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SIN INDEMNIZACIÓN

Expropiar SQM para vestir de derechos a un Chile en pelotas

Una explicación de cómo se desnudó a Chile, para que con sus ropas pudiesen vestirse quienes en la actualidad son grandes empresarios nacionales e internacionales. Aquellos que detrás del telón político gobiernan el país a través de escandalosos métodos, tales como el financiamiento ilegal a campañas políticas, con el objetivo de asegurar una legislación en pos de sus intereses económicos. Esta es una interminable historia de privatizaciones de recursos y derechos.

Almendra del Río

Periodista

Martes 19 de junio de 2018 | 14:18

La política de privatización de Industrias y derechos sociales, que se llevó a cabo en el régimen de Pinochet determinó el funcionamiento del Chile actual, donde según el Informe emanado este año por The Boston Consulting Group (BCG), el 0,001%(161 personas) concentra el 20% de la riqueza privada de todo el territorio. Esto en el marco de que el alza de la riqueza privada en 2017 alcanzó los US$0,5 billones, y fue de un 7%, lo cual es equivalente al promedio de crecimiento en todo el mundo, pero aún bajo la media de Latinoamérica (11%). Sin embargo, no es el pueblo trabajador de Chile el que crece junto a la economía.

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Para entender el escándalo de corrupción y el financiamiento ilegal a la política destapado en los últimos años, es necesario remontarse a décadas atrás cuando se fraguó la privatización de SQM, tal como sucedió con otras empresas estatales.

Julio Ponce Lerou conoció a Verónica Pinochet Hiriart en su adolescencia, y contrajo matrimonio con ella en 1969, cuando el dictador ya era General jefe de la guarnición de Iquique. Poco después se va de Chile a Panamá, con la experiencia a cuestas de tener a sus 23 años la Gerencia General de Industrias Forestales SA (Inforsa), y trabajar en la CMPC en Concepción. Cuando se produce el Golpe vuelve para asumir la dirección ejecutiva de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

La privatización de los bosques

En la Conaf su principal cometido fue privatizar las tierras y fundos en ese entonces estatales, a través del remate de más de 400 mil hectáreas. Así lo constata el periodista Manuel Salazar en su libro “Todo sobre Julio Ponce Lerou”, donde asegura que la adquisición de estos fundos por parte de familias, como Luksic y Von Appen, no hubiese sido posible sin el asesinato y desaparición de cuantiosos obreros forestales.

Ponce Lerou no desaprovechó esta oportunidad de adquirir tierras del Estado a precio ganga y también se quedó con territorios, fundos y animales.

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Para lograr el propósito del remate forestal, se metió en el rubro hasta el fondo. “Mientras se desempeñaba en CONAF asumió la presidencia de Celulosa Constitución y Celulosa Arauco, la dirección ejecutiva de INFORSA y la jefatura de Industrias Forestales de Corfo. Hacia fines de 1975 se dio tiempo para presidir el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, uno de los predios más ricos en reservas forestales del país. Allí estará hasta 1982”, así lo describe una investigación (1995) de los periodistas Victor Osorio e Ivan Cabezas, denominada “Los hijos de Pinochet” la cual retrata a los personajes que se hicieron del poder político y económico del país gracias a la dictadura.

El ex yerno de Pinochet, pone en marcha la ley de Fomento Forestal, promulgada en 1974 con el decreto de ley 701, que establecía un subsidio de hasta un 75% a las empresas forestales, que se hicieron de los fundos. Con esto se despojaba al centro sur de Chile, privatizando los bosques, pero el Estado seguía financiando a los nuevos dueños, entre los cuales se encuentra la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (grupo Matte), quien protagonizó la “colusión del Confort”, que estalló el 2015, mismo año en que explotó el caso SQM.

Ni qué decir del saqueo y represión en los territorios históricos del pueblo mapuche y sus comunidades de mano de las grandes empresas forestales, donde además el Estado chileno ha tenido una política de criminalización sistemática- con ayuda de los medios de comunicación tradicionales-, de realización de montajes, violencia, militarización de la Araucanía, y allanamientos, y que hoy se expresa con la condena perpetua a los hermanos Tralcal debido al caso Luchsinger-Mackay.

