CORRUPCIÓN EN CAMBIEMOS

Díaz Gilligan tuvo que renunciar a pesar de que el Gobierno lo sostuvo durante días

Por la tarde del lunes se conoció la renuncia del que le hace “favores a un amigo”, siendo en realidad un testaferro, el ahora exsubsecretario de la Presidencia. La transparencia de Cambiemos: te la debo.

Mirta Pacheco

@mirtapacheco1

Martes 20 de febrero de 2018

Imagen Iprofesional

En el retiro espiritual del gabinete y jefes del interbloque de Cambiemos, se tuvo que haber decidido, a última hora y pese a que el mismo Macri, junto a Marcos Peña, en su conferencia de prensa en Chapadmalal dijo que esperaba que sean los mismos funcionarios involucrados en acusaciones de corrupción que demuestren que las acusaciones son falsas.

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Más temprano, en la conferencia brindada por la ministra de Seguridad Patricia Bulrrich y el que era hasta ayer el jefe de Díaz Gilligan, el Secretario de la Presidencia Fernando de Andreis, éste último había afirmado “él no tiene empresas off shore, sino que asesoró a empresas extranjeras”. Luego de esta cerrada defensa, tres días después, se conoce la renuncia indeclinable de quien ocultó en su declaración jurada 1,200 millones de dólares en un banco de Andorra, que serían producto de las ganancias de una empresa radicada en Gran Bretaña que se dedica a la transferencia de jugadores de futbol.

Pero con el correr de los días continuaba en primera plana la noticia de este nuevo caso de corrupción de miembros del Gobierno Nacional.

Recordemos que Triaca todavía no explicó cómo es que a su empleada que tenía en negro, la puso como delegada interventora del Ministerio de Trabajo en el SOMU, además de que una de sus hermanas está imputada por beneficiar a una empresa –de la cual ella es accionista- valiéndose del cargo que tenía.

También Caputo está salpicado: ocultó su participación en empresas off shore, una de ellas adquirió bonos de la deuda a 100 años, siendo él ministro de Finanzas. Y el más resonante, tal vez por su alevosía, el ministro de Energía Aranguren, que empezó su gestión teniendo acciones en Shell, empresa que se beneficia con los tarifazos de gas, y en 2016 compra en forma directa, sin licitación, gas a Chile, a un precio mucho más caro que el que se le pagaba a Bolivia. La empresa en cuestión es British Gas (adquirida por Shell en el 2015).

Por eso, cuando el diario El País del Estado Español, publica la noticia de que en un banco andorrano Diaz Gilligan tenía una cifra que superaba el millón de dólares y acá nunca fueron declarados, la transparencia de Cambiemos, se volvió muy oscura.

Influyó para la renuncia, seguramente, la presión que comenzaron a ejercer para que dé un paso al costado las declaraciones del radical Mario Negri, que pidió que lo separen del cargo y también los ojos y la voz de Carrió en el gabinete: Fernando Sánchez, que integra la Jefatura de Gabinete, planteando que tendría que pedir licencia mientras se lo investiga.

Pero lo que más peso tuvo para que desde el PRO se decidiera su renuncia, fue la debilidad del gobierno, que viene con una caída en los niveles de popularidad debido a la votación de la reforma previsional, a los tarifazos. En fin, a la ruptura de su contrato electoral, porque sus políticas de ajuste vienen afectando incluso a grandes sectores de sus votantes.

El gobierno que propugna en materia de libertades democráticas, cada vez más cercenamientos, que está por que las fuerzas represivas tengan vía libre para la ejecución sumaria (caso Chocobar), también es el gobierno que nada tiene que envidiarle al de Cristina Kirchner con sus funcionarios implicados en casos de corrupción.

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Lo que nadie dice es que en el fondo es el Estado bajo el control capitalista (y con Cambiemos ese control está siendo ejercido, en forma directa, por los dueños del país), el que lleva en su naturaleza, la corrupción como marca.

Así las cosas, el macrismo tuvo que soltarle la mano a Gilligan, convertido en un fusible que esperan que apacigüe las críticas.

La transparencia, te la deben.






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