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Red Internacional

Economía internacional. El K-Pop: creado para pagar la deuda surcoreana al FMI

El K-Pop se ha vuelto popular en las últimas décadas. Un dato poco conocido es que el gobierno surcoreano fomentó su desarrollo para pagar la deuda que contrajo con el FMI.

Lunes 27 de junio | Edición del día
Imagen: Revista TIME

El pop coreano, también conocido por su acrónimo K-pop, es un género que se ha vuelto popular entre la juventud. Grupos como BTS, GOT7, Super Junior, Girls’ Generation y artistas como PSY o Sooyoung han ganado miles de fans en los últimos años.

Pero un dato poco conocido es su nacimiento como tal. Hacia finales de los 90, Corea del Sur, como consecuencia de un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI), fomentó su desarrollo para hacer frente a una crisis económica.

Los Tigres Asiáticos

Hacia los años 90, con la extensión del neoliberalismo en el mundo, en Asia particularmente había un boom económico importante. Este crecimiento impulsó a cuatro países con un alto desarrollo. Conocidos como los "Tigres Asiáticos" o los "Cuatro Dragones", Singapur, Taiwán, Hong Kong (que hasta 1997 era colonia británica) y Corea del Sur tuvieron un desarrollo económico meteórico en un proceso de recomposición del capitalismo asiástico, de la mano de Japón, quien era a su vez impulsado por el imperialismo estadounidense luego de su esclavización económica —con aniquilamiento atómico de por medio—, pero con la contraparte de que este crecimiento de los "Tigres Asiáticos" se hacía mediante una burbuja de activos.

Así, Taiwán fue levantado como "potencia emergente" capitalista por la intensa exportación de capital japonés, Hong Kong, como aún era colonia británica, mantenía su estructura dependiente del imperialismo inglés, Singapur, como enclave estrategico del comercio mundial, y Corea del sur, ligado estrechamente (y actualmente también) al capitalismo japones y a la ocupación militar estdounidense en estos dos países. Hubo un respiro a la crisis mundial post-70 y la reconversión neoliberal les permitió un periodo corto de fuerte crecimiento con base en la esclavización del proletariado de sus respectivos países.

En ese entonces, los países disfrutaban de tener una enorme Inversión Extranjera Directa (IED) gracias a sus economías exportadoras. En particular, Taiwán y China se volvieron el taller del mundo, dándole un reflote al capitalismo que se sostenía sobre el colapso del bloque de estados obreros deformados de Europa del Este y de la restauración capitalista en esos países y en la China continental. Si en el bloque de estados obreros deformados hubo restauración capitalista, en el resto del mundo hubo una reconversión del capitalismo. El aumento de los activos de valor del sector inmobiliario en la región y las grandes obras públicas de infraestructura de esos países los hicieron recurrir a préstamos bancarios, lo que frenó la dinámica de crecimiento de los "Tigres Asiáticos", reventando la burbuja que se había inflado en esos años.

Entre las políticas del neoliberalismo destaca la "autonomía" de los bancos centrales de los países, lo que en los hechos significa estar encadenados a lo que "el mercado" dictamine y sujetos a las fluctuaciones monetarias, lo cual se hace contrastando el valor de la moneda nacional con respecto al dólar estadounidense. Por lo tanto, todo el desarrollo económico que los "Tigres Asiáticos" venían disfrutando en esos pocos años se frenó cuando el gobierno tailandés se rehusó a que su moneda entrara en ese esquema que las organizaciones internacionales imponían como política. Así, la negativa del gobierno tailandés de encadenar su moneda al dólar arrastró a todo el este asiático a una crisis.

Los activos de la bolsa de valores de esos países cayeron y se redujeron los ingresos por las importaciones debido a que la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) subió los tipos de interés, haciendo que las exportaciones asiáticas no fueran vistas con la misma codicia con la que eran vistas a inicios de la década.

¿Qué tiene que ver el FMI aquí?

El Fondo Monetario Internacional es una draconiana institución creada tras la Segunda Guerra Mundial. Forma parte de las instituciones imperialistas que imponen planes económicos a países dependientes y semicoloniales (como los de América Latina) para que, gracias a sus "recomendaciones", se recorten los presupuestos del gobierno en servicios como salud, transporte, educación, etc., con el objetivo de crear una deuda externa a empresas nacionales y sobre todo extranjeras (en particular las de Estados Unidos y Europa), perpetuando la dependencia de esos países a aquellos que son imperialistas.