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Los inicios de Soquimich

La Sociedad Química y Minera de Chile (en ese tiempo conocida como Soquimich, hoy SQM), fue creada en 1968 con un carácter de propiedad mixto, donde la inversión privada venía en un 62,5% de la empresa británica Anglo lautaro y un 37,5% estatal a través de la Empresa Salitrera Victoria de la Corporación Nacional de Fomento (Corfo). En 1971 Soquimich pasa a ser 100% estatal, pues Corfo adquiere la totalidad de su propiedad, con lo cual el Salitre se nacionaliza.

Su nacimiento fue en un contexto donde el salitre iba en picada, y aún no iniciaban las explotaciones de sales de nitrato y yodo, posterior fuente de millonarias ganancias. Cuando ya se sospechaba de los beneficios que traerían estas explotaciones anexas, se intentó mantener la empresa con pérdidas, para despedazar y repartir su paquete accionario. En 1981 la empresa ya no pudo ocultar que comenzaba a generar cuantiosas utilidades.

“Su prolongado peregrinaje por las empresas estatales le sirvió para fijar su mirada en Soquimich”, relatan los periodistas Osorio y Cabezas, quienes añaden que “En 1980 llegaron Julio Ponce Lerou y Patricio Contesse, indudablemente su hombre de mayor confianza – y fiel amigo desde sus años de universitario, que también llegó a ser vicepresidente de Codelco en el régimen militar-, ambos habían aprendido ya el ABC de la racionalización. En 1981, con Julio Ponce Lerou a la cabeza de Soquimich llegó al departamento de ventas su hermano Eugenio.”

El arribo de Julio en la famosa empresa fue casi al mismo tiempo que asume la Gerencia General de Corfo, cargo del que se vale para intervenir y ponerse a la cabeza de otras empresas estatales, entre las cuales se encuentra Inforsa, la Industria Azucarera Nacional (Iansa), la Compañía de Telefonos de Chile (CTC), y la Empresa Nacional de Minería (Enami), donde integró el directorio. Además, desde Corfo tenía el control de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA, hoy ENEL), la Compañía Acero del Pacífico (CAP), la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), entre otras.

El cuento corto es que en la Dictadura se sentaron las bases para la privatización de empresas estratégicas del país- y luego durante los gobiernos de la ex Concertación, ex Nueva Mayoría y derecha se profundizaron cada uno de los negocios-, fuente de riquezas para garantizar las necesidades de la población. Entre los recursos y ramas podemos encontrar el cobre, el salitre, el yodo, el litio, la electricidad, el azúcar, las telecomunicaciones. O derechos como la salud, la educación y las pensiones. Así fue como se dejó a Chile en pelotas, para dar pie a una de las economías más abiertas del mundo, donde las transnacionales hacen un festín y los empresarios gozan de jugosos subsidios del Estado, de tal forma que se pasó a ser una de las economías con mayor cantidad de tratados de libre comercio en el mundo.

1983 – 1988: El regalo de la dictadura a Julio, poquito a poco se hace del control de SQM

“En la época de dictadura, trataban de decir que estas empresas eran ineficientes, sin embargo, estaban insertadas en un potencial de riqueza tremendo. Porque Soquimich aparte del salitre, tenía el yodo y el litio. Pero en ese minuto no se hablaba del potencial económico y estratégico a nivel internacional que iba a tener el litio”, afirma la premio nacional de periodismo María Olivia Mönckeberg, en una entrevista en CNN con Daniel Matamala, en marzo del 2015.

Para dimensionar la pérdida fiscal (inicial) que significó la privatización, hay que considerar un informe de la Contraloría General de la República que señala que si Soquimich hubiese permanecido en manos del Estado, en dos años y medio de dividendo se hubiese obtenido el equivalente a la venta de todas sus acciones.

El objetivo del ex yerno en Corfo fue similar al que tuvo en Conaf: Repartir la participación estatal en manos privadas y vender las acciones a precios bajo el mercado. Así Ponce Lerou y su círculo cercano, tomó el control, principalmente a través de Sociedades Pampa Calichera, Oro Blanco, y Norte Grande. Pero también a través, de otras sociedades que creó con las gratificaciones e indemnizaciones de los trabajadores, bajo el denominado “capitalismo popular”.

