Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA MACHISTA

En Chile aumentan los femicidios y con ellos la respuestas hipócritas del gobierno 

Las cifras oficiales desde el gobierno nos hablan de 34 casos de femicidio en lo que va del año, por otra parte, diferentes organizaciones feministas, como lo son la Red Chilena Contra la Violencia, cuentan de 49 casos. Y es que la violencia machista a la que estamos expuestas las mujeres requiere de una respuesta que frene el odio hacia nosotras, y que a la vez ponga un pare a la hipocresía de Ministras como Isabel Plá.

Joseffe Cáceres

Auxiliar de aseo. Dirigenta sindical, Asociación de Funcionarios ANFUMCE ( Ex-Pedagógico). Pan y Rosas.

Jueves 26 de septiembre | 07:47

Cifras que alarman

El violento crimen en contra de una mujer de la región de O’Higgins vuelve a poner al centro la violencia machista que vivimos las mujeres, la creciente taza de femicidios a nivel nacional aumenta en las cifras.

El caso reciente de María Cristina Jiménez Orellana, quien tenía 46 años y fue asesinada por su ex pareja con una escopeta el lunes 23 de septiembre, expresa de manera cruda lo que en el desarrollo de nuestras vidas, de manera cotidiana y sistemática, nos vemos empujadas a vivir las mujeres. Violencia económica, política y cultural, legitimadas y reproducidas por los estados capitalistas y sus instituciones.

Los limites de lo legal, la estrecha y conservadora visión de las relaciones sociales 
 
La visión estrecha expresada por el gobierno de Derecha y el Estado - que además ha sido legitimada por todos los gobiernos anteriores- hace pensar que solamente los femicidios se dan por parte de un cónyuge o pareja, cuestión que contrasta hoy en pleno siglo XXI con la realidad social y relacional que vivimos las mujeres, pues las maneras de relacionarnos que existe entre hombres y mujeres, han cambiado, la mujeres no estamos buscando casarnos, hoy existen relaciones homoparentales, desde la diversidad sexual, entre un sin fin de otras maneras. 

El concepto femicidio se incorpora recién a la legislación Chilena el año 2010, ley 20.480, la cual es exclusiva al ámbito de relaciones íntimas de parejas; conyugues o convivientes actuales o pasadas, excluyendo otro tipo de violencias de género con resultado de muerte, como los asesinato a mujeres por parte de violadores o clientes (en el caso de explotación sexual), ni dentro de las relaciones de pololeo. 

Tras el aumento de la violencia en los pololeos que hemos visto los últimos años, hoy a través del proyecto “Ley Gabriela”, que extiende la figura de femicidio al asesinato de una mujer con motivos de odio, menosprecio o abuso por causa de género, sin importar la relación o cercanía del asesino con su víctima. Se busca integrar las agravantes como que exista alevosía o ensañamiento, que la víctima sufra situación de discapacidad, que sea menor de 18 años, entre otras. Si bien es un avance, es completamente insuficiente. 

El rol del Estado y su hipocresía

Y es que no es de sorprender, las instituciones del Estado cumplen un rol coercitivo y de control, se desarrollan como avales de la violencia. Los gobiernos no buscan hacerse cargo de la violencia estructural que vivimos las mujeres, ellos la fomentan y son los responsables. Los dichos de la Ministra Plá en 24 horas del día lunes reafirmó esta cuestión: " La mayoría de las victimas no había hecho una denuncia", cuestión que contrasta con la realidad hoy en Chile, y que incluso en sus palabras expresan la irresponsabilidad del Estado, cuando más del 45% de las mujeres asesinadas por crímenes de odio habían alertado de las situaciones de violencia que vivían con sus asesinos. Pues el femicidio es el ultimo eslabón, pero de manera previa a vivir esta situación las mujeres nos enfrentamos a violencias naturalizadas e incluso avaladas en leyes.

