DESPIDOS DE FIN DE AÑO

Entre el autoritarismo y la inestabilidad laboral

Todos los años, miles de profesores nos encontramos en la incertidumbre sobre nuestro futuro laboral, sometido a las decisiones muchas veces arbitrarias de municipalidades y sostenedores quienes protegen sus ganancias por medio de los vacíos legales de la legislación laboral, y que este año ha enfatizado su carácter antisindical al enfocarse especialmente en los docentes que se movilizaron.

Martes 12 de enero de 2016

Año a año, la gran mayoría de los docentes nos vemos enfrentados a los despidos. Aquellos contratados por la ley SEP, muchas veces sólo hasta el 30 de diciembre como vía que tienen sostenedores y municipalidades para evitar pagar los meses de enero y febrero correspondientes al contrato docente. Otros, especialmente en el sector subvencionado pero no exclusivamente allí, recurren al cambio constante de su planta docente, con los objetivos de evitar que los profesores adquiramos antigüedad (y con ello derechos y beneficios económicos), así como también la formación de organizaciones sindicales. Estas decisiones arbitrarias se constituyen en una práctica pedagógicamente nociva, tanto para la labor docente como para los estudiantes, cuyo proceso se ve truncado por la rotación de profesores sin transición alguna.

Son pocos aquellos que logran acceder a la titularidad, siendo aquellos en condiciones de inestabilidad el porcentaje mayor, lo cual obedece a una fórmula que municipalidades y sostenedores aplican para mantener salarios docentes bajos, altos márgenes de agobio y evitar cualquier asomo de organización docente, dejándonos así en la más completa incertidumbre durante los meses de enero, febrero y marzo.

Este año nuevamente enfrentamos la misma práctica, acentuando su carácter anti-organizacional debido a las movilizaciones de pasado año; atacando preferentemente a dirigentes y delegados tanto gremiales y sindicales, así como también a los participantes más activos de las movilizaciones, golpeando de esta manera al Colegio de Profesores y los sindicatos docentes, como ha ocurrido con el conocido caso de los 33 de Renca y Pedro Aguirre Cerda en Santiago, así como en el B-13 de Antofagasta.

De esta manera se persigue y se castiga en este Chile de la educación de mercado a los profesores que reclaman y defienden sus derechos laborales. Se hace necesario desnaturalizar esta situación que se repite año a año y que hoy muestra más claramente su carácter de ataque contra las organizaciones docentes. Es necesario también cuestionar y enfrentar los despidos como lo hacen hoy los profesores de Maipú, Renca y Antofagasta, quienes han emprendido luchas por su reincorporación y han realizado manifestaciones públicas, actividades solidarias y demandas judiciales haciendo valer su derecho legítimo a organizarse.

Por eso debemos hacer que se multipliquen las acciones de apoyo a estas luchas, así como también que se enfrenten los despidos en las comunas donde los hay, pues esta es la única vía de enfrentar y doblarle la mano a la inestabilidad a la que nos somete el autoritarismo de los municipios y sostenedores. Que sepan que no pueden adormecer a los profesores que estamos despertando y nos estamos organizando. Es necesario que nos demos cuenta que no es normal que a fines de diciembre las profesoras y profesores de Chile se queden sin trabajo porque a sus empleadores no les conviene que vivan dignamente, y que si eso sucede, el que nos organicemos surja como un derecho, pero sobre todo, como una necesidad. Desde Nuestra Clase invitamos a impulsar la lucha contra los despidos desde las bases, organizándose con profesores que han vivido o están viviendo esta situación, aprendiendo de las experiencias de nuestros colegas que hoy están marcando precedente en Antofagasta, Renca y Maipú, para seguir luchando en conjunto, y recuperar el Colegio de Profesores para sus bases.






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