Política Chile

FORTUNAS EMPRESARIALES

Grupo Luksic incrementó su millonaria fortuna durante la pandemia, mientras las familias trabajadoras son golpeadas por la crisis

Mientras nos encontramos en la situación más crítica desde el comienzo de la pandemia, en que día tras día decenas de miles de trabajadores exponen al contagio o a caer en el desempleo, el Grupo Luksic vio incrementada sus millonarias fortunas ¿Cómo es posible una situación así de absurda e irracional?

Lunes 22 de marzo

Es evidente para cualquiera la profunda crisis económica en la que nos encontramos actualmente. Mientras el gobierno se vanagloria de como Chile lidera los procesos de vacunación a nivel internacional, la crisis sanitaria se torna cada vez más grave llegando a cifras sin precedentes, incluso en el peor momento del 2020. De acuerdo al INE las cifras de desempleo para el segmento noviembre-enero llegaban al 10,2%, cuestión que resulta mucho más preocupante ahora dada la vuelta a cuarentena total en decenas de comunas, que significa nuevamente el empobrecimiento paulatino del pueblo trabajador por medio de la proempresarial “ley de protección del empleo”, que obliga a decenas de miles a utilizar sus propios fondos de cesantía para sobrelleva la crisis.

Pero todo esto resulta aún más indignante, cuando delante de nuestras narices los grandes empresarios de nuestro país como el propio presidente Piñera, y el clan Luksic han incrementado sus fortunas durante el año 2020. Esto mientras miles de hogares deben arreglárselas para llegar a fin de mes, expuesto al contagio del COVID19, el desempleo o la precariedad económica en contexto de pandemia.

Las tres empresas que lideraron el enriquecimiento del Grupo Luksic

De acuerdo a La Tercera, durante el año 2020 las empresas pertenecientes al conglomerado Luksic se adjudicaron en ganancias ni más ni menos que $1.500 millones de dólares y donde entre tres de sus empresas (Antofagasta Minerals, Banco de Chile y Vapores) sus controladores recibirán la “modesta” cifra de US$500 millones en dividendos. Incluso en el artículo se da cuenta que en lo que refiere a que la Compañía Sudamericana Vapores “logró salir a flote luego de una década de malos resultados”, es decir un mejor rendimiento.

En el caso del Banco de Chile, siendo la empresa que le generó mayores ganancias durante el año pasado (US$633 millones), este jueves en la junta ordinaria de accionistas se repartirían el 47,6% de las utilidades registradas durante el año de la pandemia, lo cual significa que el grupo que posee el 25% de las acciones por medio de LQ Inversiones Financieras, se llevará US$78 millones.

En el caso de Antofagasta Minerals los dividendos percibidos de la empresa, también son altísimos donde US$506 millones en beneficios significarán dividendos por US$327 millones, al tener el Grupo Luksic por medio de las sociedades Metalinvest Establishment y Kupferberg Establieshment –controladas por Abaroa Foundation- el 60,6% del total.

La indignante brecha entre la precariedad y la opulencia

Si algo ha dejado más que claro la actual crisis económica y sanitaria en la que nos encontramos producto de la pandemia del COVID19 es que aquella frase que han montado los gobiernos del gran empresariado de que “todos vamos en el mismo barco” es otra de las más descaradas mentiras que intentan que nos traguemos.

Mientras vemos que clanes como los Luksic, dueños de mineras, canales de televisión, embotelladoras, bancos y un sinfín de otros tipos, incrementan sus fortunas a destajo, el pueblo trabajador desde el comienzo de la pandemia ha debido enfrentar la desidia de un gobierno empresarial que protege los intereses de un puñado de ricos, a costa del sufrimiento de la gran mayoría asalariada y precarizada.

Un pueblo trabajador que ha debido hacer uso de sus propios fondos de cesantía y pensiones para paliar los embates del desempleo y el desarraigo proveniente de las actuales condiciones de salud, en que los contagios por día bordean los 7.000 casos, y las muertes producto del Covid19 bordean la centena de personas. Esto mientras cientos de miles de personas día tras día deben dirigirse a sus trabajos utilizando el transporte público como el metro u otro tipo de transporte interurbano, lo que sin duda significa una mayor exposición tanta para ellas y ellos, como para sus familias.

Se hace imposible seguir aguantando el descaro de este gobierno, cuya única solución entregada, ha sido coartar y restringir las libertades democráticas de las personas, culpándolas y responsabilizándolas de la propagación, y figurando con los grande medios nacionales e internacionales con la implementación de un vacuna que resulta totalmente insuficiente, cuando las cifras de emergencia se disparan a la par de que se acaban las camas UCI, y el personal de salud se encuentra dando su máxima esfuerzo al punto de arriesgar su vida.

Es por tanto necesario pelear por un plan de emergencia integral, a través del impuesto a las grandes fortunas empresariales, el cual signifique aumentar la contratación de trabajadores de la salud para acabar con la gran sobrecarga laboral, junto con destinar recursos para aumentar la capacidad de trazabilidad en los consultorios con el objetivo de controlar los contagios. Y a su vez, aumentar la cantidad de exámenes PCR, sueldos de emergencia equivalentes a la canasta básica familiar para todos quienes estén desocupados o suspendidos y también paralizar las actividades laborales no esenciales con licencias pagadas a todos sus trabajadores, sin despidos ni rebajas salariales.

El pueblo trabajador no puede seguir pagando los costos de la actual situación ¡Que la crisis la paguen los grandes empresarios! ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!






Temas relacionados

Impuesto a las grandes fortunas   /   Política Chile   /   Crisis económica   /   Empresarios

Comentarios

DEJAR COMENTARIO