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Red Internacional

Movimiento estudiantil. En respuesta a la pregunta dirigida a VENCER en el debate de la FACSO en la U de Chile

El pasado miércoles hubo un debate de organizaciones políticas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, en donde nos hicimos parte desde la Agrupación Anticapitalista Vencer. El objetivo de este artículo es responder a una pregunta que realizó un compañero desde el público pero que no alcanzamos a referirnos mucho por temas de tiempo.

Sábado 9 de abril | 08:51

El pasado miércoles hubo un debate de organizaciones políticas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, en donde nos hicimos parte desde la Agrupación Anticapitalista Vencer, y donde también estuvieron las Juventudes Comunistas, Convergencia Social (Frente Amplio), La Franja, el Método Subversivo, los Estudiantes por la Causa Popular y la Colectiva Lumi Videla.

En la instancia pudimos debatir respecto al rol del movimiento estudiantil en lucha política a las direcciones históricas del mismo (JJCC y FA), como responsables de los desvíos institucionales, los métodos burocráticos a espaldas de las bases y sus programas mínimos tanto para la pelea educativa como para los diferentes debates.

El objetivo de este artículo no será abordar las discusiones que se dieron ese día, sino responder a una pregunta que realizó un compañero desde el público pero que no alcanzamos a referirnos mucho por temas de tiempo, ya que la actividad se estaba dando por finalizada. La pregunta era respecto a que desde VENCER y el PTR hablamos de la clase trabajadora y de las grandes mayorías, pero que nuestras ideas solo pueden tener sentido en un lugar “sobreideologizado” como la universidad, pero que no salen de allí, esto se refleja en la cantidad de votos en las elecciones.

Desde siempre buscando la unidad de la clase trabajadora

Desde la existencia de nuestra organización, hemos estado presentes en las luchas de los trabajadores en la misma Universidad de Chile, así como en la Usach, donde hemos estado durante años buscando unirnos con las y los funcionarios en contra del subcontrato, así como en contra de los despidos en el Pedagógico. Lo mismo con las luchas del Hospital Barros Luco, poniendo nuestras manos y cabezas a disposición de su lucha, así como nuestro diario. La lucha en contra de los despidos en el Ferrocarril de Antofagasta (de propiedad de Luksic), cuando las y los compañeros de Vencer en Santiago juntaban fondos para apoyar su huelga, mientras que en el norte los compañeros de nuestra organización estaban luchando codo a codo con los trabajadores. Lo mismo actualmente, cuando estamos buscando apoyar y difundir la lucha de los trabajadores de la papelera de Puente Alto (propiedad de los Matte) que también están peleando por los despidos en plena crisis económica.

Asimismo, nos hemos hecho parte de mantener viva la lucha por la libertad de los presos políticos de la rebelión de la mano con los familiares, en las actividades, protestas, mitting, etc. Por eso fuimos parte de impulsar la “Iniciativa de Norma por la libertad de los presos de la rebelión” que se está discutiendo en la Convención Constitucional, iniciativa redactada por Daniel Vargas, militante de nuestro partido. Debate que también buscamos llevar a la universidad para que el movimiento estudiantil se haga parte.

Finalmente, respecto a las elecciones, es necesario destacar a la concejala Natalia Sánchez en Antofagasta, quién es militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios y que ha jugado un rol importante para que la pelea de las trabajadoras del Hospital Siglo XXI sea amplificada cuando exigían que les subieran el sueldo a $500 mil, lucha que finalmente ganaron y que desde el conjunto del partido estuvimos apoyando y haciendo la experiencia. Además, con el sueldo que nuestra compañera recibe por su puesto, apoya económicamente a las y los familiares de presos políticos de Antofagasta, ya que mantener a alguien privado de libertad no es nada barato.

Finalmente podemos nombrar, para quiénes se les hace tan importante hablar solo de los votos (algo que en realidad no es fundamental para nuestra estrategia, la que se construye en la lucha de clases), nuestro compañero Lester Calderón, obrero de Antofagasta, obtuvo más de 20 mil votos en las elecciones a Gobernador de la Región, ubicándose como la cuarta fuerza regional.

