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Red Internacional

Pueblo mapuche. El mito del “buen salvaje”, la zanahoria y el garrote: Plan “Buen Vivir” y Estado de Excepción en Wallmapu

Este miércoles nuevamente se extendió el Estado de Excepción en el territorio mapuche. Los partidos del gobierno valoraron la medida, mientras que la demanda por el proceso de reivindicación de tierras ancestrales intenta ser dialogado -bajo represión- desde diversas instituciones desde el “Plan Buen Vivir”.

Teresa MelipalSantiago de Chile

Jueves 30 de junio | 03:12

El Estado de Excepción en Wallmapu durante el gobierno de Boric lleva 44 días. Este miércoles la Cámara de Diputados y el Senado votaron a favor de la medida represiva. En la cámara baja sólo 7 diputados de los partidos del gobierno rechazaron la medida y 6 votaron abstención. Mientras que, en el Senado el oficialismo (Frente Amplio, PC e independientes) votó alineado, extendiendo la medida por 31 votos a favor, uno en contra -de Fabiola Campillai- y dos abstenciones, de los UDI José Durana e Iván Moreira.

En este sentido, la ministra del Interior Iskia Siches sostuvo que el gobierno junto a las policías evalúa de manera semanal la situación en la Macrozona Sur, y que en la medida de que se vayan resolviendo los problemas de seguridad, “esperamos requerir esta medida lo menos posible”. Esto ha dado pie a que la derecha pueda desplegar abiertamente la campaña racista y criminalizadora; un ejemplo de ello es la sugerencia de Felipe Kast (Evópoli) a la Asociación Nacional de Televisión la cual sostiene que en las coberturas periodísticas se haga la diferencia entre "comuneros mapuches" y "delincuentes".

El mito del "buen salvaje" y la política del "buen vivir"

El llamado mito del “buen salvaje” se refiere a un discurso idealizador de parte de los colonizadores hacia los pueblos originarios, el cual se enfocaba en romantizar su vida natural. Sin embargo, hoy este discurso se instrumentaliza para justificar la violencia argumentando de que ésta “es un producto arbitrario del aprendizaje o un agente patógeno que nos invade desde el exterior”. Así, hoy se separa en el discurso la convivencia de los sectores de los pueblos originarios "buenos", quienes se encuentran en un estado pacífico y tranquilo de los conflictivos; de los que no se conforman con las reducciones indígenas y las precarias formas de vida.

Este discurso diferenciador también resuena en el gobierno, Jeannette Vega, ministra de Desarrollo Social, señaló el pasado 16 de junio sobre la restitución de tierras indígenas: “Tal como lo hemos sostenido siempre, no se realizarán compras de predios violentados, porque nuestro camino es institucional y dialogante, respetando lo que mandata la ley indígena y con una Conadi fortalecida y en comunicación directa con las comunidades”.

El gobierno de Boric creó el Plan Buen Vivir luego de instalar el Estado de Excepción "acotado". Esta plan consta de tres ejes hacia el territorio denominado "macrozona sur". El primero se refiere a la demanda de restitución de tierras, duplicando la destinación de recursos fiscales a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), pasando de $17 mil millones a $35 mil millones junto con el compromiso de crear un proyecto de ley para crear un Ministerio de Pueblos Indígenas. La tercera medida intenta cooptar algunas comunidades a través de un organismo estatal que reconozca a las autoridades ancestrales, a esto el gobierno llamó "Parlamentos territoriales".

Sin embargo, más allá de las intenciones del "Buen Vivir" del gobierno, un sector importante del pueblo mapuche mira con desconfianza las declaraciones ante la prolongación del Estado de Excepción en la zona.

Restitución de tierras ancestrales

El pasado 21 de junio el gobierno devolvió un total de 172 hectáreas a través de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), a la comunidad mapuche María José Saavedra, ubicada en la comuna de Freire en la región de La Araucanía. Esta es la primera entrega del plan asignado por el gobierno.

Desde los sectores de la derecha, indican que asuntos de fondo que harían poco viable que Bienes Nacionales pueda adquirir tierras indígenas. Esto, porque la Ley Indígena faculta precisamente a la Conadi para financiar la compra de un predio particular por parte de una comunidad indígena o parte de ella. Por otro lado, desde Bienes Nacionales indicaron que “la ley es clara en permitir a Bienes Nacionales adquirir tierras si existe un interés fiscal. Adquirido el bien, el ministerio debe administrarlo con el propósito señalado por el servicio público que lo solicita”.

Sin embargo, para Pablo Mansilla Quiñones, Doctor en Geografía y quien además trabajó con la Alianza Territorial Mapuche; indica que la demanda por las tierras ancestrales es mucho más compleja ante las reivindicaciones políticas indígenas: “El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dice expresamente que los pueblos indígenas tienen derecho al reconocimiento de su tierra, territorio y territorialidad. Sin embargo, si bien Chile suscribe el convenio, lo hace a través de la tierra titulada, es decir, las que están a través de título de merced o compras de tierras de Conadi a través de subsidio”.

El duopolio forestal de las familias millonarias Angelini y Matte gozan de una de una creciente demanda internacional, debido a que en los últimos años se ha extendido una tendencia en el mundo financiero a tener activos verdes, o sea, tierras con certificaciones internacionales sobre mitigación del cambio climático, que se traduce también en los llamados bonos de carbono. También se suma el crecimiento del negocio forestal, según señalan las estadísticas del PIB regional, donde las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Biobio fueron las regiones que más crecieron económicamente pese a las denuncias del empresariado de ser "golpeadas" por el conflicto.

Fuera las forestales del Wallmapu

“El grupo Angelini pagó $200 millones por las más de dos mil hectáreas que corresponden al Fundo Tranaquepe. En 2015, la Conadi le pagó más de 5 mil millones de pesos por una pequeña parte del mismo terreno a la Forestal Arauco (Grupo Angelini), para destinarla a las comunidades indígenas”, señala el libro La historia del despojo, de Martín Correa Cabrera.

Lo cierto es que hoy se expresan distintas posiciones en el pueblo mapuche frente a su relación con el Estado y el actual gobierno. Sin embargo, la consigna por la libertad a los presos políticos mapuche, desmilitarización ya del Wallmapu y el derecho a la autodeterminación del pueblo nación mapuche sigue con su vigencia en las grandes ciudades y en los territorios.




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