Política Chile

HISTORIA DE LA CLASE OBRERA

De Carranco a Carrán: Las tomas obreras y campesinas del sur que pusieron en jaque a la Unidad Popular

Si bien, los Cordones Industriales se extendieron a nivel nacional, tuvieron principalmente presencia en las ciudades o pueblos con incipiente desarrollo industrial, pero en el sur de Chile, a la altura de Panguipulli, el fenómeno de los cordones industriales tuvo su propia versión en las tomas de complejos forestales que más tarde dieron origen al "Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli".

Lunes 13 de septiembre

La exitosa transmisión de La Batalla de Chile en el canal La Red, puso de manifiesto el interés popular por conocer la historia que por años fue censurada. Ver los acontecimientos retratados por el documental, abre una puerta de la memoria histórica que a la luz de lo acontecido en octubre del 2019 en Chile, permite profundas reflexiones y balances políticos de lo que fue la experiencia de los años 60 y 70.

Uno de los episodios más comentados en las redes, fueron los discursos de obreros que fueron parte de la experiencia de los Cordones Industriales, estos, fueron organismos de coordinación territorial entre trabajadores de una determinada zona geográfica, de varias decenas de fábricas y empresas, que actuaron embrionariamente como órganos de poder obrero y de alianza con sectores populares del campo y la ciudad.

Si bien, los Cordones Industriales se extendieron a nivel nacional, tuvieron principalmente presencia en las ciudades o pueblos con incipiente desarrollo industrial, pero en el sur de Chile, a la altura de Panguipulli, el fenómeno de los cordones industriales tuvo su propia versión en las tomas de complejos forestales que más tarde dieron origen al "Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli".

Hacia un poco más de un mes, había asumido en el gobierno Salvador Allende y los campesinos del fundo Carranco se tomaron el predio, exigiendo solidaridad de sus vecinos de fundos aledaños. Fue en ese contexto que un día lunes 21 de diciembre, deciden en un asamblea extraordinaria tomarse el fundo y la fábrica de Neltume, propiedad de los Echavarry quienes amasaron una exuberante fortuna explotando al bosque nativo y explotando a los campesinos, sin antes desalojar a los habitantes originarios del pueblo mapuche y colonos pobres.

La fábrica de Neltume agrupaba 400 trabajadores en total, pero había mucho más gente trabajando en los bosques, en las llamadas secciones del fundo, como Puerto Fuy, Remeco, Quebrada, Honda, Pasas y otros lugares donde siempre había un administrador, mayordomo o capataz que representaban a los dueños que vivían en Santiago.

José Bravo Aguilera, autor del libro “De Carranco a Carrán: las tomas que cambiaron la historia”, relata en primera persona el momento exacto, donde en asamblea extraordinaria se plantea “decidir por nosotros mismos nuestros destinos como personas, como trabajadores y como habitantes de las montañas”, fue así que un grupo de trabajadores decididos, se dirige a la oficina de administración de los Echavarry donde el gerente general Jesús Ibañez, ejercía el dominio y control del fundo y fábrica, relata en el libro don José Bravo:

"A través de esa vidriera, él con su sola presencia allí, hasta ese entonces controlaba y sometía a los empleados, dominio que prolongaba como irremediable irradiación sobre los operarios de la fábrica y labriegos de los predios. Ahora, esa misma vidriera servía para observar su caída:

  •  Mira, Jesús - Le dijo Polé desde su impresionante estatura y con ese vozarrón pausado que le caracterizaba- , venimos a quitarte el fundo, la fábrica, los vehículos, las bodegas, o sea todo lo que esté bajo tus dominios. Así que pórtate bien y entrégame las llaves y los libros. A partir de este momento pasan a ser propiedad de los trabajadores."

    A los pocos días, antes de que terminara el mes de diciembre del 70, ocurrió la toma del fundo Chan-Chan, luego del Huilo-Huilo, después de Pilmaiquén, enseguida Paimún, y siguieron Trafún, Pallahuinte, Quechumalal, Molco y en un poco más de un mes, hubo un total de catorce fundos tomados que cubrían una superficie superior a las 360.000 hectáreas. Luego entre febrero y fines de marzo, se agregaron predios en toma los fundos Mae, Puñir, Releco, Maihue, Hueinahue, Rupumeika, Trafún Sur, Riñinahue, Caulle, Carrán y por último el fundo Arquilhue.

    En total se elevó a veinticuatro fundos tomados, cuya superficie superaba las 420.000 hectáreas, “un inmenso territorio alzado en rebeldía”. Y a partir de la unidad y solidaridad que comenzó a desarrollarse, comenzó a gestarse la idea de que todos los fundos tomados conformarán una sola entidad productiva en torno a la actividad forestal.