Tras la conferencia de Breton Woods de 1946, se eliminó el patrón oro de las reservas y se acordó que entonces el indicador de riqueza fuera el Producto Interno Bruto (PIB, es decir, lo que produce un país en un año) y que éste se midiera en dólares. De allí que, tras la crisis del modelo keynesiano en 1974 y la crisis del modelo desarrollista en América Latina en 1982, el FMI insistiera en que las monedas nacionales se contrastaran con el dólar estadounidense.

El FMI es responsable, por ejemplo, de la deuda argentina, cuyos gobiernos, ya sean peronistas (de centroizquierda) o de derecha, han pagado religiosamente mientras el país no cuenta con recursos como la sanidad para hacer frente a la pandemia. Lo mismo ocurrió en España y Grecia tras la crisis de 2008, cuando los dictados de la llamada "Troika" —compuesta por el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea— empujaron a miles de jóvenes de ambos países al desempleo.

En medio de la crisis asiática, Corea del Sur tuvo que recurrir a un préstamo de esta reaccionaria institución, la cual le otorgó un rescate de 12 mil millones de dólares. Este rescate, combinado con el préstamo del Banco Mundial y del Banco Asiático de Desarrollo, hacía que la deuda surcoerana se incrementara a 55 mil millones de dólares.

El K-Pop: de propaganda capitalista a arma contra la derecha

Para pagar la deuda, el gobierno surcoreano implementó las "recomendaciones" del FMI, las cuales incluían una reforma financiera, liberalización económica, así como políticas hacia el oligopolio coreano conocido como los "chaebols", empresas nacionales creadas durante la década de los 60 por el dictador Park Chung-Hee, entre las cuales se encuentran Daweoo, LG, Samsung y Hyundai, pero esto vino de la mano de un proceso de precarización laboral muy superior incluso al que hoy se está dando en Latinoamérica. El 24 de agosto de 2001, casi tres años antes de que finalizara el plazo, el gobierno surcoreano pagó la deuda contraída con el FMI, el BM y el BAsD.

Pero para restaurar la economía, que había quedado hecha añicos por los dictados del FMI, el gobierno optó por la industria del entretenimiento, la cual hasta ese momento se había concentrado en lo local. Es así que el entonces presidente Kim Dae Jung creó la Korea Creative Contents Agency, la cual se financió por parte de los ministerios de turismo, deportes, gastronomía y relaciones exteriores. Incluso hoy en día existen varias academias de K-Pop.

El Estado propimperialista de Corea del Sur financió con esta operación a un segmento productivo (la industria de la música y toda la parafernalia ligada a él) porque los sectores más dinámicos de la economía estaban estancados. Reactivando la economía mediante la industria del entretenimiento se pudieron reactivar el resto de los sectores de la burguesía surcoreana, que empezó a ver el incremento en sus ganancias teniendo como palanca a una clase obrera precarizada al extremo, lo cual permitía pagar las deudas del Estado, que a la vez se trata de las deudas de los viejos chaebols a expensas de las mayorías trabajadoras.

El género, por un lado, ha sido usado por el propio gobierno para fomentar el desarrollo del país, pero también como arma de propaganda. Es conocido que en ocasiones los guardias del sur traen bocinas de alta frecuencia para que las canciones de las artistas nacionales se escuchen en la zona desmilitarizada con la esperanza de que haya habitantes del norte que quieran desertar del Estado obrero ultra-deformado de la dinastía Kim.

Pero por otro lado, los fans han usado las redes sociales y los videos de sus artistas favoritos para sabotear a la policía racista de Estados Unidos durante el movimiento #BlackLivesMatter de 2020. Lo mismo sucedió en la rebelión en Colombia cuando la derecha del país impulsó HT que vinculaban a las protestas con violencia y delincuencia.

La derecha latinoamericana ha realizado varias acusaciones en contra del K-Pop, algunas de ellas bastante ridículas, como que el género estaba detrás del estallido social de 2019 en Chile por el uso del género entre los manifestantes en las protestas.

Esto demuestra que, a pesar de sus orígenes, nada exime que las canciones del pop coreano puedan jugar un rol progresivo o que incluso sus propios cantantes se unan a la lucha. En los últimos años, el país ha visto paros y huelgas obreras, así como que actualmente tiene un gobierno profundamente antifeminista. ¿Existirá entonces la posibilidad de que surjan canciones de K-Pop invitando a los fans a la lucha y a la solidaridad con los obreros y el movimiento de mujeres?




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