Mundo Obrero Chile

FLEXIBILIZACIÓN LABORAL

Estatuto laboral para jóvenes, flexibilización en los tiempos mejores

Una reforma que precariza a la juventud, quitando derechos y flexibilizando los contratos, como una herramienta empresarial, en un Chile donde el desempleo juvenil supera el 17% y seis de cada diez jóvenes trabajadoras son mujeres.

Beatriz Bravo

Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Lester Calderón

Presidente Sindicato N° 1 fábrica de explosivos Orica Chile, Antofagasta

Lunes 16 de julio de 2018 | 11:00

Hace 2 días, la cámara de diputados aprobó el Estatuto Laboral para Jóvenes, impulsado por el Ministro del trabajo Nicolás Monckeberg, un ataque directo a la juventud que trabaja y estudia.

Con 83 votos a favor, 51 en contra y sólo 4 abstenciones, quedó demostrado que no sólo la derecha voto a favor de esta ley, sino también sectores de la ex NM; la normativa abre la puerta para que la juventud no puedan acceder a descansos dominicales o festivos y, además, permite que a los 29 años el contrato se termine por el sólo “ministerio de la ley” sin derecho a indemnización.

El estatuto laboral juvenil, bajo la falsa promesa de permitir compatibilizar estudios y trabajo, pretende asegurar las suculentas ganancias de los grandes grupos económicos, flexibilizando aún más las relaciones laborales, a costa de la explotación de miles de jóvenes que actualmente ganan menos el sueldo mínimo con contratos part-time, trabajando con turnos rotativos y jornadas extenuantes.

El objetivo de los empresarios va en una línea clara “contratos flexibles y baratos” lo que implica mayor precarización para los jóvenes que trabajan y estudian.

El gobierno anterior de Bachelet, con el Partido Comunista incluido, no aseguró ninguna defensa a los y las jóvenes que trabajan y estudian, de hecho, se dedicó a perfeccionar el código laboral de la dictadura, con la reforma laboral, que no mejoró en nada la situación de las y los trabajadores.

El gobierno del empresario Piñera no sólo vino a profundizar la precarización laboral de la juventud, sino que también, a reglamentar y legalizar las condiciones de flexibilidad y vulneración de derechos.

Frente a esto, el el Frente Amplio, que participa de la comisión de trabajo, con Maite Orsini (Revolución Democrática) y Gael Yeomans (Izquierda Libertaria), avalan el proyecto, aplicando indicaciones sustitutas, pero conservando el texto fundamental para luego votan en contra.

El proyecto de ley señala, entre sus puntos críticos contra las y los jóvenes trabajadores:

1) el contrato laboral constará de 30 horas a la semana con un máximo de 10 horas por día repartidas arbitrariamente, con el supuesto de que el horario pueda adecuarse a la jornada de estudio de él o la trabajadora, pero en realidad, la ley no establece que los empresarios están obligados a respetar la jornada de estudio.

2) Al no cotizar y poder mantenerse como carga de algún familiar, se pierden los derechos por licencias médicas, para las mujeres embarazadas, el pre y postnal.

3) Y por último, al terminar los estudios o al cumplir 29 años, las empresas estarían en todas sus facultades de despedir, aunque no se hayan terminado los estudios, sin indemnización por años de servicio, y con ello terminando incluso con el fuero maternal y fuero sindical.

Es evidente a favor de quién es esta ley. Hoy en Chile la desocupación de la juventud llega hasta un 17%, de este porcentaje, por cada 10, 6 son mujeres. Pero esta cifra no es casual. Las mujeres jóvenes y trabajadoras son las más expuestas a embarazos adolescentes, y gracias a la moral conservadora de la iglesia y su matrimonio con el estado empresarial, también las obligadas a ser madres jóvenes y precarizadas.

Si a esto le sumamos que el estudio de una carrera muchas veces se traduce en enormes deudas, ya que las mujeres ganan en general un 70% del sueldo que recibe un hombre por nuestro mismo trabajo, podemos responder fácilmente el porqué de esta situación.

La CUT, el partido comunista y el partido socialista han declarado estar en contra del estatuto laboral juvenil, pero ¿que han hecho para frenar su aprobación e implementación? Absolutamente nada.

Rechazamos la precarización de la juventud trabajadora en manos de la derecha y el parlamento, pero sabemos que no frenaremos este ataque con declaraciones. Es necesario impulsar una gran campaña contra el estatuto laboral juvenil y precarización de la juventud trabajadora y estudiante, para pelear por la educación gratuita 100% financiada por el estado, prácticas pagadas y acceso a todos los beneficios sindicales, el aumento del sueldo base acorde a la canasta familiar y la reducción de la jornada laboral a 30 horas, 5 días a la semana, el reparto de las horas de trabajo entre los desocupados y que todos trabajemos, es necesario desplegar la fuerza del conjunto de la clase trabajadora, levantando un plan de movilizaciones para hacerle frente no sólo a esta ley, sino también al envalentonamiento empresarial y los ataques a mujeres, inmigrantes y jóvenes.






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