Política Chile

PENSIONES

El Gobierno se juega todo por el Rechazo al 10% y vuelven protestas ¿Los nuevos 30 pesos?

Estamos ante una paradoja: si triunfa el gobierno sería un importante golpe a las ilusiones populares y una defensa fuerte del modelo. ¿Pero no acaso podría transformarse en una victoria bastante “pírrica”? Vale decir, ¿podría transformarse esta reforma en los nuevos $30 que encendieron la llama de la rebelión en Octubre? Vamos por el 10% en el camino de terminar con todas las AFP y sus pensiones de miseria.

Pablo Torres

Director La Izquierda Diario Chile / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Miércoles 15 de julio

¿Qué se juega el Gobierno?

Ayer Piñera salió anunciando nuevas medidas para la “clase media”, en particular un bono de $500.000, algo no menor.Sin embargo, como señalamos en este medio, excluye al 70% de los trabajadores y deja fuera a informales. Por la noche la respuesta en todo el país fue con cacerolazos masivos y varias protestas expresando un nuevo ánimo social.

Políticamente la operación del gobierno se trata de un intento desesperado para que el día de hoy –que nuevamente se vota en la Sala de la Cámara de Diputados el proyecto de reforma constitucional que permite el retiro del 10% de las pensiones- la Derecha de Chile Vamos se cohesione en torno al Rechazo, defendiendo con uñas y dientes a las AFP y al gran empresariado, que han salido en tono amenazante contra esta reforma. La campaña del terror que han hecho es porque no quieren que se entregue ni un peso a las y los jubilados, y sí seguir otorgando millones de dólares a los Luksic, Matte, Angelini, los bancos y las compañías multinacionales. Se oponen completamente al retiro del 10%, mientras en un proyecto de ley de rescate a las grandes empresas permiten que los recursos de pensiones vayan al rescate.

Los ofrecimientos del gobierno con este bono y préstamo van acompañados de una campaña mediática del terror por el gran empresariado, y al interior de la coalición gobernante de aprietes internos, choques, amenazas de sanciones y hasta promesas de cargos ministeriales.

El anuncio de Piñera buscó también abrir una grieta en las capas medias, hoy opositoras a Piñera. Sin embargo, si bien ofrece un bono no menor que puede aliviar la carga financiera a los hogares, este va para algo así como el 30% de la clase trabajadora, y nada a la gran mayoría que gana menos de $500.000. Intenta abrir una brecha entre los sectores que ganan mejor de la clase trabajadora y las capas medias altas, y los sectores que viven con sueldos bajos y precarios, o directamente en la informalidad, para los cuales entregan un IFE bajo la línea de la pobreza, más endeudamiento y cajas de mercadería. No obstante, esta política al parecer no caló, he hizo más vivo el descontento, como expresaron masivos cacerolazos en diversos barrios del país, este martes a la noche.

La política a la que se juega el gobierno no es menor. La derrota de la semana pasada con el 10% abrió una aguda crisis en Chile Vamos, dividiendo al oficialismo ahora en su propia base parlamentaria, inter-partidos, y desnudando al extremo la falta de “conducción política”. Como dice el derechista Patricio Navia, pareciera que el gobierno está más debilitado que en marzo: “La votación de la Cámara de Diputados pone en una situación aún más incómoda al ya debilitado gobierno del Presidente Piñera. Arrinconado desde el estallido social de octubre, el gobierno vio la pandemia como una oportunidad para cambiar el eje del debate y recuperar protagonismo mostrando eficiencia y liderazgo en la respuesta nacional a la pandemia. Cuatro meses después, se encuentra en una posición aún más débil que cuando empezó la pandemia.” Algunas encuestas corroboran esta tesis con la aprobación bajando y aumentando el rechazo a Piñera y al Gobierno.

No es solo una división coyuntural, por más que pesen las maniobras y “conspiraciones” internas (la UDI versus Evopoli, las disputas al interior de RN). Se trata de una división que responde a la interrogante: ¿Atrincherarse en la defensa cerrada del “modelo” defendiendo los “principios”? Pero eso puede empujar a mayores choques y polarización dicen otros. ¿Agregar a las capas medias con medidas “sociales” para restituir la estabilidad del régimen? Ese camino involucra cambios, concesiones, ampliar la base social de coalición. Sin embargo, lleva a tocar “aspectos” del modelo que un gran sector de la clase dominante no está dispuesta. Esta indefinición estratégica es una de las bases de la crisis derechista.

Sin embargo, estamos ante una paradoja: si triunfa el gobierno sería un importante golpe a las ilusiones populares y una defensa fuerte del modelo. ¿Pero no acaso podría transformarse en una victoria bastante “pírrica”? Vale decir, ¿podría transformarse esta reforma en los nuevos $30 que encendieron la llama de la rebelión en Octubre? Así muchos señalan…

La campaña del terror

José Piñera tras la derrota de la semana pasada citó a Churchill. También apareció el corrupto Longueira para defender “principios y valores” mientras los diputados UDI denunciaban que esta era una medida “ideológica”. Y así muchos más. Los últimos fueron los grandes empresarios, que en unidad total llamaron a rechazar el proyecto.

Lo que está en juego no es poco. Para el economista Sebastián Edwards “el sistema neoliberal en Chile murió. Y un ejemplo de aquello es lo que pasó en la Cámara con la aprobación del retiro de fondo de pensiones”.