Hoy el paradigma punitivo es lo que prima en Chile, y ya sabemos el resultado, no es eficaz, entrega incluso a la misma policía la mayor facultad coercitiva y de criminalización. No existen como políticas publicas el espacio para evitar la violencia contra mujeres y niñas, donde el enfoque no está en carácter preventivo de la violencia machista, no hay factores educativos en las escuelas o universidades como una practica permanente para prevenir situaciones de violencia, integrando a la vez que los femicidas no son hombres enfermos como muchos quieren hacer creer, sino hijos sanos de un sistema cultural y social misógino. Es que a las autoridades, los políticos del régimen, empresarios e Iglesias, poco les importa la vida de millones de mujeres.

Plan de emergencia contra la violencia machista

Ante este escenario, hoy más que nunca se hace necesario levantar un proyecto que pueda y sea necesario respaldar por el propio movimiento de mujeres, la fuerza de las organizaciones de los y las trabajadoras y del movimiento estudiantil.

En Argentina, por ejemplo, ya se han dado los primeros pasos, quienes somos parte de Pan y Rosas hemos levantado a través de nuestros diputados como Myriam Bregman y Nicolás del Caño, el proyecto que comprende por “víctima de violencia contra las mujeres a toda mujer que se encuentre sometida, ella y/o sus hijos/as, y/o personas a su cargo, a situaciones de violencia que afecten su vida, libertad, dignidad e integridad física, psicológica y sexual, económica o patrimonial, así como también a su seguridad personal”.

Donde se puedan estipular subsidios estatales mensuales para todas las mujeres mayores a 16 años, “con retribuciones monetarias mensuales, acceso a previsión social” y “servicio de obra social gratuito”, “donde también tienen acceso sus hijos/as u otras personas que estuvieran a su cargo”.

Refugios transitorios y plan de vivienda estatal con impuestos a las grandes empresas inmobiliarias. Así también, se debiesen garantizar viviendas, refugios transitorios y casas de acogida estatales. Para todas aquellas mujeres que estén pasando por un proceso de violencia de género y no tengan vivienda o su permanencia en esta “implicara una amenaza para su integridad física, psicológicas y/o sexual”, como se plantea en el proyecto mencionado

Un proyecto que además pueda garantizar las licencias laborales, cuando son mujeres trabajadoras, teniendo en consideración la calidad del empleo que hoy acceden las mujeres, estos son peor pagados e inestables. Que el Estado se haga responsable de crear planes de empleo para que las mujeres puedan trabajar y así independizarse económicamente de sus agresores; como sabemos, muchas veces, las mujeres no se encuentran con empleo y tienen hijos e hijas que sostener, por lo que terminan aguantando el maltrato para ser así mantenidas. Todo esto bajo la exigencia de que sean las grandes fortunas y empresarios de la mano con el Estado que puedan sostener este exigencia.

Acabar la violencia machista de raíz

Pero con un plan de emergencia contra la violencia y los femicidios, sin duda, no ponemos freno a un problema estructural de la sociedad, que es lo que refleja el machismo y la violencia hacia las mujeres, y lo que el mismo gobierno de Piñera refleja, ante lo mismo la necesidad de poner al centro que la lucha contra la violencia machista, es a la vez una lucha necesaria cotidiana y política.

Pues este gran problema no puede quedar ajeno de ninguno de nosotras, a nuestras organizaciones políticas, sociales, sindicales, estudiantiles, barriales. Es necesario buscar desde nuestra rabia, la que sentimos día a día como trabajadoras y trabajadores que nos oprimen y explotan, transformar y enfrentar un sistema de vida estructural. Hoy en Chile a nos están asesinando, las cifras aumentan todos los días.

Es necesario doblemos nuestras fuerzas para levantar una gran ala en el movimiento de mujeres que fortalezca la unidad con los y las trabajadoras, con el pueblo mapuche, los estudiantes y luche por construir una herramienta política que nos permita enfrentar este desafío con independencia de clase, independiente del Estado, la Iglesia, y los partidos políticos corruptos del régimen que de la mano del Estado avalan la violencia que vivimos las mujeres.






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