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Red Internacional

El programa educativo de Gabriel Boric, como candidato presidencial, mantiene a esencia de los 30 años de gobiernos neoliberales post dictadura.

María Isabel MartínezDirigente del Colegio de Profesores, Comunal Lo Espejo y militante de Nuestra Clase

Miércoles 11 de agosto | 13:33

El programa de Boric habla, de forma muy general y ambigua, de terminar con una cierta orientación neoliberal, que en ningún caso plantea siquiera distanciarse del capitalismo ni presenta orientaciones hacia las transformaciones profundas planteadas en la Rebelión de Octubre.

Retoma el eje de “la participación de las comunidades educativas y la sociedad en su planificación y orientación” ampliándolo al planteamiento de que se renueve y actualice el currículum, integrando nuevos valores como es el feminismo, la interculturalidad, la ecología y las necesidades territoriales, haciendo alusión también al resguardo de la autonomía docente, el incentivo a la innovación pedagógica, profesionalización e inclusión en la Carrera Docente de técnicos y asistentes de educación y párvulos.

Respecto a la Autonomía docente, algo que los docentes siempre hemos luchado, pero no entrega ningún atisbo de cómo, desde un eventual gobierno suyo, se iría a resguardar esta autonomía docente. Luego de eso, viene lo más confuso e incluso grave de su programa en educación “incentivo a la innovación pedagógica, profesionalización e inclusión en la Carrera Docente” pues no define en absoluto qué es ese incentivo, cuando ya hemos visto que los incentivos en educación, en las escuelas y liceos, más bien se han desarrollado como mecanismos de exigencias y agobios solamente.

Peor aún, cuando se refiere a la profesionalización, al igual que lo han mencionado en innumerables ocasiones los tecnócratas de los gobiernos derechistas y concertacionistas, parten de la base de que las debilidades en educación tendrían que ver con una falta de profesionalización de parte de los trabajadores involucrados en ella, o sea se ubica desde la lógica siempre de estar cargando a una supuesta debilidad de los trabajadores las debilidades de la educación.

En el punto anterior, lo más nefasto se ve cuando plantea, la “inclusión en la Carrera Docente de técnicos y asistentes de educación y párvulos” siendo que desde el profesorado siempre se ha rechazado ese mecanismo para un supuesto reconocimiento y aumento salarial. En primer lugar, no implica un real aumento salarial pues es una sumatoria de bonos y asignaciones variables y evadibles en cualquier momento, como ya viene ocurriendo en los hechos con las eliminaciones y reducciones de asignaciones por tramos y por concentraciones de alumnos prioritarios, y en términos contractuales, está en la incertidumbre si esos bonos calificarían en los sueldos en casos de despidos e indemnizaciones por años de servicios en el sector privado.

En segundo lugar y lo más nefasto, está relacionado con la lógica de mercado, de competencia e individualismo que subyace en este mecanismo de Carrera Docente, lógica que intentaba corroer el espíritu y ánimo de colaboración y solidaridad que siempre ha existido entre los trabajadores de la educación. A través de este sistema de encasillamientos, buscan dividirnos entre trabajadores de primera, segunda, y otras categorías. Los profesores le hicimos frente a la implantación de esa Carrera Docente, con grandes movilizaciones y un gran paro el 2015, en cual quedó plasmada la rabia de la derrota en el grito de “Camila llorona, el profe no perdona” sentenciado también en ello a toda esa camada de nuevos diputados del frenteamplismo que actuaron junto a ella, de la cual también fue parte el actual candidato a la presidencia Boric.

En general la propuesta educativa de Boric, continúa en esa lógica del gatopardismo, “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie", hace alusión a la sustitución del Simce y la Evaluación Docente por otras evaluaciones de carácter formativo, así como las pruebas de acceso a la educación superior por otra de diagnóstico. Se plantea incluso poder de decisión, tanto de cómo volver a la presencialidad como en lo referente a todos los demás ámbitos que intervienen por medio de los Consejos Locales de Educación y de los Consejos Escolares, siempre y cuando se encuentre dentro de los marcos de la Nueva Educación Pública (NEP) impulsada por la Nueva Mayoría y con la que se establece continuidad.

