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Red Internacional

La decisión de Sebastián Piñera de no adherir al Pacto de Migración convocado por la ONU, que buscaba “cubrir todas las dimensiones de la migración internacional de una manera completa y holística”, no ha estado libre de opiniones a favor y en contra.

Pese a las diferencias políticas que separan al ex presidente Eduardo Frei del actual mandatario, este no dudo en mostrar su simpatía a la medida tomada por La Moneda en torno al tema de migración.

Y es que el actuar de los gobiernos liderados por la Concertación, muestran que los intereses de los partidos de dicha coalición no se alejan tanto de los de la derecha. Demostrado por ejemplo en la privatización del agua durante el gobierno de Lagos, pero que se inició durante el periodo comprendido entre 1994 y 2000 de Eduardo Frei.

O evidente también en los acuerdos tomados actualmente por la DC (coalición de Frei Ruiz-Tagle) junto a Chile Vamos, que pese a su desarticulación luego de las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias no han dudado en sumarse a la derecha para pasar ataques a mujeres, estudiantes y trabajadores.

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Por otro lado, al referirse a la cuestión sobre si la migración corresponde o no a un derecho humano, evadió con datos dudosos e inespecíficos, declarando “¿cuántos (migrantes) han llegado a Chile en los últimos dos años? ¿Un millón? Un millón. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Está lleno…”.
Mientras que si se revisan las cifras de migración del CENSO de los últimos 4 años (2014 - 2017), pese al ascenso significativo que ha habido en la cifra, superan el millón solo luego de dicho periodo.

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Diferentes tierras, una misma historia

Al contrario de la negativa a discutir en la instancia internacional, que en dichos de Frei “es lo que correspondía hacer” la actitud del oficialismo así como sus simpatizantes no hacen más que dividir a los trabajadores nativos, de los trabajadores migrantes, quienes por lo demás también sufren la precariedad laboral, los bajos sueldos, las condiciones inestables de trabajo, etc., fomentando así las políticas restrictivas y buscando la aprobación desinformada de la opinión pública.

Aunque se impongan leyes xenófobas por parte del gobierno, más restricciones en las fronteras y aunque busquen criminalizar a la comunidad migrante, no solucionan el problema de fondo cuyo origen está en las recurrentes crisis económicas y de la región latinoamericana en el caso de Chile y evidentemente también en el fenómeno en Europa.

La clase obrera es una y sin fronteras, el capitalismo como sistema global explota y deja caer en los hombros de las y los trabajadores la crisis, haciendo pesar sobre la gran mayoría miserias, guerras, hambre y penurias, dejando a conglomerados de imperialistas y empresarios nacionales el destino de nuestras vidas, avalados por el Estado.


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