PC en su informe político a su congreso partidario llamó a rodear de la movilización de masas el proceso constituyente para vencer los obstáculos institucionales que la derecha colocó en él para evitar transformaciones profundas. Cabe preguntarse por qué “las masas” se movilizaran de manera mecánica cuando el PC lo encuentra conveniente, luego de que el PC desde la dirección de la CUT se negó a movilizar cuando importantes ataques a las condiciones de vida de las y los trabajadores, como la ley de suspensión del empleo o de teletrabajo las debilitó económicamente en medio de la crisis sanitaria.

Esta apuesta de movilización por hitos, de llamar a las calles solo cuando determinada discusión en la coyuntura constituyente lo amerite, estaría acompañada por la presentación de una lista de candidaturas “obreras, dirigentes sociales, estudiantiles, territoriales e independientes“ que sería la antesala de esta alianza de izquierda que buscarán impulsar con los restos del Frente Amplio. Si fueran consecuentes, deberían convocar activamente a un Paro Nacional para el 10 de diciembre como el que han convocado las organizaciones de familias y amigos de presxs políticxs de la rebelión. Buscarán transformar al movimiento de masas en base de maniobra solamente para la “presión parlamentaria”.

El rol del PC los últimos años

El PC fue parte del gobierno de Bachelet tras encabezar las movilizaciones del 2011 por la educación gratuita. Con sus 2 ministerios no hicieron nada para evitar que en la reforma educativa, en la cual RD participó, se impusieran los intereses de los empresarios de la educación y terminamos obteniendo una miserable “beca gratuidad”.

Nada hicieron cuando la policía, bajo el mando del ministro del interior Jorge Burgos, asesinó a Nelson Quichillao o cuando esta misma policía mantuvo la persecución y represión al pueblo mapuche. Así, la energía liberada el 2011 terminó desgastándose y desmoralizando a quienes pelearon por una perspectiva completamente distinta allanando así el triunfo del segundo gobierno de Piñera.

Esta alianza que buscará capitalizar en votos el descontento social mientras controlan la movilización con las organizaciones sociales y sindicales para que se acomode a sus negociaciones con la ex concertación. Esta no es la alianza que se requiere para vencer, que es la unidad en la movilización, con un plan de lucha para preparar la huelga general que permita terminar con este gobierno y su represión. Para imponer nuestras demandas de salud, pensiones, salario, trabajo, educación, por una asamblea constituyente realmente libre y soberana, no la trampa de la convención.

Esta perspectiva no puede conquistarse con la estrategia del PC de negociar con la derecha y la centroizquierda la paz social cuando el gobierno necesita un respiro y movilizar cuando se avecinan las elecciones para capitalizar el descontento y desviarlo por la vía “institucional”. Esta apuesta termina por desgastar la fuerza de la movilización e impone finalmente la hegemonía de los empresarios y sus políticos a sueldo.

Desde la rebelión como PTR hemos insistido en la necesidad de poner en pie un frente de trabajadores y la izquierda anticapitalista que se proponga pelear por acabar con la herencia de la dictadura y con quienes desde la centro izquierda han sostenido el modelo neoliberal chileno, en base al camino de la movilización.
Por eso, a la vez que luchamos junto a las mujeres, trabajadores, juventud y pueblos originarios, presentamos la extensión de nuestra legalidad para poner en pie una lista que represente los intereses de nuestra clase contra los de los empresarios y sus políticos. Nuestro objetivo es llevar hasta el final las aspiraciones para terminar con toda la herencia de la dictadura. Nos proponemos denunciar el intento de un nuevo engaño histórico, para enfrentar las arremetidas de la derecha y el fraude del progresismo.

Confiamos en que la fuerza de la movilización y de la propia organización de mujeres, jóvenes y trabajadores es la que puede echar abajo la herencia de Pinochet sin depender de los chantajes de la vieja concertación y de los empresarios.






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