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Red Internacional

Terminó la primera fase del proceso constituyente con los cabildos locales. Baja participación y ninguna posibilidad de decisión. Aún así, el Gobierno se felicitó y la derecha pretende que no hay interés. Autocomplacencia que ahonda el abismo con el pueblo trabajador.

Nicolás MirandaComité de Redacción

Miércoles 29 de junio de 2016 | 01:44

Primer balance del Gobierno: ciega autocomplacencia

Ayer martes 28 concluyó la primera fase del proceso constituyente, la de los cabildos locales, que serán seguidos por los provinciales (en julio) y regionales (en agosto) durante los próximos dos meses.

Bachelet efectuó un primer balance, autocomplaciente, declarando que “primó la confianza por sobre los llamados alarmistas”, y que se logró una “participación real e institucionalizada”. Una vez más, pretendiendo conciliar lo inconciliable, satisfacer a su derecha y a su izquierda. Y una vez más, el resultado es el contrario: alimentar el descontento tanto por derecha como por izquierda.

Expresó una vez más sus verdaderos objetivos, que no son los de una elaboración popular de una nueva Constitución, sino que generar la ilusión de participación, para intentar oxigenar y re-legitimar el régimen político, al decir que “esto era importante desde el punto de vista de la respuesta a una Constitución, que nos reflejara todo, pero también es importante dado los fenómenos que hemos ido viviendo en los últimos años en nuestro país.

¿Lo logró? Más allá de su balance, la realidad dice que no. Una ciega autocomplacencia que sólo podrá aumentar el abismo con el pueblo trabajador.

La realidad: el desinterés y la decisión

El Gobierno había anunciado la inscripción de más de 14 mil encuentros. Al concluir esta fase, no habría más de 3.500,

Tan baja era la participación, que hubo que pedir una extensión del plazo de las reuniones, y bajar el umbral de participantes para poder concluirlos. Sobre 14 millones de personas habilitadas para participar, lo habrían hecho aproximadamente 70.000 (las cifras definitivas se conocerán en los próximos días), menos del 1%.

Hay que agregar que los cabildos son un adorno. La decisión sobre la Constitución, no se toma en estos espacios. Con unas dudosas actas, se elaboraría una propuesta por la Presidenta, sobre la que decidirá el Congreso, exigiendo un quorum antidemocrático de 66% de los senadores y diputados. Además, mayoritariamente de la derecha y la Nueva Mayoría, los mismos que integran las “bancadas empresariales”: la “bancada Penta”, la “bancada SQM”, la “bancada Corpesca”.

De aquí el desinterés.

La mezquina autocomplacencia de la derecha

La derecha hizo sus propios encuentros locales, de una aún menor participación, así que los dejaron en el olvido.

Y se dedicaron a señalar la baja participación de los impulsados por el Gobierno. Con una mezquindad ciega, el presidente de la UDI declaró que participó más gente en las recientes escuálidas primarias para las elecciones municipales. Quiere seguir haciendo valer, contra RN, su ínfima votación para mostrar la vigencia de la UDI.

Se hablan entre sí mismos, son ajenos al pueblo trabajador. Por eso, más allá de este juego de declaraciones que nadie les compra, se preparan de verdad para defender sus privilegios e intereses.

Reforzar la represión

Entre la derecha y la Nueva Mayoría, compiten por quién es más represivo contra los trabajadores y los estudiantes. Ya se adelanta en la competencia por la alcaldía de Santiago.

Días atrás, la actual alcaldesa PPD Carolina Toha ordenó el desalojo de liceos en toma, aclarando que había solicitado antes que se efectuarán.
Ahora se conoce el programa del UDI Joaquín Lavin: “desamarrarle las manos a Carabineros”.

Es que están por presentar la reforma educacional: el Gobierno volverá pretender hacer pasar gato por liebre, y la derecha defenderá sin disimulos sus negocios millonarios en el mercado de la educación.




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