Un contexto más histórico y la necesidad de un partido revolucionario en Chile

Para responder esta compleja pregunta, es necesario explicar -o más bien recordar- que el movimiento obrero sufrió una gran derrota con el golpe de Estado en el año 1973, cuando se instauró la Dictadura Militar en Chile. Con este proceso histórico, la burguesía nacional e imperialista buscó -y logró, por supuesto- desorganizar y desarticular a toda la vanguardia obrera que había nacido como resultado de grandes luchas y reivindicaciones de la clase trabajadora y los campesinos en el siglo XX y que culminó con una de las experiencias históricas más enriquecedoras en términos de autoorganización de los trabajadores, hablamos de los Cordones Industriales, una muestra de la capacidad de la clase obrera para tomar en manos la producción y su repartición en las poblaciones, en un contexto de crisis económica y especulación.

Sin embargo, como decíamos, la dictadura militar, en defensa de los intereses de la burguesía, además de ilegalizar los partidos y prohibir la organización, también asesinó, exterminó, torturó, desapareció y exilió a lo más avanzado de la clase obrera chilena y sus dirigentes. Hizo desaparecer su organización y por supuesto, borró del mapa a los Cordones Industriales. Una derrota histórica del movimiento obrero que dejó en 1990, a 17 años del golpe, una “democracia” pactada que terminó por profundizar el neoliberalismo y una Constitución hecha en dictadura que recién está cambiándose por una nueva, que además se encuentra llena de trabas y trampas.

¿Qué quedó? Los gobiernos de la ex Concertación, que se hicieron cargo de administrar el sistema neoliberal impuesto a punta de muertes y torturas por la dictadura militar que privatizó hasta los derechos más básicos como el agua. Una Democracia Cristiana que posó de ser democrática, pero que jugó un rol importante para poner a Pinochet en el poder, y un Partido Socialista que de socialista solo le quedaba -y queda- el nombre, y que se convirtió en un partido neoliberal y burgués. En ese sentido, con la vanguardia de la clase trabajadora muerta o desaparecida, se volvió necesaria una rearticulación de los movimientos y el nacimiento de nuevas organizaciones, una tarea que no se realiza de la noche a la mañana.

A su vez, con la gran desmoralización que significó esta derrota, surgieron nuevas organizaciones políticas nacidas de esta misma desmoralización, de la resignación, de las que ya no creen en la existencia de la clase trabajadora como sujeto revolucionario, de hecho, no creen en la posibilidad de la revolución. El Frente Amplio, una colectividad que solo pelea por migajas, como lo demostró el 2011 y el rol que cumplieron en la rebelión de 2019 y que utiliza la fuerza en la calle para llevar las peleas a hacer lobby parlamentario en el podrido congreso y se encargan de desmovilizar y decirnos siempre que “tenemos que esperar” para “hacer cambios graduales, “ir de a poco”, ya que el capitalismo venció y no hay nada que hacer al respecto. Y esos son los dirigentes actuales, junto con el PC que tiene la misma lógica, quienes han dirigido al movimiento estudiantil y sus organismos así como los de la clase obrera como la CUT, que se hicieron parte del gobierno neoliberal de Bachelet y que ahora son parte del gobierno de Boric, que terminó por reprimirnos en la primera movilización de su período y que ha dado su respaldo a los pacos asesinos.

Es por esto que nuestra tarea histórica, como marxistas revolucionarios, trotskistas, es levantar un partido revolucionario, que tome las experiencias históricas de la clase trabajadora para sacar las lecciones necesarias para enfrentar al capitalismo, que se plantee el objetivo de agrupar a la vanguardia obrera y estudiantil por plantear una estrategia coherente y revolucionaria, que, por el contrario de lo que hacen las direcciones reformistas actuales, busque moralizar a las masas explotadas y oprimidas, alentar su autoorganización, coordinación y su lucha. Para esto es necesario intervenir en cada batalla que nos da la realidad para potenciar esta autoorganización, y eso es lo que hacemos desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios y la Agrupación VENCER.




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