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Red Internacional

En 2017 vivimos una crisis de incendios forestales importantes, crisis que generó, entre otras cosas, estudios de los procesos de incendio forestal, que señalan a la industria forestal como principal responsable aunque no se diga explícitamente y el gobierno no quiera aceptarlo. Se estima un aumento de incendios forestales en la actualidad que tendrá consecuencias en la sociedad, economía, flora y fauna nativa y en el cambio climático a nivel global que ya ha empezado con la llegada de la temporada de incendios.

Martes 28 de diciembre de 2021 | 09:24

Las condiciones actuales se posicionan de manera favorable para los incendios forestales

Estudios indican que la materia vegetal quemada por incendios forestales en su mayoría es de cultivos de plantas exóticas a gran escala, específicamente de Pino Radiata y Eucaliptus, cultivos que solo van en aumento. En Chile, la generación de incendios de gran magnitud o alta severidad se concentran entre la región de Valparaíso y la Araucanía, principalmente en las regiones del Biobío, Maule y Ñuble, justamente, coincide con las zonas de mayor superficie de cultivo forestal exótico. Esto no se menciona en los planes de combate y prevención del gobierno, presentados por Conaf.

La mega sequía que vivimos desde el 2010, tiene diversos factores climáticos, naturales que coincidieron excepcionalmente, pero la mantención de este estado tiene base en la actividad antrópica, ósea humana, como un fenómeno preocupante y con base sustancial. La industria forestal acapara un 59% del agua dulce en Chile, con una superficie cultivada de alrededor de 3.100.000 hectáreas, representando solo el 17,5% de la superficie total de bosque en Chile, pero que ha fragmentado los ecosistemas naturales, homogeneizado paisajes y mantenido una gran cantidad de movimiento y trabajo humano a su alrededor.

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Además, la ola de calor que trajo consigo el proceso de cambio climático que estamos viviendo, genera un caldo de cultivo perfecto para la generación de incendios forestales de gran magnitud, en esta temporada y a día de hoy, hay alrededor de 23 mil hectáreas afectadas y más 170 incendios activos según información de Conaf.

Todos estos factores son importantes, por lo que no está demás profundizar en algunos. La fragmentación de ecosistemas es irregular por lo que sus consecuencias varían según la zona, pero puede hacer que zonas de bosque nativo se sequen y se aíslen de otras áreas de conservación, sumado a que recursos cercanos están siendo extraídos a mansalva. La homogeneización de los paisajes que genera el cultivo forestal y agrícola también es un factor importante, dado que las condiciones para la ignición de la materia vegetal son las mismas, en áreas extensas, se le suma que las plantas cultivadas son principalmente pirófitas, esto quiere decir que son más inflamables y más resilientes al fuego, con la capacidad de recuperarse de quemaduras, revegetar luego de incendios o colonizar mediante la germinación de sus semillas áreas que han sido devastadas, además de la ubicación espacial de estas áreas de cultivo homogeneizadas permiten la propagación hacia bosques nativos, que no son propensos a quemarse, pero que están fragmentados, y a áreas rurales y urbanas ubicadas cerca del área del incendio. Por último, pero no menos importante, los estudios han clasificado la actividad antrópica como el factor gatillante de los incendios casi en su totalidad, si bien los factores climáticos, físicos y espaciales son clave para la propensión de estos, la actividad humana es responsable del 90% de los incendios forestales, sea de forma accidental o intencional, dado que la industria forestal se encuentra ligada a sectores urbano-rurales, además de todos los factores anteriormente señalados que por supuesto, están relacionados.

Políticas de combate y prevención

En marzo de 2020, Conaf sacó la revista Chile Forestal N°393, que detalla el nuevo plan de combate y prevención de incendios forestales. En la revista, detallan el aumento del presupuesto anual, junto a la compra de equipos y tecnología de calidad, como aeronaves de distinto tipo, más la capacitación de brigadistas de Conaf y bomberos para el combate del fuego in situ. Sin embargo, ponen énfasis en la prevención de incendios, llamando a la gente a actuar con cuidado respecto a sus actividades en la naturaleza, además de llamar a la capacitación y trabajo activo de la ciudadanía en conjunto con empresarios y las instituciones respectivas para la prevención de incendios. Esto, sin mencionar nada respecto a las forestales y su responsabilidad, haciendo responsable, en la práctica, a la ciudadanía, al no mencionar a la industria forestal en ningún momento y dando los ejemplos que daba Piñera, a pesar de ellas propiciar las condiciones para incendios, devastar la tierra y el agua, y tener un conflicto de gran envergadura a su alrededor por la usurpación del territorio ancestral mapuche.

Estas políticas y dichos que responsabilizan a la ciudadanía de las condiciones catastróficas es una práctica común entre los empresarios y el gobierno de Piñera, que usan para sustentar un modelo extractivista que devasta el ambiente y que niega la evidencia empírica del cambio climático como consecuencia de la actividad humana, o que la ignora deliberadamente para mantener sus privilegios y ganancias.

Por supuesto que detrás de estas políticas públicas deficientes, se esconden intereses que, de haber políticas que ataquen el problema en su fondo significarían pérdidas millonarias para la familia Matte y Angelini, dueñas de CMPC y Arauco respectivamente, dueñas del 70% de la industria forestal en Chile. Entre otras empresas que acaparan derechos de agua.




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