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Red Internacional

Tiroteo y violencia. El tiroteo en Uvalde expone la cobardía policial en Estados Unidos

El tiroteo en la primaria Robb en Uvalde, Texas dejó a 19 infantes y dos maestras asesinadas. La policía de Uvalde está siendo expuesta como los cobardes que fueron, ya que prefirieron agredir a padres desesperados afuera de la escuela y quedarse pasivos mientras el perpetrador, Salvador Ramos, asesinaba niños y maestras en un salón. La policía no nos cuida y debe ser abolida.

Domingo 29 de mayo | Edición del día

La policía disfrazó el hecho como su momento de ser héroes. El autor del tiroteo masivo, Salvador Ramos, fue abatido por la policía antes de que pudiera segar más vidas. Con las cámaras preparadas, la policía de Uvalde se felicitaba a sí misma antes de que todas las víctimas hubieran sido identificadas, dándose palmaditas en la espalda por la "rapidez" con la que actuaron. Los agentes estaban ansiosos por aceptar los elogios de personas como el gobernador de Tejas, el republicano Greg Abbott, quien, como era de esperar, presentó a los policías como héroes que "actuaron rápidamente" mostrando un "valor asombroso".

El tiroteo de Uvalde se produce poco más de una semana después de que un ataque de un supremacista blanco en un supermercado de Buffalo dejara once muertos, todos ellos negros. En respuesta a un tiroteo masivo tras otro, los políticos se apresuran a decir que se necesitan aún más policías, con más "poder" para "proteger" al público. Como tuiteó recientemente el alcalde de Nueva York, el demócrata Eric Adams: "La respuesta no está respondiendo a la amenaza. Las fuerzas del orden están sacando las armas y los asesinos de las calles. Necesitan el poder para mantenerlos fuera". La declaración del alcalde es completamente absurda, como siempre, porque no tiene ninguna relevancia para el tiroteo de Uvalde, ya que el sospechoso no tenía antecedentes penales.

"Más policías" es la respuesta propuesta por estos políticos. Sin embargo, mirando el tiroteo de Uvalde como ejemplo, lo que se revela es la absoluta cobardía e incompetencia que los policías siguen mostrando una y otra vez. Y más allá de la cobardía y la incompetencia, el tiroteo de Uvalde nos muestra que los policías no sólo no mantienen a la población a salvo, sino que se puede argumentar que directamente empeoran las cosas e incluso ponen más vidas en peligro. En el caso de Uvalde, esta combinación de factores permitió que cerca de 20 niños y dos maestras perdieran la vida. Desde el tiroteo, la policía ha cambiado su historia más de una docena de veces en cuanto a cuál es su respuesta ante este tipo de casos.

Como sabemos ahora, gracias a relatos de testigos oculares, contrariamente a la versión inicial de la policía de cómo los policías entraron en acción intentando hacer frente a la amenaza, la policía de Uvalde se quedó afuera por más de 90 minutos mientras se producía el tiroteo. Como si esto no fuera ya lo suficientemente malo, los padres también filmaron a policías fuertemente armados quedándose parados, algunos de ellos bromeando mientras imploraban a la policía que entrara y detuviera al asesino. A medida que los padres como Javier Cazares se mostraban más y más desesperados, los padres se organizaron y empezaron a correr hacia la escuela. Lamentablemente, la hija de Javier Cazares fue asesinada por el agresor. Al final, esto fue lo que hizo que la policía "entrara en acción". Pero los policías no entraron en acción para detener a un tirador que masacraba a profesores y niños, sino que empezaron a derribar a los padres preocupados y a esposarlos para evitar que entraran en la escuela para intentar salvar a sus hijos.

Los policías que realmente entraron en la escuela admitieron que entraron para salvar a sus propios hijos, poniéndolos a salvo y dejando morir a otros niños. De los otros que dicen haber intentado "salvar" a otros niños, ahora sabemos que 19 agentes estaban en realidad afuera del salón donde estaba el atacante y tomaron la decisión activa de no derribar la puerta mientras los niños vivos en el salón seguían llamando al 911 para pedir ayuda. Un policía (o agente federal, no está claro si fue un policía local o un agente federal en este caso) puede haber sido de hecho el responsable directo de la muerte de un niño. Un alumno de cuarto grado entrevistado declaró que él y algunos compañeros de clase estaban escondidos debajo de la mesa bajo el mantel. Un agente dijo a los niños que pidieran "ayuda" a pesar de que el tirador seguía vivo y armado. Una niña confiada pidió "ayuda" y el tirador la vio, le disparó y la mató.

Uvalde es claramente un ejemplo excepcional de incompetencia policial. Pero los policías nos han dado diferentes ejemplos una y otra vez de que no sólo carecen de la capacidad de proteger a la población, sino también de la intención. Por ejemplo, en la masacre de Parkland de 2018, un oficial escolar —los oficiales escolares a menudo son pregonados como la "solución" para prevenir los tiroteos en las escuelas, como si un mayor número de policías armados en las escuelas pudiera detener los tiroteos— corrió a una posición de seguridad en lugar de tratar de hacer algo para detener al agresor. En 1999, los policías actuaron de manera similar en la masacre de Columbine, persiguiendo a los tiradores dentro de la escuela sin hacer nada para proteger a los estudiantes. En el tiroteo de Buffalo, un exagente federal conocía los motivos del tirador antes de que los llevara a cabo. Sin embargo, una y otra vez, la policía se congratula de ser héroes.

