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Red Internacional

En medio de visitas a colegios y acusaciones constitucionales, el ministro Figueroa ha dado inicio a la presencialidad. Entre condiciones insuficientes y grandes niveles de estrés, los docentes han sido llamados a incorporarse a sus trabajos a pesar de que las circunstancias no están dadas para ello. En el lado opuesto, las grandes empresas de la educación llenan sus bolsillos, niegan a sus trabajadores bonos y beneficios ya adquiridos. Era de esperar que desde un extremo el hilo rojo se tensara hasta desatar una respuesta que se abre camino para romperlo, buscando así cortar con esta precarización sostenida en los hombros de los trabajadores de la educación por décadas.

Viernes 20 de agosto | 01:28

Durante la semana pasada, la Cámara rechazó la Acusación Constitucional contra el ministro de Educación, Raúl Figueroa, que lo culpaba de negarle el derecho a la educación a miles de jóvenes que no recibieron ningún insumo durante la pandemia, entre muchas otras ineptitudes de su mala gestión. Las portadas de los principales medios de comunicación complementaron la noticia con una imagen del oficialismo celebrando el triunfo. Por otro lado, la educación pública denuncia a viva voz los grandes problemas de infraestructura y recursos, la subvención en vez de aumentar, se redujo en la mitad de los colegios. La ilustración es clara: se imponen nuevamente las trabas burocráticas que benefician a los empresarios de la educación mientras se perpetúa la precarización y el agobio. Ambos extremos de una misma realidad enlazada por el hilo rojo de la precarización, aunque ahora los trabajadores se preparan para defender sus demandas hasta el triunfo.

Colegio Tupahue (Puente Alto)

El miércoles 11 de agosto, Raúl Figueroa y Jaime Bellolio visitaron en terreno el colegio Tupahue de Puente Alto. En el establecimiento realizaron diversos anuncios, entre ellos que 10.397 colegios y jardines infantiles ya reabrieron sus puertas para el regreso de las clases presenciales (intervención completa aquí). Detrás de cámara, por orden de dirección, decenas de estudiantes y profesores permanecieron encerrados en sus salas durante casi dos horas, rompiendo el protocolo sanitario que exige puertas abiertas para asegurar la ventilación.

Todos quienes hayan tenido experiencia en algún establecimiento educacional, recordarán que cuando vienen “visitas importantes” generan gran revuelo en las instituciones. Incluso hay veces en que ocurren milagros inesperados como la entrega de insumos y recursos que sirven de pantalla y son tan fugaces como la inspección, acreditación o en este caso una vocería. Al día siguiente las y los trabajadores deben enfrentarse nuevamente a la cruda realidad. En este caso: sueldos miserables, en la línea del mínimo base más BRP y sin posibilidad aún de ingresar a carrera docente; inestabilidad laboral, debido a la frecuente rotación de profesores para no llegar a un contrato indefinido; falta de recursos, ya que los profesores deben ocupar sus propios equipos y contratar planes de internet para suplir las constantes caídas de clase; prácticas antisindicales, nula posibilidad de la comunidad educativa para organizarse y negociar. Por último, el no respeto del aforo para alumnos presenciales, ya que según afirman algunos docentes del colegio, en salas destinadas para 19 estudiantes han llegado a tener 23.

Complejo Alberto Widmer (Maipú)

Otro botón zurcido por este hilo corresponde a la situación de Huelga que están llevando a cabo los miembros del Sindicato de funcionarios del colegio Alberto Widmer de la comuna de Maipú, conformado por profesores y asistentes de la educación.

Las demandas se repiten, aunque en este caso los balances salieron a la luz y comprobaron que los empresarios de la educación se enriquecieron en Pandemia, a costa de sus trabajadores y comunidades educativas. Un total de 885 millones de utilidades en 2020 fue lo que recaudó la Corporación Educacional Alberto Widmer y esa enorme cifra no se refleja en la mejora de infraestructura ni mucho menos en aumento de beneficios a los trabajadores. En este último aspecto, ocurrió todo lo contrario, se quitaron bonos que correspondían a derechos ganados, se postergó una negociación colectiva por el contexto de pandemia y ahora se demuestra nula voluntad en restablecer el diálogo.

Importante en este contexto ha sido el apoyo de padres, apoderados y estudiantes de la institución, quienes han visibilizado su compromiso con el Sindicato, interpelando directamente a la Corporación y condicionando el pago de la mensualidad a una pronta resolución del conflicto que ya va en su día 13.

Históricamente, la parte más delgada del hilo son los trabajadores y es allí donde se procede a cortar, sin embargo, hoy estamos alzando nuestra voz, levantado movilizaciones y huelgas en nuestros lugares de trabajo como los compañeros de los cinco sindicatos de la red de colegios Santo Tomás a nivel nacional, los profesores del Complejo Alberto Widmer, los del colegio American British, las educadoras de Jardines VTF de Pudahuel y los funcionarios del colegio Manquecura de Ñuñoa. Y esto sólo en educación.

Ante el agobio, la precarización del trabajo y nuestras condiciones laborales, el usufructo de las grandes empresas que lucran con la educación, y la exposición y deterioro constante de nuestra salud física y psicológica, debemos más que nunca unificar estas movilizaciones y levantar una gran Huelga General en la que confluyan nuestras luchas, para echar abajo la educación de mercado y las lógicas que perpetúa, que atentan directamente contra la labor docente, el aprendizaje de nuestros estudiantes y su derecho a la educación.




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