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SEMANARIO

Estado, poder y lucha de clases en la rebelión de 2019

Camila Delgado Troncoso

Juan Gamboa

Estado, poder y lucha de clases en la rebelión de 2019

Camila Delgado Troncoso

Juan Gamboa

Los temas propuestos para la mesa nos invitan a debatir sobre estrategia. En nuestra visión la invitación a realizar debates de estrategia es lo que puede permitir un diálogo fluido entre los debates teóricos sobre materialismo histórico y los desafíos políticos prácticos del presente que afrontan las y los trabajadores y millones de oprimidas y oprimidos en Chile, Latinoamérica y el mundo. Este diálogo constituye una necesidad vital en el marco del retorno de la lucha de clases que la pandemia no logró detener: si en 2018 y 2019 la revuelta recorrió desde Francia a Hong Kong, desde Ecuador a Chile, en 2020 llegó al corazón del imperio, a los Estados Unidos, como respuesta a la represión policial y al racismo. Es por esto, que nos pareció pertinente presentarnos a la mesa “Revueltas en el capitalismo actual: revolución, poder y democracia”.

Nuestra ponencia, tiene como nombre Estado, poder y revuelta: algunas encrucijadas estratégicas, por lo que antes de adentrarnos a los principales conceptos en debate, es necesario explicitar desde donde abordamos la idea de estrategia. La idea de estrategia deviene del pensamiento militar, sin embargo, no siempre fue un concepto utilizado en el movimiento marxista. La Segunda Internacional, que se fundó en 1889, se limitó siempre al uso del concepto táctica. Incluso Lenin, antes de 1914, habla de la teoría marxista y la táctica del movimiento obrero. Sólo la Revolución Rusa, permitió una apropiación del concepto militar de estrategia, planteando que el objetivo de la lucha de clases es doblegar la voluntad del enemigo para imponerles nuestra propia voluntad. Serán Trotsky y Lenin, junto a la Tercera Internacional, quienes darán cuenta del arte de combinar todos los elementos tácticos, dirigir las operaciones aisladas que permitan una estrategia para vencer, para que la clase trabajadora pueda triunfar y hacerse del mando iniciando una trasición a una sociedad socialista.

Creemos que en el momento actual restringir los debates políticos a aspectos sólo tácticos, que no ven el poder de las y los trabajadores como un objetivo político concreto y realizable, son insuficientes para responder a las grandes encrucijadas que nos dejó la revuelta en Chile. En este marco, la cuestión del Estado, constituye uno de los temas esenciales para pensar en clave estratégica: a nuestro modo de ver, la rebelión chilena fue una corroboración del carácter capitalista del Estado y de su función como maquinaria de opresión.

Lenin y el Estado

Intentemos responder qué es el Estado. Partamos por tomar la definición clásica de Lenin en El Estado y la Revolución y examinemos luego si los conceptos de Lenin ayudan a entender el Estado chileno y su actuación desde la rebelión de octubre y noviembre de 2019.

En primer lugar, en su obra clásica Lenin, tomando a Engels, señala que el Estado es un producto del carácter inconciliable de las contradicciones de clase y que tiene como objetivo central privar a las clases oprimidas de determinados medios y métodos de lucha para derrocar a los opresores.

En segundo lugar, el Estado para Lenin consiste en "cuerpos armados especiales que disponen de cárceles y otros elementos". Esos cuerpos constituyen la fuerza que le permite ejercer su función: principalmente el ejército regular y la policía. Eso, en concreto, tiene que ver con la conformación de un poder público que ya no coincide con la población que se organiza espontáneamente a sí misma como fuerza armada. Lenin considera que el monopolio de la violencia a manos del Estado es un producto de los antagonismo de clase.

En tercer lugar, para Lenin, el Estado es un instrumento de explotación de la clase oprimida. Para realizar ese papel se requiere de una "casta" de altos funcionarios públicos que vive de los impuestos, con altas cuotas de privilegios y que son los dueños de la fuerza pública. Así, por medio del Estado, la clase económicamente dominante se vuelve políticamente dominante y adquiere nuevos medios para explotar y someter a la clase oprimida [1].

Hasta acá, las claves de Lenin en la conceptualización del Estado en el capitalismo. Volviendo a nuestras preguntas ¿resulta pertinente para entender lo que es el Estado chileno hoy y su actuación durante la rebelión de octubre y noviembre de 2019?