En 1983 se inicia el remate de las acciones, venta que continúa el año 1985 y 1986, para culminar el 13 de agosto de 1987 con toda la empresa privatizada. Paralelamente, en 1983 Ponce Lerou deja la presidencia de la empresa y la gerencia de Corfo, pues quiso bajar los ánimos adversos tras ser denunciado de corrupción por Ricardo Claro (partidario del régimen militar y financista de la DINA). No obstante, pese a dejar la primera línea en los directorios, siempre se mantuvo moviendo sus hilos tras las sombras y con estrechos vínculos entre quienes dirigían la Compañía, hasta el año 1987 cuando vuelve en gloria y majestad.

El año 86’ la mayoría de las acciones que se compran desde CORFO, fueron adquiridas por las AFP. “Cuando tu revisas los directorios de las AFP de ese momento y revisas el directorio de SQM, te das cuenta de que toda esa gente trabajo junta desde los inicios del régimen militar. No es casualidad que Hernan Buchi, Sergio de Castro, Sergio de la Cuadra y que varios otros ex Ministros de la dictadura sean parte clave en el directorio de SQM en distintos momentos, y algunos otros también sean parte clave de empresas estatales”, explica en abril del 2015 Manuel Salazar en entrevista con Cecilia Rovaretti de Radio Cooperativa.

A eso mismo se refiere Mönckeberg, cuando dice que la historia de Julio Ponce Lerou no es la historia de un señor solitario, y señala a propósito de su investigación sobre El Saqueo de los grandes grupos económicos al Estado de Chile, que Julio “se instaló en SQM, pero no sólo, sino que con todo el circuito de militares, generales de esos tiempos, y con los civiles que acompañaron a Pinochet. Hay dos nombres que desde los orígenes se les ve aparecer en los directorios sucesivos de SQM, Hernam Buche, quien fue Ministro de Hacienda, candidato presidencial de la derecha, y que hasta hoy es un vocero súper importante de libertad y desarrollo. Y el otro, es Juan Hurtado Vicuña, presidente del directorio de Entel”

El grupo Hurtado Vicuña, además de poseer Inversiones Almendral, es el máximo dueño de la Universidad Santo Tomas, accionista importante en Minera Punta de Cobre, y en Pacífico V Región. Además dirige Consorcio, un poderoso grupo financiero y el mayor asegurador del país. También han sido eternos socios del grupo Fernández León, con quienes manejan parte importante del sector inmobiliario.

Según la directora de Ciper, Mónica González, la prohibición de investigar sobre todas las privatizaciones que se hicieron durante el periodo dictatorial, fue uno de los requisitos para el renacimiento del Congreso Nacional en 1989, esto fue posible gracias a una alianza entre la derecha y la Concertación. Esta condición fue un resguardo para evitar que se declaren nulas las privatizaciones.

Reafirmando este tiempo como algo sumamente oscuro, Manuel Salazar enfatiza en que no hay cómo demostrar que el enriquecimiento del ex yerno de Pinochet fue ilícito, pues hicieron desaparecer todos los papeles de Corfo y Conaf de aquel periodo, quien también señala que cuando se ha intentado indagar (judicialmente o en la Cámara de diputados) “muy buenos abogados se han dedicado a echarle tierra a las investigaciones que se han hecho”.

Actualmente, Julio Ponce Lerou ocupa el segundo lugar entre los más ricos de Chile, atrás de Iris Fontbona del grupo Lluksci, y a la par con Horst Paulmann, según el ranking Forbes. El boom del litio, le ha permitido aumentar de tres a cuatro veces su fortuna en dos años. Y paso de tener un patrimonio de US$ 1.400 millones en 2014, a US$4.800 millones en 2018.

Todos somos accionistas: las AFP vuelven a invertir en SQM

Federico Muxi, partner y managing director de BCG declaró a la prensa que “los chilenos tienen la mitad de su riqueza en seguros de vida y fondos de pensiones”. Lo que contrasta con las bajas pensiones que llegan a un tercio del sueldo.

