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Red Internacional

Columna. El cretinismo parlamentario del Partido Comunista

Las recientes y "frenéticas" negociaciones del PC por retener la presidencia de la Cámara de diputados y forzar a la DC y al Partido de la Gente a cumplir su compromiso parecen no dar frutos. Pese a que el PC esta dispuesto a renunciar a todo - como la querella contra Sergio mico por su rol cómplice de las violaciones a los DDHH que exigió la DC para apoyar a Cariola- lo cierto es que la elección pende de un hilo, y muestra una vez más el "cretinismo parlamentario" de la tienda de Teillier.

Martes 25 de octubre | 06:12

En el último tiempo nos hemos acostumbrado a ver un Partido Comunista carente de toda iniciativa que no sea negociar votos en el parlamento o gestionar las agendas ministeriales del gobierno de Boric. Solo basta echar un vistazo al despliegue frenético de Karol Cariola por no perder la oportunidad de ser presidenta de la cámara de diputados o a la pacifica gestión de gerenta de recursos humanos de los empresarios que ha desarrollado la ministra del trabajo Jeanette Jara.

En ambos casos, el PC solo se limita a marcar los puntos cuando se ven en peligro un par de cargos en alguna esfera del estado, pero rápidamente amainan el tono cuando de reclamar por los problemas reales de la clase trabajadora se trata. Comprometidos con el "programa de gobierno" y más allá de ciertas "alarmas" que colocan para contentar a su base, lo cierto es que el partido que supuestamente representa a la clase trabajadora, hoy por hoy solo gestiona sus puestos en el estado y las migajas de cuotas de poder que han caído de la mesa de la burguesía.

El ascenso del PC: Del Frente "anti-neoliberal" a la integración a la concertación

Durante los años noventa y la primera década del siglo XXI el PC estuvo prácticamente excluido del régimen político como resultado del sistema binominal que diseñó la dictadura. Incluso pese a obtener resultados electorales cercanos al 8% de los votos el año 1997 o el 6% el año 2005, el sistema electoral excluía cualquier tipo de representación de la "izquierda" por fuera de la concertación neoliberal, como forma de silenciar a los críticos con el modelo instaurado por Pinochet y administrado por la concertación.

Dada esta situación al Partido dirigido por Gladys Marín apostó por fortalecerse en el movimiento estudiantil y sindical de la época para ganar influencia en el movimiento de masas. Y es que su tesis política consistía en que el rearme del movimiento social debiese redundar en generar un quiebre de sectores de izquierda de la concertación con los cuales confluir en un "frente anti-neoliberal".

De esa manera las movilizaciones que comenzaron a surgir desde el año 1997 con el rearme del movimiento estudiantil, pero también con las primeras luchas del movimiento obrero ( Portuarios, profesores, trabajadores del carbón, trabajadores de la salud y la construcción) le fueron permitiendo al Partido Comunista capitalizarlas no solo ganando las dirigencias sociales y gremiales de dichos movimientos , sino también aumentando su caudal electoral.

Sin embargo, la tesis de construir una "alternativa de izquierda" al régimen binominal de la Derecha-Concertación, fue rápidamente cediendo a la negociación directa con la concertación para ganar espacios en el régimen. Así primero fue el apoyo a la segunda vuelta en las elecciones de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, luego el pacto por omisión que permitió al PC acceder al parlamento el año 2010, para finalmente incorporarse al gobierno concertacionista con la Nueva Mayoría el año 2013. Es decir, todo el capital acumulado por dos décadas de movilizaciones contra el modelo neoliberal fue puesto al servicio de restaurar el régimen neoliberal.

Conservadurismo burocrático

El Partido Comunista hoy cuenta con una bancada parlamentaria de 12 diputados y 2 senadores, un importante número de alcaldes y concejales, así como ministerios y direcciones de diversos servicios públicos. Es el resultado de los cerca de 800.000 mil votos obtenidos en la última elección que los dejó como uno de los partidos más votados del sistema político. Dicha fuerza parecía impensada hace 20 años, e incluso ahora dada la constante propaganda reaccionaria que los medios de prensa del empresariado hacen contra el "fantasma del comunismo".

Esta fuerza, sin embargo, en vez de proyectar un poderoso influjo en la movilización de masas, parece mostrar síntomas de ser el techo que dicho partido puede alcanzar. Durante todo el tiempo transcurrido desde la transición, el Partido Comunista ha optado por una estrategia de una acumulación de fuerzas evolutiva con el propósito principal de fortalecer su aparato político. Así, a la recuperación de organizaciones sociales y gremiales, le siguió la lenta y paulatina acumulación de cargos en el estado: primero obtuvieron 3 diputados, a la siguiente elección 6, luego 8 y finalmente 12.