El Estado y la rebelión en Chile

Veamos si los conceptos de Lenin permiten avanzar a una comprensión del Estado chileno y especialmente de su actuación en la rebelión de 2019.

A nuestro modo de ver, la respuesta es un contundente. Las instituciones del Estado, durante la rebelión de 2019, operaron abiertamente con el objeto de privar a las clases oprimidas de determinados medios de lucha. Por ejemplo, a través de los estados de excepción constitucionales. Fue a través de este mecanismo que el gobierno de Piñera protegió la herencia económica y social de la dictadura (AFP, sistema de salud, etc.). Cuando dijo su tan comentada frase “estamos en una guerra contra un enemigo poderoso” hizo explícito, una vez más, que el Estado no estaba allí para conciliar intereses y que la manera de mitigar el conflicto era reprimiendo al pueblo. Esta labor de las instituciones del Estado, de alguna manera ha continuado la agenda de seguridad y paz social.

Durante la rebelión de 2019 -y en 2020 también- el Estado chileno ha mostrado que consiste fundamentalmente en “cuerpos armados especiales”: expresión de ello, son las represiones a las movilizaciones, asesinatos, mutilaciones y la militarización del territorio mapuche.

Por último, tratemos de responder si el Estado ha mostrado ser un instrumento de explotación. A nuestro modo de ver, para responder a esto, basta ver cómo se entrega recursos estratégicos a los grandes grupos económicos (como el cobre, entre otros) y la preservación de una legislación laboral que tiene como único objetivo aumentar la explotación de la fuerza de trabajo.

Como decíamos, todos estos elementos, a nuestro modo de ver, permiten demostrar que El Estado y la Revolución resulta pertinente al menos para para comprender el Estado chileno en la actualidad y trazar las tareas de la estrategia.

Objetivos estratégicos

¿Qué objetivos estratégicos considera Lenin que se desprenden a partir de sus consideraciones teóricas? En primer lugar, tomando a Engels considera que la revolución proletaria tiene como tarea la destrucción del Estado burgués. Esa maquinaria que es el Estado, no puede ser tomada integralmente o por partes, por los explotados y oprimidos con la pretensión de reorientarla a favor de sus intereses de manera constante.

La segunda conclusión estratégica de El Estado y la Revolución indica que la fuerza pública en manos de la burguesía debe reemplazarse por una fuerza pública en manos de la clase proletaria.

En tercer lugar, Lenin señala que el proceso de extinción del Estado sólo será posible para un Estado de la clase trabajadora que tiene como objetivo la desaparición de las clases sociales en base a una economía socializada. De esa forma, como explicaba Engels en La familia, la propiedad privada y el Estado:

«...el Estado desaparecerá inevitablemente. La sociedad que reorganizará la producción sobre la base de una asociación libre e igual de productores, pondrá todo el aparato del Estado donde entonces le corresponda: en un museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce.»

En cuarto lugar, Lenin señala que esta noción de “extinción del Estado” del marxismo no es en polémica sólo con el anarquismo sino que también con el oportunismo que espera que la revolución se haga conservando el Estado existente.

Por último, Lenin concluye que “el reemplazo del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta”. No cabe pensar que las fuerzas armadas o la policía, por ejemplo, van a integrarse pacíficamente en una sociedad gobernada por las y los trabajadores y en la creciente socialización de la economía.

El sentido común tras el uso del término "Estado" en los discursos políticos actuales

Tomemos como ejemplo el documento de resoluciones del XXVI Congreso del Partido Comunista. En él leemos que “Chile requiere de un nuevo Estado, pensado para un Chile democrático y soberano y en consecuencia orientado a desmantelar la institucionalidad neoliberal.”

Por su parte, en un documento oficial, Revolución Democrática "en consecuencia con su actuar político, se reconoce como un partido respetuoso de la institucionalidad vigente, y por lo tanto, utilizará constantemente los mecanismos reconocidos en la Constitución y las leyes para impulsar los cambios que su política nacional determine". Una verdadera "declaración de principios" a favor de actuar con respeto por el Estado existente.