En ese escenario hay que considerar que las AFP han invertido sumas importantes en SQM, esto hasta el 2015 cuando se destapó el financiamiento ilegal a personajes de todo el espectro político (derecha y ex Nueva Mayoría), y el Caso Cascadas. Lo cual afectó a los cotizantes de pensiones, y sucedió cuando el ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, estaba como Presidente del directorio de esta empresa que hoy es reconocida por ser la mayor productora de litio en el mundo.

La indignación social generada por los escándalos de SQM presionó a que las AFP, que en su mayoría son controladas por transnacionales, retirasen su inversión. También estalló un profundo cuestionamientos al sistema de pensiones demostrado con las movilizaciones por NO+AFP que alcanzaron el millón de personas a nivel nacional, las cuales se iniciaron el 2016 contra el modelo ideado e implementado por José Piñera y la Junta militar en los años 80’.

No fue mucho lo que las Administradoras de Fondos de Pensiones duraron fuera de las inversiones de SQM, pues “retornaron recientemente cuando apreciaron que esos problemas habían sido superados o estaban en vías de serlo, al punto de que a inicios de junio las AFP se adjudicaron el 45,7% de las acciones de SQM subastadas por la firma canadiense Nutrien, equivalentes a cerca de 453 millones de dólares”, según constata la editorial del Diario Financiero (DF) del lunes pasado.

¿Será que estamos frente a un pasado pisado y se retomará la confianza en estos empresarios, aun cuando hay casos de corrupción que se mantienen en la impunidad?

El mismo DF, que es usado como herramienta de capitalistas a nivel internacional, se pone en alerta y manifiesta que con este regreso “las implicancias de la imprudencia y la imprevisión quedan crudamente al desnudo”, pues teme que el hecho no ayude y merme más la confianza de las personas en los fundamentos del libre mercado.

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Como si nada hubiese pasado: El regreso de los Ponce

Casi en simultáneo a la reinversión de las AFP en la minera, volvieron los hermanos Lerou. El ex yerno, salió del directorio de la empresa en 2015, en medio de las presiones y cuestionamientos por el financiamiento irregular a campañas políticas, tanto de la Nueva Mayoría, como de la derecha.

En enero de este año, SQM y Corfo llegaron a un acuerdo: Para continuar con la explotación del Salar de Atacama (la segunda mayor reserva de litio del mundo después del Salar de Uyuni), se estableció como condición que tanto Julio Ponce Lerou, como sus familiares, no podían continuar siendo quienes tomasen las principales decisiones en SQM.

Pero al parecer, los hermanos Julio y Eugenio no se fueron sin dejar una ventana abierta. Y por ahí fue que hicieron su sorpresiva entrada, pues el 5 de junio el directorio de la minera no metálica votó por unanimidad contratar a ambos como “asesores estratégicos” en función de “su experiencia en el negocio”. Y enfatizaron que la decisión no viola el acuerdo con Corfo, pues no vuelven a la primera línea de la compañía, lo que equivaldría a integrar el directorio o la gerencia.

El capitalismo no funciona, la vida es otra cosa

A lo largo de su historia, Chile ha sido fuente de recursos naturales, que abastecen el Producto Interno Bruto. Sin embargo, como se ha demostrado en este recorrido histórico quienes se comen el pedazo más grande de la torta de dichos recursos son un reducido grupo de personas, que corresponden a grandes empresarios nacionales e internacionales, donde la vinculación con los partidos tradicionales de este régimen, de Chile Vamos y la ex Concertación, es totalmente directa, y forman un mismo proyecto político estratégico de sociedad capitalista. Para el trabajador y trabajadora común y corriente este saqueo se traduce en una negación de los derechos más elementales, muchas veces bajo el argumento de “falta de recursos”.

Federico Muxi, director ejecutivo en The Boston Consulting Group estima que la riqueza en Chile seguirá creciendo. Las preguntas que se abren en torno a eso son ¿cómo y para quién? Ya que hace tan sólo unos días salió un nuevo informe de la OCDE que da cuenta de que faltarían 180 años para que un niño salga de la pobreza en Chile, hablamos de seis generaciones para que una familia chilena ascienda en la escala social.

