×
×
Red Internacional

DISIDENCIA SEXUAL.Denunciamos ataque de odio contra trans presidenta del Sindicato Amanda Jofré

La tarde del 12 de octubre se tiñó de transfobia. Alejandra Soto, presidenta del sindicato de trabajadoras sexuales Amanda Jofré, recibió un cruel ataque transfóbico, por el que sufrió serias quemaduras en todo su cuerpo producto de bencina lanzada sobre ella. Además de esto también fue golpeada, cortada en su cara y antebrazo.

Sábado 16 de octubre | 09:26

"Comunicamos que nuestra presidenta Alejandra Soto sufrió un grave ataque transfóbico durante la madrugada del 09 de octubre. A eso de las 5 de la mañana, mientras se encontraba saliendo de un velorio, exactamente en la esquina de Avda. La Paz con Antonio López de Bello, tres sujetos le arrojaron bencina y le prendieron fuego, mientras recibía golpes y cortes por todo su cuerpo. Si bien originalmente buscaron robarle su cartera, rápidamente los hechos se tiñeron de transfobia usando los típicos epítetos con los que somos agredidas cotidianamente: "maricón", "caballo culiao", "enfermo de mierda". Así comienza el comunicado de prensa del Sindicato de Trabajadoras Sexuales Trans y Travestis Amanda Jofré, donde informaban y denunciaban el cobarde ataque recibido por su presidenta.

"Literalmente en llamas Alejandra intentó buscar auxilio unas cuadras más allá del lugar de los hechos, pero 5 personas, todos hombres, a los que acudió no le prestaron ayuda.", un comunicado que marcó la brutalidad del hecho contra una de las organizadoras por la dignidad de las trabajadoras sexuales.

La comunidad LGBTIQ+ no callaremos nunca estos ataques. Vivimos expuestxs a la violencia de personas y del Estado, principalmente.

La situación de la diversidad sexual hoy

En los últimos años y tras ásperos y largos debates parlamentarios, Chile ha actualizado su legislación en materia de derechos sexuales y reproductivos,
principalmente aquellos enfocados en “incorporar” a la comunidad LGBTIQ+ en la sociedad, como una apuesta política de los gobiernos de la Concertación y en menor medida de Sebastián Piñera.

El año 2018, se aprobaba y promulgaba la ley de identidad de género pero el reglamento que permitiría la aplicación práctica de este derecho democrático a elegir libremente nuestro nombre e identidad de genero cuyo reglamento para ser aplicado concretamente fue dilatado hasta el cansancio por el gobierno de Piñera. Todos celebraron esta conquista obtenida con años de lucha en las calles y enfrentando discursos de odio y acciones de violencia de parte de los sectores reaccionarios de la sociedad.

Por todo lo que significó esta conquista, sorprende que ante la denuncia publicada en el medio digital "El Mostrador" de que 17 personas trans quedaron fuera del bono covid por "demoras" y "errores" del Registro Civil o la demora de entregas de certificados de identidad de parte de un servicio del Estado dirigido por el gobierno, las denuncias de parte de las "organizaciones oficiales" no alcanzan siquiera a ser un murmullo de denuncia informativa sobre nuestro panorama.

Aprendemos de la historia.

A 13 años de la despenalización de la sodomía, ley que pondría fin a la persecución penal y Estatal de la diversidad sexual, el año 2012, con la imagen fresca de las movilizaciones estudiantiles que cambiaron el péndulo de la política y la sociedad chilena, Daniel Zamudio era brutalmente asesinado por individuos relacionados con afinidades políticas de corte fascista.

La indignación que suscitó el asesinato se vio reflejada en el carácter masivo que ese año adquirió la marcha del orgullo y el funeral de Daniel Zamudio, al que asistieron distintos dirigentes estudiantiles, políticos y sindicales, reactivando y masificando en las universidades a partir de aquel entonces las organizaciones de la diversidad sexual, las organizaciones estudiantiles de secretarias de género y diversidad sexual, politizando a un importante número de jóvenes que no habituaban las oficinas de la “burocracia gay”, que llevaba años de una administración bastante crítica de las luchas por los derechos de la diversidad sexual, limitándose al lobby parlamentario en contextos en que aún se sucedían crímenes de odio y una fuerte discriminación y violencia social en establecimientos educativos, lugares de trabajo, en el espacio público e incluso en organizaciones sociales y políticas.

