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El contradictorio mensaje que Wu-tang clan entrega con su último disco “Once Upon a Time in Shaolin”.

Lo que se presume que será el último disco de la histórica banda proveniente de Brooklyn, contará con tan solo una copia, que será restringida a su reproducción comercial durante 88 años, todo esto, bajo la confusa idea de que la llegada del internet transforma el trabajo de los artistas “en un folleto que no se lee”. La banda de Brooklyn se apronta a lanzar su último material con una extravagante idea de por medio, que transporta el mensaje de la banda. Su confuso discurso, alega contra la industria del disco y la cultura del “todo gratis” que se ha expandido dese la llegada del internet.

Simón Bousquet

Presidente sindicato GAM

Martes 3 de marzo de 2015 | 17:55

Los artistas lanzarán un disco que tendrá solamente una copia, que no podrá reproducirse de forma comercial durante 88 años, aunque si podrán hacerse copias digitales del mismo para ser compartidas vía internet.

"En una era en la que el trabajo de los músicos se percibe cada vez más como algo tan accesible, barato y desechable como una caja de clips, el reconocimiento del profundo arte necesario para escribir un verso emocionante, producir un disco transformador o tener una carrera formidable, se reduce a menudo a un folleto que no se lee", lamenta el grupo.

Parece contradictorio, el comprador del complejo material, seguramente no hará reproducciones digitales del mismo, dado el alto precio que se podría llegar a pagar por esta única pieza. De esta forma, es difícil siquiera que alguien pueda “leer el folleto”.

Pero, no es solamente para que se lea, debe mantenerse el orden comercial.

Es cierto que con la llegada del internet, todo producto comercial que pueda ser reproducido a través de una computadora, pierde sus cualidades de producto exclusivo, por el que se debe pagar para ser obtenido, para ser compartido entre las millones de personas que navegan a diario por el internet. Servicios de código abierto como Torrents y servidores de descarga directa sirven de albergue para un sistema de sociabilización de productos comerciales profundamente complejo.
Es contra esto que la banda alega. Así como con la llegada de Napster en los años 90´, los privilegiados artistas, no importa de qué estilo o tendencia sean, todos están en contra de la sociabilización de arte y a favor de las ventas.

Kung fú lirical

La genial idea de mesclar a jóvenes negros, marginados en los ghettos de las grandes urbes, con un contenido “shaolín” fue un golpe certero, el resultado: un conjunto que escribía complejas rimas y que constantemente asociaba la idea del “duelista callejero” con un perfeccionamiento en el “arte marcial” del rapeo, del verso perfecto; la complejidad, versatilidad y exactitud del golpe son una combinación exitosa.

Su gran trabajo musical, donde han sido catalogados como “maestros del verso complejo” es muestra tangible de lo que hablamos. El grupo y al menos 3 de sus integrantes (GZA, RZA y GhostFaceKilla) tienen el mayor número de palabras en la totalidad de sus materiales, según un estudio de “The Largest Vocabulary in Hip Hop” donde además, el productor de la banda ha trabajado en complejas bandas sonoras para películas, aparte de actuar en algunos títulos de películas co-producidos con Quentin Tarantino.
Wu-tang es un fenómeno en el hiphop: es parte de una identidad colectiva, tanto por su música como por haber establecido una estética propia; la clásica W amarilla, como logo de la banda, puede ser vista a lo largo del globo en vestimentas y merchandising de todo tipo.

Todo eso que han aportado durante su historia ha sido gracias a la complejidad en las relaciones sociales de aquellos que se identifican con todas estas ideas, que buscan reproducirlas y aprender de ellas. Esa es una de las principales características del hiphop, que en una lectura general, nos muestra aquello que genera el fenómeno Wutang, aunque lo cierto, es que nada escapa al mercado y sus leyes de exclusividad.

“Wu tang is for the children”

“Wu tang is for the children” (Wutang es para los niños), fue la frase que el difunto integrante de la banda, O.D.B, gritó por el micrófono en una premiación de los Grammy, tras no recibir el galardón. Me puedo preguntar, ¿Para qué niños?, ¿Los niños de los ghettos, hijos de las calles industriales o para los hijos de los magnates?
A los mismos millones de personas que han hecho posible la fama de Wutang, se les responde con una idea que considero totalmente retrograda. Así como en los más grandes museos y vitrinas del arte, una obra proveniente en su esencia de las calles de barrios industriales precarizados, será puesta en exhibición y entregada en absoluta exclusividad al mejor postor. Esa idea de un verso complejo, el tiempo que toma crearlo y su peso en oro ha sido puesta a la par de un diamante. Se asemeja a aquella academia que ha impulsado la idea de que el arte debe ser para quien pueda pagarlo y por lo tanto, debe mantenerse encerrado bajo llave, entre cuatro paredes. El misticismo de la banda se ha encontrado con sus intereses comerciales, contradictorio, pues no sería nada de Wutang sin sus raíces.

El hiphop no es algo exclusivo como una compleja pintura del renacimiento. Ni algo que pueda “domesticarse”. El hiphop es en efecto, un complejo entramado de relaciones sociales y el rap, solamente un subproducto artístico de ello. Su principal característica es que es colectivo, una identidad construida a partir de las calles y su crudeza diaria, con variantes comerciales, claro, como Wutang, pero el hecho de que aquello esté entrelazado es algo que los integrantes de la banda omiten. El internet expandió, así como se expandieron los caminos de comercio en la historia de la humanidad, el arte y le quitó las pesadas cadenas de la exclusividad, para hacerlo, en parte, accesible a todos.






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