Lamentablemente, el panorama en el resto del mundo tampoco es muy alentador, lo que lleva a concluir que bajo el sistema económico que predomina en la orbe, y funciona como lo hemos descrito, “la movilidad social”, y dar respuesta a los padecimientos del pueblo trabajador, sin afectar los negocios y ganancias capitalistas, se transforma en una utopía.

La mitad de los trabajadores y trabajadoras de Chile tiene un sueldo bajo los $300 mil, según datos entregados por la Fundación Sol. Y el sueldo mínimo que en la actualidad es de $276 mil apenas alcanza para un kilo de pan diario, el transporte hacia el trabajo y el pago de un arriendo básico. Aún así, por ejemplo, el Partido Comunista que se encuentra a la cabeza de la CUT, y fue parte de la fallecida ex Nueva Mayoría, se conforma con proponer un aumento en $40.000, de aquí 18 meses, en vez de exigir y organizar a las y los trabajadores, y sus organismos sindicales, para luchar por un sueldo mínimo acorde a la canasta básica familiar de $450.000.

En un artículo publicado el 2017 en la Revista Chilena de Economía y Sociedad de la UTEM, Roberto Acevedo constata que “La concentración de capital en unos pocos grupos económicos (…)se refleja en las altas tasas de desempleos formales, en la disminución de los ingresos reales (desequilibrio de ingresos versus egresos), incremento no sustentable de la deuda de los ciudadanos (se estima del orden de US$ 12.000 por habitante, considerando un padrón de ciudadanos del orden de dieciséis millones de habitantes), entre otros factores negativos.”

Expropiar SQM sin indemnización y bajo gestión de los trabajadores

La ropa para vestir al pueblo trabajador viene del litio. Con el potencial estratégico que tiene este recurso a nivel mundial, se pueden obtener recursos que podrían abastecer las necesidades de la sociedad. Por lo tanto, sería un crimen permitir que este prometedor recurso vuelva a quedar en función de intereses privados o de empresarios nacionales; en el fondo, de la clase capitalista.

Hay que considerar las ganancias de SQM sólo durante el 2017, ascienden a 273,3 mil millones de dólares.

Por lo tanto, expropiar SQM y recuperarla de quienes un día la compraron a precio de súper 8 como un regalo de la dictadura militar, es un camino que podría avanzar en la resolución de problemas estructurales, siempre y cuando la nacionalización sea sin pagarle ni un peso a los capitalistas- la actual ley de expropiación contempla la indemnización a los empresarios propietarios, y ¿por qué se les tendría que pagar a los saqueadores?- , y puesta bajo gestión de las y los trabajadores y comunidades locales. Tanto los empresarios privados, nacionales, como las empresas extranjeras, velan por sus intereses como clase capitalista, y jamás pensarán las riquezas obtenidas en función de las necesidades de las verdaderas mayorías.

Sobre las propuestas de nacionalización de SQM que han mencionado, el Frente Amplio y el Partido Comunista, el ex candidato a CORE por la región de Antofagasta y el Partido de Trabajadores Revolucionarios, Lester Calderón, considera que “el principal problema de las propuestas de nacionalización de sectores de la “oposición”, es que se plantea como una medida donde sería el mismo Estado capitalista y la clase empresarial, el que seguiría gestionando la producción de las empresas, sin que la clase trabajadora y sus organismos cumplan un rol en la administración, en este caso, de los recursos naturales, y en la toma de decisiones”.

Calderón habla desde el norte de Chile, donde se desempeña como Presidente del Sindicato de Orica, una fábrica de explosivos que presta servicios a la industria minera a lo largo del mundo. El enfatiza que para evitar el saqueo , tanto de empresarios nacionales, como de capitales extranjeros y poner esas demandas para garantizar pensiones y sueldos dignos o salud y educación, "se tiene que afectar las ganancias empresariales y sus negocios. En este caso, expropiar de manos privadas y nacionalizar SQM, sin pago alguno a los empresarios y las 60 familias que manejan este país, y que seamos los trabajadores, junto a las comunidades, los que gestionemos la producción. Esto también debemos considerarlo para todos los recursos estratégicos del país, como las forestales, los recursos marítimos, el cobre”, concluye el dirigente.






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