El movimiento que se generó en torno al asesinato de Daniel Zamudio obligó al gobierno de Sebastián Piñera, que en ese entonces se esforzaba por hacer
aprobar la primera versión de la ley anti barricadas y anti encapuchados (que finalmente aprobaría tras la revuelta de octubre del 2019) conocida en ese
entonces como Ley Hinzpeter” al sacar de la estantería y desempolvar un proyecto de ley ingresado el año 2005 denominado “ley anti discriminación” y
acelerar su tramitación dando así origen a la ley Zamudio siendo celebrada por las organizaciones oficialistas el MOVILH y la Fundación Iguales como la
primera legislación positiva en favor de la comunidad LGBTIQ* y como un “gran avance” en la lucha por el reconocimiento de sus derechos fundamentales
aunque acusaron de algunas falencias que presentaba el mismo.

El aire triunfalista podría embriagarnos con dichas conquistas y que es remarcado todos los años con el aumento de la visibilidad de la comunidad LGBTIQ+
y el carácter masivo que han adquirido las marchas del orgullo, impulsadas también por una enorme renovación cultural y generacional de la juventud chilena, sin embargo, no se condice con que, sustancialmente, poco ha cambiado en estos años para la diversidad sexual.

La realidad trans, en todo este contexto, es la más afectada por esta doble moral de la clase dominante y la pasividad de las "organizaciones oficiales" LGBTIQ+. Las compañeras del sindicato Amanda Jofré, cómo Alejandra Soto, dirigenta de esta agrupación, lo dicen claramente: "Esta vez nuestra compañera está con nosotras, pero mañana puede ser cualquiera que no corra la misma suerte. El destino para las personas trans está en riesgo. No permitiremos que continúen realizando atrocidades hacia nuestra comunidad ante la complicidad de la sociedad que guarda silencio. Un abrazo a todas, todes y todos." Y es que la cadena de violencia en la que estamos envueltxs las personas trans, en un sistema capitalista van desde privarnos de derechos fundamentales, como el ingreso a una salud pública digna y a los tratamientos que estimemos necesarios para nuestra salud y transición; el acceso a la educación al igual que al conjunto de la clase trabajadora, es reducido en incluso nulo en muchos casos por la discriminación
en los establecimientos; los derechos laborales prácticamente no existen y la cuenta suma y sigue. Cabe preguntarnos la raíz del problema junto con la solución.

Un sistema pensado para segmentar, no cambiará con la espera pacífica

Desde el mismo principio de las compañeras del sindicato Amanda Jofré nos paramos, como disidencia sexual tenemos ejemplos de luchas y organización,
victorias y derrotas como los tienen los sectores explotados y oprimidos de la sociedad. Como en el 2012 con Daniel Zamudio y el horrible crimen de odio
del que fue víctima, para responder y mejorar las condiciones de exposición en la que se sume la comunidad gay por el hecho de expresarse, la unidad
fue un factor fundamental.
Desde estudiantes, pobladores sectores de trabajadores cómo en el puerto o profesores, se movilizaron junto a la comunidad
para exigir un plan de emergencia frente al brutal hecho. Si miramos más atrás, Stonewal, una revuelta LGBTIQ+ encontró su fortaleza en la unidad con otros sectores oprimidos y explotados, como mineros del sector que les apoyaron en sus demandas y estudiantes de diversas partes de E.E.U.U. No es que seamos pocxs , la diversidad sexual es cada vez un sector mayor de la población, abiertamente diversa sobre todo en las nuevas generaciones. Desde ya necesitamos encontrarnos en espacios coordinadores para pensar una salida y un plan de acción a la violencia machista y la sociedad explotadora del capitalismo.

Actualmente, han florecido distintas organizaciones de la disidencia sexual que responden oportunamente a los ataques del gobierno y de grupos homofóbicos
a les compañerxs de la comunidad LGBTIQ+, es preciso coordinarnos por la defensa de nuestros derechos, que chocan directamente con los valores conservadores de la iglesia y los grupos empresariales latifundistas y extractivistas en Chile y el mundo, por lo que, se hace necesario profundizar nuestra postura anticapitalista y antipatriarcal, para pensar una sociedad donde superemos la segmentación, discriminación invisibilización de nuestro género y sexualidad y donde seamos humanamente distintos, socialmente iguales y totalmente libres.

Hasta obtener ¡justicia y reparación!




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias