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Red Internacional

Este 22 de abril se celebró un nuevo “día de la Tierra” donde pudimos observar una serie de imágenes y memes que daban cuenta de la real situación que se encuentra el planeta, bajo una crisis climática global expresada en una serie de acontecimientos eco-ambientales y políticos que incluyen hasta la misma pandemia del Covid.19. Frente a esto la juventud tenemos un rol fundamental en nuestras manos.

Cristobal Cartes BernalEstudiante de Medicina U. de Antofagasta. Militante Vencer.

Domingo 24 de abril | 02:53

En este nuevo día de la Tierra, hemos visto cómo en las redes sociales se ha repletado de "memes" respecto a cuál es el costo de que sea el día de la Tierra, pero ¿Por qué tiene un costo el día de la Tierra? Para responder a esta pregunta, es inevitable realizar un recorrido de los acontecimientos más importantes que han ocurrido tanto a nivel político como ambiental.

En estos últimos años desde el 2017 se ha registrado un aumento devastador de mega incendios forestales en los principales pulmones verdes, tal como el Amazonas, donde millones de hectáreas se vieron completamente arrasadas por incendios interminables, que acabaron con la fauna y flora oriunda del lugar, además de ser zonas pobladas por comunidades indígenas de la selva amazónica, siendo un verdadero desastre ambiental, el cual gobiernos fascistas de mano de los grandes capitalistas y forestales, como el gobierno de Bolsonaro, han desconocido y dado la espalda a estos hechos que demuestran la gran desastre de la crisis climática global.

Además, en Enero vimos cómo luego de la enorme erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en Tonga, las costas de Perú sufrieron el peor desastre ecológico ocurrido en la capital Lima, teniendo como responsable a la transnacional REPSOL debido a su intransigencia y al desenfreno de la producción a pesar de las alertas de subidas de la marea, se produjo un gigantesco derrame de petróleo que trajo muerte de animales, aguas intocables, fin al trabajo de los pescadores artesanales en las playas Bahía Blanca y Costa Azul.

Sin embargo, debido a esta emergencia ecológica, fue que de la mano de los pescadores y comunidades, se organizaron para enfrentar el daño medio ambiental, buscando limpiar las playas para retirar petróleo, ollas comunes para poder alimentarse al ser nula la entrada monetaria del día a día, llevar a cabo ideas de movilizaciones para que las autoridades peruanas dieran salidas frente a lo que se estaba viviendo y que hasta el día de hoy solo empeora la situación y al mismo tiempo organización para discutir y mostrar que las empresas transnacionales llegan a explotar zonas sin importan la vida de los demás.

En Chile, la situación no ha sido para nada lejana a lo relatado anteriormente. Basta con señalar que el país cuenta con muchas zonas de sacrificio las cuales han propiciado por décadas el daño eco-ambiental a la flora y fauna y también a la salud de las comunidades. Tal es el caso de la comunidad de Quintero, donde por ejemplo, vimos que el pasado 4 de abril estudiantes secundarios del liceo de la misma ciudad costera salieron a las calles a movilizarse denunciando la contaminación industrial de la zona Quintero-Puchuncaví, debido a la emanación de una nube tóxica de Codelco y de 15 industrias que componen el complejo industrial de la zona trayendo consigo afecciones de salud en las y los estudiantes que asisten diariamente a clases.

Este hecho se suma a una enorme cadena de sucesos que vienen condenado hace años a las comunidades de la región costera; donde hace algunos meses debido a un importante derrame de petróleo en la bahía de Quintero por culpa de la intransigencia de ENAP, trabajadores amarradores y estibadores junto con pescadores artesanales oriundos se movilizaron en conjunto contra este derrame de 200 litros de petróleo, marcando un nuevo desastre ambiental y ecológico de la zona.

Otro de los sucesos relevantes, fue que durante el año pasado también vimos que estuvo marcado por las movilizaciones nacionales de la juventud y las comunidades contra la aprobación del polémico megaproyecto minero-portuario de la región de Coquimbo, el proyecto Dominga, el cual atentaría directamente a la flora y fauna de la zona, y el cual tenía completo respaldo por el gobierno de Piñera.

