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Fricciones en Chile Vamos y pasos para salvar al moribundo gobierno de Piñera

La derecha busca cerrar filas para salvar a Piñera mediante los acuerdos con la ex Concertación y sectores del Frente Amplio. La Agenda Social y los acuerdos parlamentarios entran al centro de la discusión.

Miércoles 20 de noviembre de 2019 | 18:54

Los dichos del timonel de Renovación Nacional, Mario Desbordes, llamando a continuar las manifestaciones para que el gobierno avance rápidamente en su "Agenda Social" (cuyo contenido se basa en subsidios neoliberales) generaron diferencias en los senadores Allamand (RN) y van Rysselberghe (UDI). Por otro lado, los dichos de Allamand sobre los polémicos 2/3, donde indicó que si en todo el proceso no se aprueban las medidas con este quorum, el proceso fracasará por completo, generaron rechazo en la oposición y desde La Moneda tuvieron que llamar a "ponerse de acuerdo".

Lo que el gobierno llama "Agenda Social" es una lista de subsidios destinados a elevar sueldos y pensiones, entre otros pequeños arreglos a aspectos irritantes que han impulsado a la gente a salir a las calles, sin embargo, ha sido difícil para Chile Vamos imponer dicha agenda como una salida concreta a las demandas populares, tanto porque buscan solucionar los problemas inyectándole más recursos a los grandes empresarios para que no se toquen sus riquezas, como también porque son medidas absolutamente insuficientes.

Jacqueline van Rysselberghe respondió a los dichos de Desbordes indicando que “cuando tú eres parte de un Gobierno no tienes que desafiar, tienes que ayudar, tienes que ayudar para que se ponga de pie, por dentro, En términos generales yo creo que la parte mínima de la lealtad es que cuando estás en problemas más que desafiar hay que ayudar”, mientras que Allamand declaró que “cuando el Gobierno está débil es cuando más necesita que los partidarios lo respalden y por lo menos esa ha sido mi actitud permanente”. De esta forma, llaman a sostener al gobierno moribundo de Sebastián Piñera.

Al debate entró incluso José Antonio Kast, el reaccionario dirigente de la extrema derecha encarnada en el Partido Republicano que llama a rechazar tajantemente cualquier cambio a la Constitución de 1980: “Lamento que los partidos aliados del Gobierno lo abandonen en su hora más crítica. Nosotros hemos criticado y apoyado al Presidente cuando corresponde, pero tenemos libertad para hacerlo, porque no somos parte del Gobierno, no tenemos cargos ni un asiento en el Comité Político”, dijo en Twitter el exdiputado UDI.

Kast añadió que “cuando un partido es de Gobierno, tiene que asumir su responsabilidad en las buenas y malas decisiones del Gobierno; tiene que alzar la voz en el Comité Político cuando corresponde; y por sobre todo, tiene que apoyar al Presidente cuando está en su momento más débil”.

Así, la derecha busca cerrar filas para salvarle el pellejo a Piñera mientras enfrenta la crisis política más fuerte desde el fin de la dictadura pinochetista, con una rebelión popular que dejó claro que es necesario liquidar toda herencia neoliberal de los Chicago Boys.

El rol del Frente Amplio en la crisis del gobierno

La engañosa medida de los 2/3 de quorum está incluida en el "Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución" firmado desde la UDI hasta sectores del Frente Amplio e implica que un 33%+1 tenga el poder de veto de las medidas que se discutan en la falseada "Convención Constituyente", dando paso a que las medidas vetadas se negocien en el Congreso para convertirlas en migajas consensuadas con los grandes empresarios.

Un importante sector del Frente Amplio (RD, parte de Convergencia Social, Partido Liberal), se hizo parte de esta operación de salvataje al gobierno, pactando en 4 paredes este acuerdo a espaldas de quienes han dejado todo en las calles resistiendo la brutal represión de Carabineros. Esto les cobró una importante crisis política, ya que Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso, dejó la coalición junto con otros 70 militantes, mientras se siguen desarrollando enfrentamientos internos.

El sector del Frente Amplio que rechazó el acuerdo, apuesta una salida mediante una Acusación Constitucional a Sebastián Piñera, medida que requiere la aprobación de 2/3 del Senado, es decir, necesitaría votos de la vieja Concertación y la Chile Vamos. Dejando en manos de 43 senadores el anhelado castigo al presidente por los crímenes de lesa humanidad que dejaron más de 20 muertos, miles de heridos y mutilados, torturados y miles de detenciones ilegales.

Estas disputas del conglomerado incluyen salidas institucionales a una crisis que se mantiene abierta, ¿serán las instituciones heredadas del pinochetismo las que finalmente resuelvan las necesidades y demandas del pueblo trabajador? ¿será esa Concertación que administró los pilares de la dictadura la que apueste por aplicar el juicio y castigo a todos los responsables políticos y materiales de las violaciones a los Derechos Humanos?

Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios, creemos que la única salida es que caiga Piñera mediante el camino de la huelga general indefinida, sin ninguna confianza en quienes buscan negociar sobre nuestros muertos. En ese sentido, apostamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, con un delegado cada 10 mil electores mayores de 14 años, con votación bajo mayoría popular, y que no exista ninguna institución del Estado por sobre esta instancia, si queremos liquidar toda la herencia de la dictadura, no podemos confiar en las instituciones que la sostienen.






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