    La Unidad Popular indiferente y hostil

    Tal como se pudo rememorar en el documental La Batalla de Chile, la posición de la UP ante algunos procesos de lucha que escapaban de sus manos, como el caso de Los Cordones Industriales donde se ven a los mismos trabajadores interpelando a la burocracia sindical y a la misma UP de no confiar en la fuerza de la clase trabajadora. Algo similar sucedía en lo que se estaba orquestando “No les gustaba para nada lo que estaba sucediendo en la montaña; las miraban con cierto desprecio y desdén, porque no estaban dentro del planificado esquema del programa del gobierno y , por otro lado, vienen a enturbiar ciertos acuerdos y compromisos que la UP había hecho con la DC para que no bloqueara el triunfo o elección de Allende en el Congreso.”

    Con el ánimo de que el Estado se hiciera cargo de las propiedades y los trabajadores de la producción, es que solicitaron un interventor, que supuso una encrucijada a la UP, ya que en el marco de la Reforma Agraria, los fundos que eran expropiados por el gobierno debían ser indemnizados, es decir, comprados por el Estado, lo que en esta situación no aplicaba, puesto que procedía de una toma, ni tampoco se enmarcaba dentro de los criterios que regían la Reforma Agraria, puesto que era una actividad casi del todo forestal.

    En aquel proceso de compras e indemnizaciones, el interventor se encontró con la “sorpresa” que de los veinticuatro fundos, veintitrés eran producto de usurpaciones y robos, principalmente a comunidades mapuche quienes antiguamente eran los legítimos dueños de ese territorio, sin embargo, todos esos usurpadores recibieron millonarias indemnizaciones “Es decir, el gobierno popular de Allende se rindió ante la hipocresía política exigida por la derecha; todo con el incauto fin de mantener a ese sector sin motivos legales de cuestionar su gestión.”

    Luego, ya el 17 de octubre de 1971, a través del interventor de la UP Rodrigo Undurraga, se oficializó legalmente el famoso Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli. Posteriormente los operadores políticos de la UP, principalmente del Partido Comunista y el Partido Socialista comienzan a organizar la derrota, “Pero también en esta instancia fue donde se hizo sentir la preeminencia de la UP y su política. En eso los cuadros políticos reformistas destinados al Complejo fueron muy hábiles; desde sus puestos administrativos se dedicaron a morigerar los ímpetus revolucionarios con la premisa de ser ellos los exclusivos exponentes del “Gobierno de los Trabajadores” . Por otro lado, el MIR había tomado la determinación de posicionarse aliado crítico de Allende, lo que en la práctica significaba no involucrarse en temas administrativos ni de gestiones, trasladando a sus principales militantes obreros a ser guardias civiles de Allende en lo que posteriormente se conocería como GAP (Grupo de Amigos Personales del Presidente).

    Organizar la derrota y desarmar moralmente a la fuerza de la clase obrera

    El gran valor del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, fue principalmente cuestionar la propiedad privada de quienes en base a la usurpación tenían el dominio de grandes fundos, demostrando altos niveles de auto organización y coordinación, elevando la moral revolucionaria de aquellos trabajadores que quisieron tomar sus destinos por sus propias manos.

    En esta experiencia, al igual que en la de los Cordones Industriales, se puso a prueba de fuego el programa político de Allende, quien a través de la vía chilena o la vía pacífica al socialismo que prometía la UP, buscaba acuerdos con el centro político, específicamente con la DC y una parte de este partido, con el objetivo de poner en el centro la promoción social de los grupos más excluidos de nuestro país, deseos tomados por los partidos de la época que aunque con una política reformista era el posible inicio de una revolución que hasta ese momento Chile no había vivido.

    Sin embargo, el error estratégico fue haber apostado por la conciliación de clases y no fortalecer las organizaciones populares ni de los trabajadores, las clases populares no tuvieron ni la organización ni los recursos para enfrentar una reacción armada, dirigida por los grupos económicos amenazados por los cambios, planificados por la derecha y el centro político y concretizada por las fuerzas armadas de Chile que históricamente han estado al servicio de las clases dominantes.

    El MIR, por otro lado, apostaba por un “gobierno de trabajadores” , sin embargo, no apuntaba a preparar la insurrección contra la burguesía, ya que significaba un choque y quiebre con el gobierno, y ese fue un paso que el MIR conscientemente no quiso dar.

    A partir de los balances: Construir un partido revolucionario

    Los balances que nos traen estas fechas, dan cuenta de la necesidad de construir un Partido revolucionario de la clase trabajadora, para pelear para que los y las trabajadoras se auto organicen y por forjar la alianza obrera y popular. Por más fuerte que sea el partido, tenemos que impulsar la organización democrática de millones, porque como decía Marx, “la emancipación de la clase trabajadora debe ser obra de los trabajadores mismos”.






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