Géneros y Sexualidades

ELECCIONES FENATS 2019

En el Hospital Barros Luco se realizaban 25 abortos diarios

El nacimiento de un bebe, la crianza y el concepto de maternidad es una etapa de grandes cambios en la vida de una persona y del entorno familiar. Para las mujeres, la maternidad cuando no es deseada tiende a ser una responsabilidad agobiante y forzada, y así lo entendían funcionaria/os de la salud del Hospital Barro Luco.

Valeria Yañez

Actriz, militante de Pan y Rosas. Equipo Escena Obrera

Taide Zaror

Técnico en enfermería

Lunes 2 de septiembre

Chile fue el primer país de Latinoamérica en que se distribuyó de manera gratuita y masiva la píldora anticonceptiva en el año 1962. Esta política pública de salud buscaba contrarrestar la cantidad de abortos clandestinos y las muertes asociadas a estos, hoy es sabido que los métodos anticonceptivos no tienen una eficacia del 100%, y que en algunas ocasiones son utilizados de manera incorrecta debido a la falta de educación sexual. 

Un embarazo no planeado, en un momento inoportuno se puede volver un infierno en la vida de una mujer, quien tiene dos opciones; o buscar las maneras de interrumpir su embarazo a través de un aborto inducido en condiciones de clandestinidad e inseguridad, con todos los riesgos físico y legales que conlleva, además de tener los medios económicos para llevarlo a cabo; o bien continuar con un embarazo no deseado, que puede traer graves problemas de autoestima, frustración, duelo respecto a la vida anterior, muchas veces con dificultades económicas, educativas y sociales.
 
En una época en donde el debate de los derechos sexuales y reproductivos han estado al centro la discusión sobre el derecho a decidir de las mujeres sigue siendo aún un problema.
 
La maternidad será deseada o no será.

 
Imponer la maternidad es algo perjudicial, y así también lo entendían las y los ginecólogos, médicos y auxiliares del Hospital Barro Luco en los años 70, quienes veían como llegaban mujer con palillos, alambres, lavados con agua oxigenada, pastillas en el cuello uterino, todo para no tener los hijos, las cuales llegaban con hemorragias, infecciones, daños uterinos y en el peor de los casos muertas.
 
Es así como entre marzo y septiembre de 1973 en la maternidad del Hospital Barros Luco se realizaron entre 20 y 25 abortos diarios, quienes aunque siguiera siendo ilegal, lo realizado a todas las mujeres del sector sur de Santiago, todo esto parte del plan piloto llamado “Campaña preventiva de muertes maternas”. En ese tiempo había aborto legal en caso de peligro de salud y vida de la mujer, pero había que hacer una re interpretación.

En una entrevista al Dr. Faúndes, unos de los principales promotores de la despenalización del aborto en el mundo, que fue parte de “La Máquina” como se conocía el proceso de abortos en la maternidad del Hospital, menciona en El Desconcierto “Lo discutimos, acuérdese que era la época de Allende y todo el mundo participaba en las discusiones, por lo que decidimos que si una mujer iba a provocarse un aborto, entraría en una comisión que discutía el caso y si se aprobaba se haría la interrupción del embarazo”. En la comisión participaban personas tanto de derecha como de izquierda. Pero un día no dio para más. Una propia auxiliar de enfermería del hospital fue a pedir el permiso, a lo que se le respondió de forma negativa. Luego de esto se suicidó.

La noticia conmovió a tal punto a los funcionarios/as que decidieron hacer una asamblea, en la que dijeron que ya no habría más comisión, sino que pasaría solo por el área de Procesos Ambulatorios Pelvianos, que Faúndes dirigía en ese momento más una comunicación al Servicio Nacional de Salud.

Es así como en el Hospital Barros Luco se realizaron en la práctica entre 4.000 y 5.000 abortos. En un artículo del 2 de septiembre de 1973 en La Tercera se menciona: “Para ello se cuenta con una máquina especial, llamada Uterline Aspirator de marca “Sorensen”. Este aparato cuenta con una especie de cánatula conectada a una manguera que hace el vacío. Con esta fuerza se aspira el huevo. Es decir, es una especie de “vacum” que se utiliza además para sacar el huevo. No se hacen los raspados con cucharilla. Logrando así menos riesgos de infección, de hemorragia o de daño uterino".

Violeta Espíndola, auxiliar de esos años, menciona en un artículo en The Clinic.
 “La intervención duraba tres o cuatro horas y las pacientes se iban a casa caminando. Yo les preguntaba si les dolía y todas me decían que no”.

Aníbal Faúndes, menciona en el mismo artículo “Aborto hubo antes del golpe y después del golpe y habrá siempre. Lo único que cambia es cuanto riesgo corre la mujer. Nosotros no hicimos mas abortos de los que había. Solo los hicimos menos peligrosos”.
 
 
El problema del aborto es sin duda un tema de salud pública, la atención a las complicaciones del aborto consume importantes recursos del sector de la salud y desde la perspectiva del aborto terapéutico, la salud mental de la madre es fundamental, su bienestar y decisión, además de su situación de clase, estas fueron las razones que llevaron a las y los funcionarios y trabajadores de la salud en los años 70 a practicar abortos, poniéndose en el lugar que esas mujeres que no querían ser madres, mas allá de causales como hoy se ha limitado la legislación y debate.
 
Es por esta demanda, que un grupo de funcionarios del Hospital Barros Luco, actualmente en el contexto de las elecciones de la FENATS Barros Luco de la lista “Recuperemos nuestros espacios: la salud pública y la organización de los trabajadores” plantean que “las mujeres tiene que tener el derecho a decidir, con sus plenos derechos sexuales y reproductivos, es por esto que creemos importante que las mujeres puedan acceder a Educación Sexual Integral para decidir, acceso oportuno a Anticonceptivos para no abortar y un aborto legal y seguro en hospitales y centro de salud pública, para no morir”.

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