En Uvalde, mientras la policía parecía hacer todo lo posible para poner en peligro o agredir directamente a más personas, los padres y los profesores entraban en acción. Una de las madres, Angeli Rose Gómez, se quedó atónita ante la absoluta incompetencia de la policía. "La policía no hacía nada", declaró según una entrevista del Wall Street Journal, "sólo se quedaban fuera de la reja, no entraban ni corrían a ningún lado". Al final, la policía esposó a Gómez por "intervenir en una investigación activa", pero ella logró convencer a los policías para que la dejaran libre. Entonces corrió a la escuela, saltando la valla, mientras los policías estaban ocupados tacleando a otro padre. Gómez logró sacar a su hija. Otra pareja de padres consiguió llegar hasta la escuela, rompiendo el cristal y rescatando a varios niños.

No sólo los padres actuaron heroicamente. Los profesores también protegieron a los niños colocando sus cuerpos sobre los niños mientras las balas acechaban. Dos maestras murieron tratando de proteger a los niños en sus aulas. La muerte de Irma García fue tan dura para su marido que éste murió de un ataque al corazón poco después de la muerte de Irma. La familia dice que murió de un corazón roto.

Para dejarlo más claro: mientras los profesores y los padres, desarmados, arriesgaban sus vidas para salvar a los niños, la mayoría de las fuerzas policiales fuertemente armadas —policías que siempre parecen considerar crucial decir que "se juegan la vida" todos los días para "proteger a la gente"— se quedaron afuera centrándose más en derribar y rociar con gas pimienta a los padres que en salvar a los niños.

¿Será que no hay suficiente "entrenamiento"? ¿Se trata solamente de algunas "manzanas podridas"? No, situaciones similares siguen ocurriendo porque la institución policial no existe para proteger a la gente, al contrario, lo único que sabe hacer es maltratar a la ciudadanía. Los policías no protegen a los niños ni a nadie porque la institución policial sólo existe para proteger la propiedad de los ricos y el capitalismo. La Corte Suprema ha reafirmado esto en varios casos como DeShaney vs. Winnebago y Pueblo de Castle Rock vs. Gonzales.

En vez de proteger a la gente, los policías actúan como el brazo armado de una sociedad capitalista que en sí misma no valora a la clase trabajadora, especialmente a la clase trabajadora latina. El desprecio por los residentes de la ciudad es exasperante. El 40% del presupuesto se destina a esta fuerza policial claramente despreciable. Mientras tanto, los maestros cobran alrededor de 58.000 dólares al año.

Mientras que demócratas y republicanos debaten sobre el control de armas, ambos están de acuerdo en que la policía debe recibir más dinero. Los republicanos utilizan insinuaciones racistas para afirmar que hay un aumento de la delincuencia (aunque sabemos que en las grandes ciudades y zonas suburbanas esto es falso). Los demócratas, por su parte, no sólo mienten sobre el aumento de la delincuencia, sino que intentan parecer más matizados afirmando que quieren dar a la policía más dinero para "capacitación", como si eso fuera una solución.

Independientemente del argumento, el resultado es el mismo: en todo el país, los departamentos de policía se tragan con avidez el 40% —y, en casos como el de Uvalde y en Los Ángeles, cerca del 60%— de los presupuestos de la ciudad. La policía de Los Ángeles mata a más personas que cualquier otro departamento de policía del país. Sólo han habido cinco días en 2022 en los que la policía no ha matado a alguien.

A pesar de estar claro que los policías no nos protegen, siguen obteniendo aumentos de financiación precisamente porque actúan como el brazo armado del Estado y protegen el status quo. No es de extrañar, incluso en el clima actual, en el aniversario del asesinato de George Floyd y el levantamiento de Black Lives Matter que exigió varios tipos de reforma policial, que los políticos se esfuercen por conseguir más dinero para la policía. Como escribió recientemente nuestro compañero Ezra Brain: "la violencia de las armas y los tiroteos masivos son una epidemia de un sistema capitalista que está en decadencia, de un país imperialista que se sostiene con la sangre de las naciones imperializadas". A medida que las crisis del capitalismo se intensifican, la clase dominante necesitará más y más fuerzas para mantener a las masas bajo control.

Más policía en las escuelas obviamente no es la respuesta. La policía en las escuelas ha atacado a niños negros y morenos de forma desproporcionada, creando una cultura de miedo y brutalidad. Según la ACLU, los estudiantes negros, los estudiantes latinos y los estudiantes con discapacidades son injustamente atacados cuando la policía está en sus campus; están sobrerrepresentados en los arrestos y detenciones. La policía no hace que las escuelas sean más seguras, sino más peligrosas.

La triste y enfurecedora respuesta de la policía en Uvalde reafirma el hecho de que la policía necesita ser desfinanciada y abolida. Los problemas que causan los tiroteos masivos no se resolverán con más policía. Y los crímenes en la sociedad se deben en gran medida a la pobreza, con muchas personas bajo este sistema que apenas sobreviven frente a los capitalistas multimillonarios que arruinan el planeta. La furia contra el agresor, la policía y los horrores creados por esta sociedad debe canalizarse en organización, activismo político, manifestaciones y huelgas. Padres valientes y desarmados se levantaron cuando la policía no estaba dispuesta. Para proteger el futuro debemos desafiar a la policía como hicieron esos valientes padres. Para derrotar a la policía, a la intolerancia y a la miseria, debemos levantarnos y luchar contra el capitalismo.




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