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Red Internacional

Contracultura. El Hip-hop, el antirracismo y la guerra contra las drogas

El hip- hop nació en las calles de los guetos de Nueva York, en la misma década en la que se implementaron fuertes políticas prohibicionistas contra las drogas que avanzaron en la criminalización y la segregación de los sectores más pauperizados, principalmente las comunidades afroamericanas y latinas.

Jueves 3 de febrero | Edición del día

En esta nota abordaremos la relación entre la guerra contra las drogas y la emergencia de la cultura del hip-hop como arte callejero de una juventud que creció con deplorables condiciones de vida, sin acceso al arte y la educación.
En junio de 1971 Richard Nixon decreta la emergencia nacional como ofensiva de una política racista que criminalizó y contuvo a una juventud radicalizada y a las comunidades negras, la misma década en la surge una nueva contracultura entre los escombros, al sur del Bronx.

El Contexto de una ofensiva política degradante para comunidades afroamericanas y latinas

"La adicción a las drogas es el enemigo público número uno de Estados Unidos". Menciono Richard Nixon en una conferencia en la casa blanca en junio de 1971. John Ehrlichman, asesor de Nixon, conto en una entrevista:

“…la Casa Blanca de Nixon tenía dos enemigos: la izquierda antiguerra y los negros (…) Sabíamos que no podíamos ilegalizar estar contra la guerra o ser negro, pero podíamos hacer que la gente asocie a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, criminalizarlos con dureza (…) Podíamos arrestar a sus dirigentes, asaltar sus reuniones, denigrarlos en los medios todos los días. ¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto (“Legalize It All. How to win the war on drugs”, Harper’s, abril 2016).

La década anterior a los 70 estuvo marcada por la extensión del movimiento por los derechos civiles a nivel nacional que lograron la aprobación de la ley que prohibía la discriminación racial en el empleo en 1964 y en 1965 la Ley de Derechos Electorales que prohibió las pruebas de alfabetización y creó derechos de voto para todos, aunque sin ningún cambio estructural en las condiciones de vida de las comunidades afroamericanas, ya que seguían siendo deplorables.

Por otro lado, comenzaban las revueltas negras como la de Watts en los Ángeles en 1965, la cual tuvo un despliegue de 14.000 elementos de la Guardia Nacional y el arresto de 4,000 personas. “Tan sólo en 1967 ocurrieron levantamientos sociales en ciento cincuenta ciudades estadounidenses entre los cuales los más visibles fueron en las ciudades industriales del norte como Newark, Boston, Cincinnati, Milwaukee y, sobretodo, Detroit”.

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A finales de los 60 las panteras negras comenzaban a tener mayor protagonismo e influencia de sus ideas en la comunidad afroamericana, algunas posiciones más radicales dentro del partido planteaban que no habría una conquista total en los derechos de la comunidad afroamericana si no era de la mano de la liberación de la clase obrera del yugo capitalista, pero que en términos estratégicos tuvieron bastantes limitaciones. Por otra parte se gestaron movilizaciones y protestas en apoyo a Vietnam con gran presencial de la juventud, que exigió el fin a la guerra contra Vietnam.

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De esta forma y con un presupuesto cerca de 71 millones de dólares, dio inicio a una guerra que históricamente ha sido un fracaso y como consecuencia se crearon emporios de narcotráficos empujando cada vez más adicción a ciertas sustancias, así pues, la guerra de Nixon significó el aumento de las penas por posesión y venta, una política con gran peso punitivo, que se desinteresaba de iniciativas de prevención y atención. Por su parte, en gran medida eran (y son) afroamericanos y latinos, los principales criminalizados por las instituciones policiales, aunque la venta y el consumo entre los blancos era similar.

Hip-hop herramienta política y cultural para concientizar a la comunidad

Las periferias de New York fueron el reflejo de una política racista que criminalizó (y criminaliza) a las comunidades negras y latinas. Al sur del Bronx entre escombros, incendios, pobreza, desempleo, pandillas, marginación y adicción, la juventud pobre reinvento su propia cultura y arte callejero. Las discotecas de música disco, eran un gran negocio para la comercialización de drogas, mientras que en las fiestas de hip hop, creaban nuevas formas de convivencia que bregaban por la unidad y paz, dejar de lado las diferencias entre pandillas, enfrentarse a través del baile y rimas, también prohibían ciertas drogas, así como la posesión de armas.

“En 1976 el ya DJ y líder pandillero Afrika Bambaataa, luego de un enfrentamiento entre dos pandillas y la policía que causó el asesinato de su amigo Soulski, crea el movimiento “Universal Zulu Nation”, en honor a la lucha del pueblo africano. Llamaba a ponerle fin a la guerra entre pandillas y a que la juventud tome en sus manos el arte callejero que había creado como su vía propia de expresión.”

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En el momento que aparece el crack, el hip-hop se consolidaba en un movimiento cultural de las clases explotadas y oprimidas. La juventud negra y latina de las periferias encontró una voz, veían en el hip hop una herramienta en la que podían expresarse. Expresar las condiciones de vida en las que vivían, entonces, el hip hop se volvió político, el poder negro resurgió, la juventud divulgaba las ideas Malcoml X, y las letras de rap hablaban de la segregación, violencia racial institucional y la realidad de las drogas.