Esta mentalidad evolutiva es la expresión de un aparato esencialmente conservador y por lo mismo oportunista. No olvidemos que las críticas que lanzan a la ex-concertación por estos días no dejan de ser un giro a "izquierda" de la burocracia partidaria, que hace unos años, en la elección de Alejandro Guiller Acusaba al Frente Amplio de ser una organización Pequeño Burguesa que abría camino a la derecha.

El PC fue de los más reticentes a romper su alianza electoral con la ex Concertación, a la que debía en gran parte sus conquistas en cargos estatales. Solo quebró esa alianza por el impulso dado por la rebelión y cuando el movimiento de masas empujó al PC a la aventura de formar Apruebo Dignidad. Para mostrarse como la "alternativa de la izquierda" y para evitar que otros sectores le disputasen ese espacio, el PC reniega haber sido uno de los pilares de los últimos gobiernos concertacionistas, responsables en parte de la crisis política.

El conservadurismo burocrático es entonces esta mentalidad política que antepone los intereses del aparato por sobre los de la lucha de clases. De ahí que el PC solo apoya los movimientos de masa en su fase "ascendente" cuando ve que puede capitalizarlos, pero nunca los impulsa más allá cuando ve que sus posiciones en el régimen están en peligro. De ahí que en los sindicatos jueguen el rol de ser los gerentes de recursos humanos de la burguesía: le dan un par de migajas a los obreros, pero garantizan la paz en las empresas y la adhesión al orden patronal.

Prueba de lo último ocurrió durante la pandemia. Pese a una enorme rebelión popular contra el sistema neoliberal, el Partido Comunista por "miedo a ser irresponsable" votó la agenda patronal de Piñera de descargar la crisis sobre los hombros de la clase obrera.

"Nada más que parlamentarismo"

Lenin definía como "cretinismo parlamentario" la actitud de los partidos de izquierda cuando su estrategia política se basaba únicamente en ganar influencia en los parlamentos burgueses. La actitud mostraba una ingenuidad que rayaba en lo absurdo, dado que a juicio de Lenin, esta confianza en los mecanismos de la democracia burguesa llevaba a que los partidos de izquierda cayesen siempre en las trampas de los partidos del régimen, interesados en utilizar a la izquierda cuando su hegemonía estaba en peligro, pero que no tienen miedo en desecharlos cuando ya los habían utilizado.

Por esto es que para Lenin, un partido de la clase trabajadora debía entender que si obtenía representación parlamentaria, no podía esperar que solamente negociando en el parlamento se podrían obtener cambios. Lo único que un partido "comunista" podía esperar de dicha instancia era utilizarla como tribuna para mostrar a la clase trabajadora la decadencia de la democracia capitalista, para impulsar la movilización, para acabar con la dictadura patronal.

Un partido que solo se dedicase a negociar cargos en el Estado y coaliciones parlamentarias a cambio de algunas migajas para la clase trabajadora, es un partido que poco tenía de comunista, dado que, en palabras de Rosa de Luxemburgo, solo ofrecen al pueblo "nada más que parlamentarismo". Con la excusa de ser "realistas" finalmente privilegian sus intereses del aparato burocrático por sobre los intereses de la clase trabajadora.

Y así, mientras la inflación destruye los salarios y las condiciones de vida de la gran mayoría de las familias trabajadoras, el Partido Comunista de Chile, con sus 12 diputados, 2 senadores, 800.000 mil votos, miles de militantes, solo parece preocupado de que Karol Cariola será o no presidente de la corporación parlamentaria. Les interesa más ocupar el cargo de campanillero de la burguesía que de enfrentar en serio la carestía de la vida y el ajuste con el que los capitalistas buscan que la clase trabajadora pague su crisis, mientras ellos preservan sus millonarias ganancias.

Esta actitud de cretinismo parlamentario, solo empuja a los trabajadores hacia ideas reaccionarias y a los partidos de la derecha que utilizan la demagogia para aumentar su influencia en el movimiento de masas.

Los herederos stalinistas de Recabarren han utilizado la bandera del Partido de la Revolución de Octubre para llenar de prestigio un aparato burocrático conservador completamente podrido. La tarea de quienes nos proponemos levantar un Partido de Trabajadores Revolucionarios pasa por reconquistar las banderas de lucha y nuestra tradición heroica de los burócratas que se hacen gárgaras con el socialismo solamente los días de fiesta, pero se olvidan de él durante la semana.

Solo así podremos enfrentar a la extrema derecha y levantar una alternativa para la clase trabajadora que no la arroje hacia ideas demagógicas y reaccionarias como única alternativa frente al cretinismo parlamentario de la centro izquierda, que cree que con negociaciones con los partidos empresariales puede obtener de ellos algo que no sea desprecio por nuestra clase.


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