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Red Internacional

Convención.Extensión de la Convención Constitucional: ¿Un problema de tiempo o parte de sus propios límites como institución del desvío?

Diversas posiciones se manifiestan por declaraciones sobre extensión del plazo de funcionamiento de la Convención Constitucional, desde la oposición hasta el oficialismo han salido a pronunciarse a favor y en contra ¿ Es realmente este el límite para escribir una “nueva y mejor constitución”?

Domingo 26 de diciembre de 2021 | 01:15

Con más de cinco meses en funcionamiento, la Convención Constitucional ha ido mostrando en el camino sus variados límites, los que han servido como “buena justificación” para precisamente no elevar las expectativas que se tienen del funcionamiento de este organismo frente a algunas demandas que se expresaron en la rebelión y posterior a esta, como la liberación de las y los presos políticos.

Hace unos días, el convencional del distrito 10, Manuel Woldarsky, ex Lista del Pueblo, propuso la extensión del funcionamiento de la Convención Constituyente al menos a dos años. Argumentó arduas jornadas laborales de a veces 18 horas, atentando contra la dignidad de convencionales y asesores, generando dificultades para crear “la mejor constitución”. Apeló a la voluntad del parlamento para lograr esta extensión.

Desde la mesa directiva de la Convención Constituyente manifestaron que no consideran necesaria la extensión, ya que con el trabajo avanzado en las mesas de trabajo, estipulan poder realizar la labor dentro del plazo, considerando la prórroga de 3 meses que existe.

Por otro lado, generando reacciones la convencional Teresa Marinovic de Chile Vamos y pro Partido Republicano, expresó la necesidad de extensión de la Convención Constitucional, en base a que por el tiempo reducido no se ha podido dar una “discusión honesta”, una hipócrita justificación, ya que ha sido quien ha buscado instalar desde su política, trabas y ataques a distintos sectores de la clase trabajadora, que en un terreno ya acotado como la Convención Constituyente, suma a los obstáculos ya instalados.

En medio de la situación actual

Esta convención nace desde la firma del Pacto por la Paz, encabezado por Boric y hasta la derecha, donde encauzaron toda la fuerza de la clase trabajadora en las calles impugnando el Chile de los 30 años, en un desvío que salvó al gobierno criminal de Piñera.

Desde sus inicios el objetivo de esta convención fue contener el ánimo de las masas y buscar consensos en medio de un escenario donde había un profundo rechazo a las instituciones del régimen, como el parlamento o el sistema judicial. Nunca estuvo dentro de sus perspectivas realizar cambios estructurales, ya que eso implica chocar con los intereses empresariales, bajo eso busca instalar la formalidad de la escritura de una nueva constitución, dejando por fuera todas las demandas expresadas en la rebelión y que empujaron a este escenario. Con una ilusión de participación que está lejos de llegar a cada uno de los lugares de trabajo, estudio y comunidades, para volverse espacios resolutivos.

El tiempo no es el límite, sino más bien los objetivos de esta desde sus inicios. No sabemos con claridad cuál es la maniobra de la derecha para apelar a más tiempo con la política de buscar consensos gracias al viejo mecanismo de los ⅔ que comparte con los sectores de “la oposición” que poco se opuesto a las jugadas de la derecha.

Aún así, se expresan altas expectativas en medio del escenario actual con Gabriel Boric electo como presidente y con una Convención Constitucional que ha sido incapaz de luchar por la liberación de las y los presos políticos y que ha sido totalmente impotente frente a la constante militarización del Wallmapu.

No es falta de tiempo lo que prima para redactar una “nueva constitución”, sino más bien tiene que ver con que es parte de un plan para recomponer al viejo régimen, restableciendo la credibilidad en los sectores de la centro izquierda neoliberal, principales responsables del avance de sectores de la ultraderecha, que han sido inertes frente a los ataques de la derecha desde el gobierno de Piñera, abriendo espacio a estos sectores a avanzar sin mayor resistencia.

La Convención Constitucional, bajo sus reglas y todos sus límites, es impotente para resolver las demandas de la rebelión de octubre, las demandas de todos aquellos que impugnaron el Chile de los 30 años. Hace falta preguntarse ¿cómo defenderemos todos aquellos principios escritos en esta nueva carta magna? para hacerlos valer en medio de un escenario por ejemplo, donde en la cámara de diputados la derecha tiene mayor peso, sabemos que nada está garantizado.

La organización activa en cada espacio amplio y democrático como los sindicatos, centrales de trabajadores, federaciones y centros de estudiantes, juntas vecinales, organizaciones barriales, organizaciones políticas y sociales, para fortalecer la articulación y coordinación entre todos los sectores de la clase trabajadora, que fue incipiente en la rebelión de octubre, pero que plantó una semilla que se hace importante no perder de vista, en vías de construir un camino para conquistar nuestros derechos arrebatados, acumulados bajo las ganancias de algunos pocos.




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