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El perímetro de ME-O

Marco Enríquez- Ominami, MEO, dio una entrevista al diario El País de España, estando en Buenos Aires en una charla para estudiantes de Ciencias Políticas. Entre líneas, admitiría, por primera, vez haber recibido financiamiento irregular de la empresa SQM del ex yerno de Pinochet.

Nicolás Miranda

Comité de Redacción

Viernes 16 de octubre de 2015 | 08:52

Entre líneas

Fue entre líneas. En forma indirecta. Es decir, sin hacerse cargo. Pero ya sin poder negarlo como antes, habiendo sido citado como imputado para declarar en la investigación del caso SQM.

Lo dijo de este modo: “Nosotros hemos dicho que el financiamiento de las campañas es muy complejo. Y que efectivamente es muy difícil competir contra el duopolio. Y que nosotros tuvimos, como todos los demás, que recurrir a la ley. Y la ley está pensada para que las empresas financien las campañas. La ley creó las condiciones para que las empresas privadas incidan en los procesos electorales”.

Así lo dejo entrever: la ley está hecha para que las empresas privadas financien, incidan, en los procesos electoral. “Nosotros” recurrimos a la ley.
Eso sí, agregó que “nosotros nunca vendimos nuestra conciencia”.
¿Será tan así?

El perímetro

No, no es tan así. En primer lugar, admite que “como todos los demás”, habría recurrido al financiamiento irregular de las campañas.
En segundo lugar, critica a Bachelet por derecha. Al mejor estilo neoliberal, declara que en el Gobierno de Bachelet “avanzaron mucho en la distribución pero olvidaron el crecimiento económico. La economía requería inversión privada”.

En tercer lugar, declara su decisión de jugar dentro de las reglas, lo que llama el perímetro de Pinochet”. “Tengo un padre asesinado, dos tío desaparecidos, un abuelo torturado, otro exiliado, yo mismo exiliado. Tengo el check list del horror. La decepción rondó mi familia. Tengo 10 razones para decir no se puede. Pero en vez de revancha y desanimo tengo ánimo de construcción dentro de las reglas, dentro de un perímetro que dibujó Pinochet”. Después dirá que quiere cambiarlo, y que está por una Asamblea Constituyente. Pero ya vemos algunas definiciones de fondo. Y faltan.

El cinismo

Después de definiciones neoliberales, como vimos, hace críticas por izquierda: “Chile es la Corea del Norte del capitalismo, está a la derecha de EEUU. Ninguna universidad es gratuita, ni las pública, el gasto medio en salud está por debajo de la OCDE, el sistema previsional es individual, el transporte público privado. Estamos fuera del sentido común. Bachelet 1 no tocó ninguna de estas cosas. Bachelet 2, por su enorme ausencia de Chile durante muchos años, improvisó en un tema como la educación, el más importante, en uno de los países más desiguale de América Latina. No está pudiendo cumplir la principal promesa, la educación como un derecho y no como bien de consumo”.

Así que cae en el cinismo. “Mire, mi abuelo, Edgardo Enríquez, ministro de educación de Allende, no le daba entrevistas al diario El Mercurio porque era pinochetista. Le cortaba el teléfono. Yo doy entrevistas en el Mercurio. Cuando llegué a Chile, mi primera gran contradicción fue ser compañero de curso de hijos de militares, que se enorgullecían de haber matado a mi padre. Hace mucho rato que vivo en un mundo de contradicciones … Una anécdota: tengo cuentas bancarias en un banco que mi padre asaltaba, que aún hoy está en manos de gente que admiró a Pinochet. ¿Qué hago, cierro mis cuentas? Soy hincha de un equipo cuyos directivos fueron o son pinochetistas. Esa es la lucha, no nos arrepentimos de haberla dado como movimiento … Creo en Hegel, la contradicción es inherente al ser humano. Chile es el país de las contradicciones”.

Contradicciones que no le generan contradicciones no es más que cinismo. Y su política, ya vimos, admite el perímetro de Pinochet, lo que incluiría el financiamiento de su ex yerno.






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