Por su parte,Convergencia Social, habla de que “un proyecto histórico socialista debe consistir en transformaciones sociales e institucionales que involucren la redistribución del poder y la democracia radical para un nuevo orden social ...”.

¿Qué es lo común en todos estos planteamientos defendidos por las principales fuerzas de la izquierda chilena? La idea de que a través de cambios graduales motorizados por el sufragio universal y respetando los marcos impuestos por el Estado, podremos lograr que se exprese realmente la voluntad de las masas populares y los trabajadores y que se garantice su realización. Sea eligiendo convencionales, gobernadores, alcaldes, concejales o al presidente de la República, si se expresa una clara mayoría electoral acompañada de cierta movilización social, según estos planteamientos, lograremos derrotar al neoliberalismo, redistribuir el poder y hacer de Chile un país democrático. Nada de rupturas ni revoluciones.

Para estas corrientes resulta completamente extraña la idea de Lenin de que “la república democrática es la mejor envoltura política del capitalismo”. Lenin advertía que “una vez que el capital logra dominar esta envoltura óptima, instaura su poder con tanta seguridad, con tanta firmeza, que ningún cambio de personas, de instituciones o partidos en la república democrática burguesa puede conmoverlo” [2].

En nuestra óptica, el “Pacto por la Paz y una Nueva Constitución” firmado el 15 de noviembre posibilitó, precisamente, que los grandes grupos económicos y financieros “dominaran nuevamente esa envoltura democrática”. Si después 12 de noviembre de 2019, con la huelga general y los choques con las fuerzas represivas en todo el país, se planteó como posibilidad concreta la caída revolucionaria del gobierno, lo que hubiese permitido convocar a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana mil veces más democrática que la actual Convención reglamentada entre gallos y medianoche.

El "Estado ampliado" en la rebelión chilena

En este punto podríamos hacer entrar en juego el concepto de “Estado ampliado” del revolucionario italiano Antonio Gramsci, que Emilio Albamonte y Matías Maiello rescatan en su libro Estrategia socialista y arte militar. Esta noción permite complementar la teoría del Estado de Lenin. Gramsci sostiene que el “Estado ampliado” o “Estado integral” se genera cuando en ciertas organizaciones de la sociedad civil ocurre una“identificación orgánica entre individuos (de un determinado grupo) y Estado, para el cual “todo individuo es un funcionario” no en cuanto empleado a sueldo del Estado y sometido a control “jerárquico” de la burocracia estatal, sino en cuanto que “actuando espontáneamente” su actividad se identifica con los fines del Estado” (p. 533). A nuestro modo de ver el hecho de que la CUT no rompiera con el “pacto por la paz” y se mantuviera en una tregua con el gobierno, es precisamente lo que posibilitó que la salida a la crisis de octubre y noviembre fuese orquestada por el Estado y no decidida por los trabajadores y las masas populares. Otro hubiese sido el camino si la CUT y los grandes sindicatos, hubiesen llamado a profundizar la huelga general hasta la caída del gobierno de Piñera. En estos hechos también podemos observar las consecuencias políticas de un concepto de Estado.

La encrucijada actual

Se abrió así la siguiente encrucijada estratégica: o las clases dominantes consiguen un nuevo equilibrio político-social en Chile ganando legitimidad en la Convención o la clase trabajadora y las masas populares retoman el camino de octubre y noviembre superando la miseria de lo posible y convocando a una verdadera Asamblea Constituyente. Para que se resuelva esta encrucijada, todavía falta experiencia: lo más probable es que en millones de conciencias perdure la ilusión de hacer grandes transformaciones respetando los marcos del Estado existente, lo que no excluye las movilizaciones de presión. Una lucha teórica y estratégica sistemática con las corrientes políticas que encarnan y fomentan la ilusión en el Estado, es una condición necesaria para que la clase trabajadora y los oprimidos puedan irrumpir en el gobierno de sus propios destinos.

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NOTAS AL PIE

[1Todos estos conceptos están desarrollados de manera global en el capítulo I de El Estado y la Revolución

[2El Estado y la revolución
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[Rebelión popular en Chile]   /   [Revuelta]   /   [Estado ]

Camila Delgado Troncoso

Antropóloga, ex dirigente sindical y militante de Partido de Trabajadores Revolucionarios.

Juan Gamboa

Profesor de filosofía
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