Asimismo, en el norte del país, una de las grandes empresas que son parte del saqueo de los recursos naturales, la transnacional Albemarle, la cual da muestra de cómo este sistema capitalista busca seguir aumentando sus ganancias a costa de destruir zonas, comunidades, el presente y el futuro. Es así que la empresa solo en un segundo ocupa 2 mil litros de agua extraída de las napas subterráneas y ocupando al mismo tiempo agua dulce, en medio de una zona que tiene alrededor de 12 comunidades indígenas, dejándolas sin agua potable; mientras las comunidades se organizaban para la no extracción del agua de los ríos, Albemarle y SQM entre otras empresas, rompen toda organización y cuidado de la zona, arrojando a que en un tiempo más el estrés hídrico que se genera no se pueda parar y las comunidades como lxs likanantai no tengan agua y mucho menos puedan seguir tradiciones y formas de vida.

También en el día mundial del agua se vieron una serie de movilizaciones debido a la privatización del agua, siendo el único país del mundo en esta condición y también contra la sequía y la racionalización del agua en la zona central.

En el contexto político actual y que ha estado en la mira de la discusión nacional, ha sido justamente el rol que ha tenido la Convención en este tema. El Pleno de la Convención Constitucional rechazó el pasado jueves 3 de marzo 34 de los 40 artículos de la Comisión de Medio Ambiente, Derechos de la Naturaleza, Bienes Naturales Comunes y Modelo Económico. Asimismo, hace unos días se aprobó en la misma comisión anteriormente mencionada 9 nuevos artículos, respecto a que el agua y el aire serán bienes “inapropiables”.

Frente a todos estos hechos las redes sociales dan respuesta con humor e ironía al contexto y a la situación actual del planeta. Es así que “es el día de la Tierra pero a qué costo” se ha tornado en regla, puesto que en la última década se ha dejado en evidencia que los problemas ambientales van más allá de la contaminación industrial y que las amenazas a las que nos enfrentamos son de carácter global y ya representan un peligro inminente para los sectores más precarios de la población.

Es sabido popularmente que la crisis climática ha llegado a niveles no antes vistos, sin ser necesario ser un “erúdito” del tema, científico o profesional, simplemente porque los costos se han dejado ver este último tiempo, tanto con los hechos relatados anteriormente, como también lo que ha sido justamente la pandemia del Covid-19, teniendo su origen en el desenfrenado avance sobre los ecosistemas naturales y seminaturales, condiciones que favorecen la emergencia de enfermedades de origen zoonótico.

Pero no todo es negativo o pesimista, muy por el contrario, puesto que justamente gracias a las movilizaciones de la juventud por el clima es que se ha logrado llevar el debate de la urgencia de acciones frente a los grandes problemas ambientales, sin embargo la burguesía, los gobiernos y potencias económicas claramente no buscan atacar las condiciones que permiten que la catástrofe ambiental haya tomado dimensiones globales, mientras las medidas drásticas y urgentes que se necesitan para responder a la crisis climática que afectan la vida sobre el planeta Tierra no pueden depender de la buena voluntad o la conciencia de los Gobiernos capitalistas, que hemos visto que en más de 30 años de cumbres climáticas no han cumplido los objetivos mínimos que se propusieron.

Por todo esto es que la pelea contra la crisis ambiental global originada por el capitalismo debe unir y convocar a la juventud, las comunidades científicas e indígenas, a las mujeres, a estudiantes y sectores oprimidos con la clase trabajadora al frente para imponer un plan de emergencia a la crisis climática global, La necesidad de terminar con la destrucción y explotación desenfrenada de la naturaleza a la lógica del capital es cada vez más urgente. Una vez más, tal como señaló la feminista socialista y revolucionaria Rosa Luxemburgo, la alternativa hoy por hoy es socialismo o barbarie. La juventud debemos tomar estas palabras y transformarlas en organización y en ser el principal motor de querer cambiar toda esta realidad, partiendo por poner en cuestión a este sistema capitalista, que explota todo a su paso a costa de mantener las ganancias de unos pocos.




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