Miserables

Encontraron a trabajadores del citrus en situación de trata laboral en el sur de Tucumán

Son cuatro trabajadores que vivían en pésimas condiciones en una finca de Aguilares. Serían parte de un grupo más grande de personas que aún no fueron identificadas.

Viernes 14 de mayo | 10:20

Cuatro trabajadores citrícolas fueron encontrados en situación de trata laboral durante un allanamiento realizado el jueves en una finca de la ciudad de Aguilares. El operativo se produjo en el marco de una investigación por trata de personas con fines de explotación laboral y fue ordenado por el Juzgado Federal N° 2 de Tucumán, a cargo de Fernado Poviña, tras el requerimiento del fiscal federal Pablo Camuña.

Según se informó, las víctimas serían parte de un grupo más grande de personas que aún no fueron identificadas. Las imágenes difundidas por el sitio fiscales.gob.ar dan cuentan de las pésimas condiciones en las que vivía el grupo de trabajadores.

La causa se inició tras una denuncia presentada que señalaba que personas oriundas de Santiago del Estero habían sido trasladadas hasta Aguilares para trabajar en la cosecha del citrus. En la denuncia se detalló que los trabajadores se encontraban cumpliendo tareas en pésimas condiciones de higiene y seguridad, sin recibir los pagos prometidos. Según la presentación, las personas acusadas habrían tercerizado servicios de cosecha a productores de la zona, utilizando para ello a ese grupo de víctimas.

En el operativo también se pudo confirmar también que varias de las personas involucradas habrían sido obligadas a trabajar pese a estar infectadas con Covid-19 y sin ningún tipo de protección o asistencia sanitaria.

La “fórmula del éxito” de las patronales

El modus operandi encontrado en este operativo no es algo nuevo en la industria del citrus, ya que hay casos previos de fincas donde la cosecha se terceriza con subcontratistas al mismo tiempo que son arrendadas por las grandes firmas exportadoras (como en el caso de la citrícola San Miguel).

Los trabajadores del citrus vienen de realizar tres semanas de cortes denunciando que detrás de los miles de millones de dólares que ganan las patronales, los trabajadores tienen salarios de hambre y condiciones de trabajo deplorables. Con la complicidad de la Uatre, el jornal de un cosechero es de $1350, cifra que no se alcanza por el régimen de trabajo a destajo a pesar de que la jornada laboral dura entre 10 y 12 horas.

Además, hay cuestiones básicas como la ropa de trabajo o los baños que no se garantizan, incluso almorzando en el piso. Con la pandemia, la industria no paró un segundo y se denuncia la falta de elementos de protección personal y el incumplimiento de los protocolos. Considerados “esenciales”, el Gobierno de Manzur no sólo no garantiza la vacunación ni la obra social durante todo el año, sino que firmó un acuerdo con la Uatre para que los trabajadores del citrus sean usados en la experimentación de un tratamiento no probado ni recomendado ante el Covid-19.

Esa es la “fórmula del éxito” de un puñado de empresarios citrícolas.






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