“Maldigo al que trafica en la calle donde vivo, todos lo saben, otro kilo, de la esquina a la gente deja de enfermarnos” Night Of The Living Baseheads canción de Public Enemy.

“Más dulce que el azúcar, más amarga que la sal, si te atrapa, cariño, a nadie debes culpar así que no lo hagas” White Lines canción de Grandmaster Melle Mel

“Es una pena, eres la reina del vial, con los ojos desorbitados y los dientes arruinados, caminabas altanera, ahora solo te tambaleas, de un lado a otro y luego a otro y a otro más” slow Down canción de Bran Nubias

Por otra parte, el cannabis históricamente ha sido una droga muy popular en las comunidades afroamericanas y latinas, lo cual se reflejó en su música, desde el jazz, incluso el propio Louis Armstrong leyenda del jazz fue consumidor reconocido de cannabis. En innumerables canciones de rap hay referencias sobre el cannabis, el grupo Cypress Hill en gran parte de su trayectoria han hecho activismo por la legalización del cannabis.

Cypress Hill – Dr. Greenthumb

En Greenthumb el Doctor Dedoverde da consejos para el auto cultivo domestico del cannabis. Así mismo, destaca el rol de la policía en la persecución de cultivadores de la planta.

El legado de Reagan y la subordinación de México, la continuidad de la “guerra” contra las drogas

Ronald Reagan impuso políticas neoliberales que redujeron el presupuesto público degradando los servicios sociales, mientras se eliminaban programas de salud pública. Se abrió así una mayor brecha, la burguesía aumento sus ganancias y la clase trabajadora enfrentaba la disminución del salario y el desempleo, la pobreza aumento y la falta de vivienda se volvió un problema. A la par se multiplicaron los encarcelamientos por venta y consumo de estupefacientes, pero también aumento la adicción, la brutalidad policial, la marginación, las desigualdades sociales y económicas en las comunidades afroamericanas y latinas. Mientras, el hip-hop politizaba, concientizaba y educaba a la juventud negra y latina.

La política prohibicionista y la guerra contra las drogas que impuso el Imperialismo yanqui en toda Latinoamérica trajeron como consecuencia mayor adicción en EEUU y ríos de sangre en algunos países de Latinoamérica. El Imperialismo yanqui aprovechó la guerra contra las drogas para fortalecer su hegemonía en el continente y justificar acciones injerencistas, como la de millonarios “donativos” a los que luchaban contra el gobierno sandinista, facilitando a cambio el ingreso de cocaína, heroína y marihuana.

En México se desarrollaron carteles con una gran fuerza militar, asociándose con el poder estatal. Implementando una política de militarización que condujo a la “narco guerra”, con miles de jóvenes pobres reclutados a las células del narcotráfico y miles muertes inocentes de la clase trabajadora.

A pesar de las ilusiones de la juventud por un nuevo régimen, la realidad desilusiona pues el gobierno de la 4T no es la excepción en la implementación de esas políticas, con la guardia nacional desplegada por todo el territorio nacional y con la promesa de la legalización de la marihuana que aún no tiene aprobación (aunque esta beneficia a las grandes empresas y no a los cultivadores), se muestra la subordinación al imperialismo norteamericano no sólo en la esfera económica, sino también en la política, militar y diplomática.

Es momento que quienes nos identificamos y somos parte la cultura del hip-hop, repensemos y nos preguntemos ¿Qué arte necesitamos? ¿El que vende y es cómodo para el capitalismo? O el ¿es incómodo y revolucionario? Hasta el día de hoy a la juventud trabajadora y de las periferias se nos sigue negando el derecho al arte y la cultura, en contexto de violencia, segregación, precarización laboral, desempleo, marginación, hostigamiento de parte de la policía, con miles de jóvenes pobres en las cárceles por narcomenudeo.

La guerra contra el narcotráfico y la militarización, ha dejado miles de muertes, desapariciones forzadas y el incremento exponencial del feminicidio. Mientras, los señores del narco están vinculados con el empresariado legal, con distintos sectores del gobierno, la policía y las fuerzas armadas en un negocio que genera ganancias extraordinarias. Los Estados capitalistas prohíben el consumo de drogas manteniéndolo como un problema de seguridad y con políticas de militarización, pero en el fondo, persiste el interés de los gobiernos por incrementar el control de los territorios a través de la militarización y criminalizar a sectores concretos de la sociedad como lo demuestra las declaraciones del asesor de Nixon en el caso particular de EEUU, pero que se replican en distintos países.

El problema de las drogas, es el contexto que impone el capitalismo a la juventud para que el consumo de drogas sea un elemento enajenante, en ese sentido, hay que avanzar en legalizar y regular el consumo bajo control de trabajadores y consumidores, tratar el problema como una cuestión de salud y no un problema de seguridad, con un plan integral para responder el problema de la dependencia que genera el consumo de ciertas sustancias, a la par que se garantice un sistema de salud y de educación digno y de calidad. Paro esto, debe haber un incremento de presupuesto significativo a estos sectores, que puede ser destinado del enorme presupuesto que hoy es destinado a las fuerzas armadas o de impuestos progresivos a las grandes fortunas.

Repensemos el hip-hop como una herramienta de expresión que nos permita convivir, disfrutar, denunciar, organizar y politizar de forma independiente del Estado, los partidos políticos del régimen y los empresarios.

¡Que el hip-hop retome y levante las banderas de la liberación de las clases explotadas y oprimidas!




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