Este proyecto sí es un golpe a las AFP, sobre todo político, porque ha profundizado la crisis del sistema de pensiones y el odio contra estas instituciones. La legitimidad está acabada hace rato. Económicamente puede significar menos recursos al mercado de capitales para inyectar a banqueros y grandes empresas.

Sin embargo, su trinchera no solo es Chile Vamos. Si el proyecto pasa Diputados, concentrarán sus recursos en el oligárquico Senado, más ligado a sus intereses. Si este fracasa, presionarán por el “veto presidencial” como viene haciendo Piñera. Pero, esto podría acelerar una “victoria pírrica” echando leña a nuevas movilizaciones.

Y, en este escenario, no es descartable que haya “golpes de mercado”, con venta masiva y liquidación de las acciones y bonos que bajen las pensiones, o emitir acciones para que las administradoras ganen mayor rentabilidad que los instrumentos financieros de los jubilados. Como el dinero ahorrado está bajo la forma de acciones y bonos, las propias AFP podrían alimentar caída de acciones para depreciar su valor y así joder a los contribuyentes. Algunos ya hablan de “shock inflacionario” por una presunta devaluación del peso. Las organizaciones de trabajadores, jubilados y populares debemos estar preparados frente a estos escenarios, y emprender la movilización y lucha para enfrentarlos.

Como señalamos en esta nota, recordemos que las AFP son casi un sistema financiero “propio”. La dictadura y luego la Concertación le dieron la categoría de "inversionistas institucionales", porque trenza una poderosa alianza de capital financiero extranjero (poderosas multinacionales) con los bancos y las grandes empresas, para usar el ahorro obrero como un sistema de inversión del mercado de capitales y así abrir vías de acumulación; y fue parte de las 7 “modernizaciones” (plan laboral entre medio) con la cual el capital logró reorganizar la economía en plena dictadura.

La paradoja y la pelea de fondo

De aprobarse el retiro del 10%, puede ser un aporte económico importante para amplios sectores de trabajadores que ayude como alivio financiero frente a la situación. Mientras el gobierno no entrega fondos suficientes frente a la crisis, debemos pelear por el retiro del 10% contra el gobierno y las AFP. No obstante, no es una solución duradera frente a la magnitud de la crisis que vivimos con ascenso del desempleo, pobreza, miseria.

Pero es contradictoria esta medida, porque a la vez que constituye un golpe a las AFP, al gobierno y los grandes empresarios, tiende a la reafirmación del principio individual. Los cotizantes reclaman su “derecho de propiedad” que tanto les dijeron. Si los trabajadores quieren decidir realmente, hacerlo individualmente es imposible ante los pulpos que son las AFP. Por eso luchamos por el 10% pero el camino de fondo debe ser terminar con este sistema de pensiones. Por eso, esta medida puede transformarse en un vehículo de lucha en la medida que esté en la perspectiva de poner fin a las AFP y luchar por un nuevo sistema de pensiones, público, colectivo y solidario, de reparto y tripartito. Bajo comités comunes de trabajadores, jubilados y profesionales al servicio de esta causa, podríamos decidir y planificar democráticamente el monto de las pensiones y donde dirigir el ahorro nacional.

Por eso, resulta increíble la hipocresía de los falsos amigos del pueblo de la Concertación y algún que otro “progresista”: se muestran como los más anti-AFP apelando al “pueblo”, denuncian las ganancias y el saqueo ahora que están presionados porque los ojos de millones están posando sobre ellos. Por eso actúan como falsos amigos del pueblo, porque han defendido las AFP, incluso con decenas de cargos en sus directorios durante años. No podemos depositar ninguna confianza en ellos como nos dice el PC y el FA, que busca reabrir nuevas ilusiones, que mediante este parlamento empresarial y que mediante unidad con la Concertación podemos ganar.

La burguesía no entregará nada sin resistencia. Por eso debemos fortalecer los comités de emergencia, comités de base en lugares de trabajo y la alianza entre asambleas entre trabajadores y pobladores, y exigir a No+AFP y los grandes sindicatos un plan de lucha, no como hacen ahora que mantienen una tregua que solo le sirve al gobierno y alimentan las ilusiones en la “unidad de la oposición”. Este gobierno, los gremios empresariales y las AFP ya dijeron que harán todo para evitar algo tan mínimo como esto. Hoy más que nunca hay fuerzas para poner fin a las AFP y para ir por más: para retomar el camino que dejamos abierto con la rebelión, la huelga general del 12N y nuestra lucha por el Fuera Piñera y la Asamblea Constituyente Libre y Soberana, poner fin a las herencias de la dictadura.

Necesitamos una salida de emergencia y de fondo en beneficio de las y los trabajadores, con pensiones mínimas acorde a la canasta básica familiar de $500.000; garantizar el pago íntegro del salario a todos los trabajadores por parte de los empleadores, y un ingreso de emergencia para todas y todos de $500.000 en base a un impuesto a las grandes fortunas. Hay que luchar por la prohibición de despidos y derogación de la ley de protección del empleo.

Recursos hay, en el cobre, en las riquezas minerales, pero deben estar al servicio del pueblo y no de las ganancias empresariales. La crisis la deben pagar los grandes empresarios y no los trabajadores.






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