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El candidato de Cristina Kirchner y el empresariado chileno

Hace un par de días se hizo conocida la fórmula con la cual el kirchnerismo se presentará a las primarias comunes y obligatorias de las elecciones en el país trasandino, con Alberto Fernández a la presidencia y Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta, a la vicepresidencia. Sin embargo ¿Quién es Alberto Fernández? ¿Cuáles son sus planes?

Juan Andres Vega

Estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Militante de Vencer

Martes 21 de mayo de 2019 | 07:23

El país vecino atraviesa una profunda crisis económica y social producto de la decisión del presidente Mauricio Macri de pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional (FMI) -de 2020 a 2024 se deberán pagar 40 mil millones de dólares por año- lo cual ha generado “incertidumbre en los mercados”, que no es otra cosa que la desconfianza de los grandes capitalistas internacionales de invertir en el país lo cual desembocó en una gran fuga de capitales de Argentina, disparando el dólar y la inflación (que llega al 55.8% en los últimos 12 meses), pulverizando el valor real de los salarios y pensiones.

En ese contexto de descalabro económico es en que se dan las elecciones generales para definir a los nuevos miembros y miembras del Congreso Nacional, junto a la presidencia de Argentina, donde las distintas variantes políticas han presentado fórmulas para dirigir el destino de la nación vecina.

Unidad para enfrentar a Macri, pero ¿Unidad con quién?

El actual bloque en el poder, los derechistas de Cambiemos con Macri a la cabeza, han demostrado que no tienen nada que ofrecer al pueblo trabajador con todas sus leyes de ajuste y entrega de la riqueza nacional al capital extranjero, además de que quien tiene el poder real en Argentina no es el presidente, sino que Christine Lagarde, directora del FMI, quien decreta leyes y ajustes que el gobierno aplica sin ningún tipo de miramientos. Sin embargo lo que llama la atención es que el gobierno tiene minoría en ambas cámaras (Diputados y Senadores, situación similar a la que se vive en Chile), por lo cual la única explicación es que han sido miembros de la “oposición” parlamentaria peronista quienes han votados todas las leyes de Macri, elaboradas por el FMI.

Ante ese escenario es que distintas voces del kirchnerismo -el peronismo “de izquierda” con referentes como Néstor Kirchner y Cristina Fernández- junto a sectores de la burocracia sindical han señalado que la forma de enfrentar a la derecha y dar una salida favorable a las grandes mayorías es “un gran frente social” contra Macri, donde dicho frente social incluye a peronistas que le han votado las leyes al gobierno (además votaron en contra de la legalización del aborto en Argentina), a la burocracia sindical que ha bloqueado cualquier tentativa seria por parte de las y los trabajadores para enfrentar el ajuste -producto de la crisis- con sus métodos históricos como huelgas y tomas de fábricas. Además, ante la problemática de qué hacer con la deuda con el FMI solo responde con que hay que “renegociar la deuda para alargar los plazos de pago”.

Una tercera alternativa es levantada por el Frente de Izquierda y de las/los trabajadores (FIT) con el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) a la cabeza, quienes han planteado claramente que la única forma de dar una salida favorable a la mayoría del pueblo trabajador es rompiendo con el FMI, no pagando la deuda y la nacionalización de la banca para frenar la fuga de capitales, dentro de un programa de 10 puntos con los cuales se presentarán a las elecciones con Nicolás Del Caño (PTS) a la presidencia y Romina del Plá (Partido Obrero, FIT) a la vicepresidencia.

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¿Pero quien es Alberto Fernandez?

Quien encabeza el “frente social” del kirchnerismo es Alberto Fernández, miembro del partido de Cristina Fernández, pero que durante su presidencia fue crítico de ésta por su política impositiva contra los terratenientes ligados al agro. Si tenemos en cuenta que el gobierno de CFK se caracterizó por realizar reformas sociales en la medida que se lo permitían los grandes dueños de Argentina -es útil recordar que pudo mantener bajos los precios de los servicios básicos por una política de subsidio a los privados, en vez de nacionalizarlos sin pago alguno- se manifiesta claramente que la candidatura de Alberto Fernández no es de ninguna manera para dar una respuesta favorable a las y los trabajadores, juventud y jubilados, sino que para “dialogar” con esos sectores que se enriquecieron con la política de Macri, para dar una señal de confianza a los grandes empresarios que la política de ajuste será la misma.

Como señaló Christian Castillo, dirigente del PTS, la candidatura de Alberto Fernández es “una candidatura para conciliar con el poder más concentrado (...), va hacia a un sector que no sea irritante para los dueños del país que llevaron a Macri al poder”.

Además, claramente lo señala el medio empresarial La Tercera, que durante mediados de abril Alberto Fernández vino a Chile a reunirse con Marco Enríquez-Ominami y los principales accionistas de Falabella, Quiñenco, Cencosud y Latam para que “estuvieran representados los principales accionistas chilenos en Argentina”, quedando abierta la posibilidad de reunirse nuevamente allá -ahora que es candidato- para poder reforzar los posibles acuerdos comerciales. Lo que está claro es que dichos acuerdos solo servirán para llenar todavía más los bolsillos de los grandes capitalistas de la región y del capital financiero ligado al FMI.

Tanto en Chile como en Argentina los enemigos del pueblo trabajador, de estudiantes, jubilados y pueblos originarios se organizan, es necesario que explotados/as y oprimidas se unan en la lucha cotidiana por sus demandas, con un programa claro para que la crisis la paguen los capitalistas y no los mismo de siempre.






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