La NEP mantiene los principales pilares de la educación de mercado, que son la subvención a los privados a costa de la educación pública y mantiene la orientación de la educación a las necesidades empresariales, lo cual se observa con especial claridad en la educación técnico profesional. Este programa se mantiene en la lógica orientando el gasto hacia los privados por medio de subvenciones en nombre del buen funcionamiento de la economía, de la estabilidad económica, es la intervención gubernamental que los neoliberales siempre han practicado tal cual como ocurre con el voucher en educación y sobre lo cual Boric no hace alusión alguna a su eliminación ni siquiera gradual.

El voucher ha sido el instrumento de política pública que introdujo y ha mantenido el neoliberalismo en la educación, introducido por Pinochet, mantenido y sostenido por los gobiernos de los 30 años y que tampoco Boric pretende eliminar. Con el voucher le cargan a las familias la decisión de dónde están gastando los recursos públicos de la educación, abriendo una brecha de cuantiosos desvíos hacia los privados, hacia los empresarios de la educación, con una serie de implicancias negativas (criticables y largo de desarrollar) hacia la educación y hacia la sociedad, sumiéndola más aun en el neoliberalismo, no en vano fue una de las políticas fundamentales de Pinochet y sus Chicago Boys, con ellos escuelas y liceos, pasaron a ser vistas como organizaciones que deben competir unas con otras por atraer estudiantes.

El programa educativo de Boric se cuida de plantear algunos cambios, pero sin tocar los pilares fundamentales del sistema imperante, plantea garantizar poder resolutivo a los profesores y comunidades educativas, pero dentro del marco de la NEP, en donde ya se ha venido instalando a través de los SLE, se ha visto que no hay tal participación según lo planteado en el papel. Ya se ha visto que, en los SLE, uno de los principales problemas es que las decisiones educativas siguen en manos de los alcaldes, y no en los trabajadores de la educación junto con los estudiantes y sus familias. Propone aumentar aportes basales a todos los niveles educativos, pero sin hablar de financiamiento estatal garantizado, y sin terminar con las subvenciones a privados.

En materia de educación superior, plantea aumentar los aportes basales a instituciones de educación superior estatales para garantizar sus funciones públicas y también plantea mejorar la gratuidad, pero no establece que sea algo diferente al actual sistema que son más bien becas y no gratuidad, no plantea romper con la lógica de mercado en educación. Y respecto a las promesas sobre la condonación de las deudas estudiantiles (fondo solidario, créditos CORFO y CAE), plantea algo progresivo y en beneficio de la banca. “Para condonar el CAE se proponen dos caminos: el primero es a través de un esquema de pagos anuales de al menos 25 años del Estado a la banca. El segundo es pagar inmediatamente a los bancos, con cargo a un Bono Soberano”, y esto es entregar dinero a favor de los bancos que ya se han nutrido en demasía con los créditos educativos, y estarían ya más que pagados.

Y el compromiso con los empresarios se cierra cuando propone terminar con las pruebas de selección para educación superior, pero a base de cupos determinados por criterios como participación, diversidad, inclusión, brechas de género, y similares e incluir la empleabilidad, es decir según el mercado y los empresarios, así adorna y encubre la tan resguardad inclusión, incluso de los empresarios y la derecha con la que no ha roto el frenteamplismo, esto a pesar de que la voluntad popular en sus votaciones, haya venido achicándoles los espacios, e incluso desplazándolos totalmente.

La lógica del frenteamplismo contempla torcer la voluntad popular, incluyendo a los empresarios, falsamente en nombre de la inclusión. Y en específico, fortalece esa orientación en el campo de la educación técnico profesional con la creación de una suerte de Agencia de la Calidad propia, donde se integre a la comunidad, a la sociedad civil y a los empresarios. Y la formación de Clusters, que es la formación de grupos de empresas relacionadas por su actividad económica, que colaboran para tener beneficios comunes, pero traspasadas a la formación técnico profesional, lo que significa subordinar la educación y a las comunidades educativas totalmente a los planes estratégicos de expansión de las empresas.

