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Red Internacional

Movimiento de mujeres. Declaración de Pan y Rosas Chile por el Día nacional por el derecho al aborto Libre seguro y Gratuito

Nuestros derechos se conquistan en las calles solo con nuestra lucha y organización.
¡Por nuestro derecho a decidir de mujeres y personas gestantes aborto legal, libre, seguro y gratuito!

Jueves 28 de julio | 12:34

Este 29 de julio, se conmemora un nuevo aniversario de la histórica marcha que convocó por primera vez a más de 10 mil personas para exiigir el derecho al aborto, libre, seguro y gratuito en Chile. Desde entonces, hace casi un década, anualmente se coordinan acciones para exigir este derecho en todo el país, con las pañoletas que trajo la marea verde que cruzó la cordillera de los Andes desde Argentina.

Distintas organizaciones feministas y de mujeres fueron las que hicieron el llamado a marchar en respuesta al brutal caso de una niña de 11 años que era obligada a parir luego de ser violada de forma reiterada por su padrastro en el año 2013. Esto, durante el primer gobierno de Piñera, quien afirmó que la niña no tenía edad para decidir, pero sí estaba preparada para ser madre, así como todo el coro de la Derecha y de demócratas cristianos.

La cita fue fijada para las 19 horas en la entonces Plaza Italia, actual Plaza Dignidad, bajo la consigna “no bastan las tres causales”. La marcha no tenía autorización ni una ruta trazada, pero se abrió paso por la calzada Norte. Al ver impedido el paso por la Alameda hacia el palacio de la Moneda, el curso de las y los manifestantes se desvío hacia la Plaza de Armas.

La rabia de siglos de opresión eclesiástica condujo a cientos de personas a irrumpir en una misa que se celebraba para San Santiago, patrón de la ciudad, oficiada por el arzobispo Ricardo Ezzati, quien posteriormente fue cuestionado por encubrir abusos sexuales en la Iglesia Católica.

Fue así cómo se instaló esta demanda que, nueve años después de ese 25 de julio, aún no se logra conquistar como un derecho fundamental para la salud de mujeres y personas gestantes. Sin embargo, sentó un precedente respecto a cómo aquellas personas históricamente oprimidas pueden imponer sus demandas.

Fue la organización y la movilización en las calles la que cambió la agenda política en materia de género en nuestro país y en otros, como en Argentina, donde luego de años, de lucha con los métodos de la movilización, las comisiones de mujeres, marchas y paros, lograron arrebatar este derecho.

Actualmente, todos estos debates han tenido que ser incorporados en el borrador de la nueva Constitución, luego de las jornadas de rebelión popular de octubre de 2019, donde el movimiento de mujeres y feminista cumplió un rol relevante.

Durante años ninguno de los partidos de este régimen político tocó los pilares de la constitución de la dictadura. Y se vieron obligados a ponerla en debate luego del paro nacional de trabajadores del 12 de noviembre del 2019, que fue un punto de inflexión luego de días de revuelta en las calles.

Fue entonces que surge el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, que cocinaron los partidos del régimen alineados para descomprimir el descontento en las calles y volver a llevar la política a las cuatro paredes del congreso y el ex congreso, bajo un manto de impunidad de las miles de violaciones de Derechos Humanos. Se pactó este proceso, que no era una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, cómo se exigió en las calles, para retomar la gobernabilidad que habían perdido producto de las movilizaciones populares.

Los partidos más importantes de la ex Concertación, el PPD, la DC y el Partido Socialista se plegaron al apruebo, y también empresarios y agencias internacionales financieras. Su principal preocupación es cómo se retoma la “gobernabilidad” y la estabilidad política, indispensable para resguardar los negocios capitalistas. Mientras, la derecha defiende el rechazo para mantener intacta la constitución de Pinochet/Lagos, levantando campañas de terror, especialmente en contra del derecho al aborto libre, algo que han hecho históricamente.

Desde el movimiento de mujeres y feministas se han sumado a esta campaña por una nueva constitución que establece la igualdad ante la ley, el derecho a decidir entre otros temas que hemos instalado en las calles. Incluso, la ex vocera de la Coordinadora 8m Alondra Carrillo, ha declarado recientemente que “La consagración de la paridad como un principio que nos llama a construir una transversalidad del enfoque de género en todo el actuar del Estado puede cambiar la vida de las mujeres en este país".

Sin embargo, aunque la paridad constituye un avance respecto a lo que existe en la letra de la constitución del 80, así como el derecho al aborto, esto no es garantía de que se hagan efectivos pues es recién en el Parlamento donde se discutirá su implementación, condiciones y acceso, dónde la derecha históricamente se la ha jugado por obstaculizar su aprobación y donde hoy buscan rebajar el quórum para poner trabas a lo que pueda consagrar una Nueva Constitución.

Asimismo, el nuevo documento tampoco toca una coma respecto a los pilares de la explotación capitalista en nuestro país, que condena a las mujeres, diversidades y disidencias a las peores condiciones de vida, las cuales empujan a abortar en clandestinidad y a crianzas llenas de precariedad.

De aprobarse la nueva Constitución será el actual Congreso el que implementará el nuevo texto y votará las leyes que darán bajada concreta a las declaraciones generales del texto constitucional. Todos los partidos, incluyendo al Frente Amplio y el Partido Comunista, están confluyendo en la idea de llegar a "grandes acuerdos" en el Congreso, en conjunto con la derecha, para moderar aún más esta bajada de la nueva Constitución o incluso reformarla una vez que se apruebe.

En ese sentido, desde la agrupación de mujeres y disidencias sexuales, Pan y Rosas alertamos que al poner el movimiento de mujeres en segundo lugar o como base social para presionar la aplicación del derecho es desorganizador y desmovilizador, puesto que su consagración en el nuevo documento y sus posteriores leyes de aplicación serán insuficientes si no se tocan las grandes ganacias de los empresarios para financiar la salud.

Es por eso que llamamos a las calles, pero también a organizarnos en nuestros lugares de estudio y trabajo en comisiones de mujeres para debatir cuál será el plan de lucha para hacer efectivos nuestros derechos, porque como nos confirma la historia solo tomando en nuestras propias manos nuestras demandas hemos podido avanzar.

Nuestros derechos se conquistan en las calles solo con nuestra lucha y organización.

Por nuestro derecho a decidir de mujeres y personas gestantes aborto legal, libre , seguro y gratuito.




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