La orientación a terminar con el neoliberalismo que plantea Boric, no pasa de ser un gatopardismo, pues su programa mantiene pilares fundamentales, como la educación de mercado a través del mismo voucher. La crisis del modelo neoliberal es evidente ya en todo el mundo, y especialmente en Chile que fue la cuna del neoliberalismo, impuestas a sangre y fuego por la dictadura cívico militar pinochetista y luego sostenidas bajo los gobiernos del Régimen de los 30 años, que no fue más que una democracia capitalista depredadora, pero todo esto ya fue cuestionado profundamente en la Rebelión de Octubre, bajo el lema de “no son 30 pesos, son 30 años” y en este contexto, Boric no ofrece una alternativa distinta. No en vano sectores de la clase dominante confían en Boric para restablecer algún tipo de estabilidad social y económica, incluso el mismo siempre ha expresado una especie de voluntad de acuerdos a todo evento, con la clase dominante, dio prueba de ello en los tremendos esfuerzos realizados por concretar la cocina que fue el Acuerdo por la Paz y la NC.

Los reformistas nuevos y antiguos deben asumir que no hay manera de que dentro del capitalismo se resuelvan los problemas de los trabajadores y de los pobres del mundo en este nuevo despertar, deben ver que no existe ese camino utópico de la gradualidad, armonía a tal punto de ser inclusivo con la Derecha más dura, deben ver que estamos viviendo un período de inestabilidades económicas y políticas que pueden girar en cualquier momento y de cualquier forma, frente a esto es necesario que aquello que se dicen de izquierda vayan definiéndose y preparándose a ser quienes se desgastaran sosteniendo la utopía de un reformismo gradual y armonioso, o bien tomarán lugar junto a los oprimidos, porque la polarización ya instalada no hará más que profundizarse por más que se intente de una u otra forma amortiguar los efectos inmediatos de la pandemia, pero estas concesiones no serán suficientes para salvar al capitalismo de su propia crisis.

La profundidad de la crisis actual anuncia el desarrollo de importantes oportunidades a quienes militamos en la izquierda de los trabajadores, del pueblo pobre y oprimido y los agrupamientos y formas en que vayamos preparándonos para enfrentar las nuevas situaciones que se nos vienen, junto al esfuerzo que en ello pongamos cobran una tremenda importancia, el agrupamiento, la acumulación y organización de las fuerzas suficientes en torno a las ideas de izquierda, pueden incidir y definir el devenir de la clase trabajadora por un largo tiempo.

Adoptar mediaciones como la candidatura de Boric e incluso una confianza en la Convención, sería un error en quienes se dicen de izquierda o revolucionarios, sería adaptarse y subordinarse a mediaciones y desvíos, capitalistas y utópicos, como solución frente de la crisis y los problemas de la clase trabajadora, los explotados, el pueblo pobre y oprimido. Más bien debemos prepararnos, con el mayor de nuestros esfuerzos y sin dejarnos nublar la visión por “cantos de sirenas” para los desafíos que se le presentarán, las oportunidades que traerá este nuevo despertar, para una revolución de los trabajadores en Chile. Por lo anterior necesitamos desarrollar la auto-organización con facciones de revolucionarios dentro del movimiento luchando por la participación democrática y con total independencia de clase.

Ninguno de los candidatos pretende tocar lo esencial del modelo, es por eso que creemos necesario levantar una alternativa anticapitalista de las y los trabajadores, donde no sólo impulsemos la lucha por terminar realmente con la educación de mercado, sino que también para acabar con todos los enclaves que dejaron los partidos de los 30 años, como el sistema de AFP, el negocio de la Salud, los salarios de hambre, entre otros, sino que apueste por continuar y profundizar el camino abierto por la Rebelión de Octubre y la oposición a la “cocina” del Acuerdo de Paz en una perspectiva revolucionaria y socialista.

Llamamos a levantar un Frente Anticapitalista de las y los Trabajadores, que no sólo se limite a lo electoral, sino que sobre todo busque discutir un programa común para actuar en las calles, en los sindicatos y en las poblaciones, para esto es necesario y fundamental el desarrollo de la AUTO-ORGANIZACIÓN, formando comités y coordinadoras, para abrir paso con la movilización a un gobierno de trabajadores donde no sean los intereses del mercado y los empresarios los que decidan sino los del conjunto de los trabajadores y sectores populares.




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