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Red Internacional

Artículo de debate. Hacia un movimiento estudiantil articulado e independiente al gobierno

Nuestra lucha política como vencer, sigue siendo, la articulación de un movimiento estudiantil independiente a los intereses del gobierno; recuperar la organización desde las bases, reviviendo la federación de la universidad de Chile (FECH), los centros de estudiantes en cada carrera del país y la elección de delegados revocables junto con la transformación de la universidad, abriendo las elecciones de esta misma a la más plena democracia que se puede concebir en este sistema, rompiendo con la tradición autoritaria de las universidades; una persona un voto para elegir las autoridades de estas mismas sin excepciones.

Miércoles 20 de julio | 08:07

El 18 de julio, vimos en la portada de el mostrador una entrevista a les actuales dirigentes de la CONFECh, donde nos dan a conocer su análisis político y proyecciones para el movimiento estudiantil; partiendo por su diagnóstico, consultados por el diario, plantean; “ciertas contingencias, en especial la pandemia, han contribuido a adormecer al movimiento estudiantil, ese que fue clave en instalar un clima de impugnación del modelo a partir de 2011.”

Después, conocemos sus ambiciones políticas para el estudiantado movilizado; “Sin embargo, en medio de una baja en la participación de los estudiantes en los espacios políticos –y con una Universidad de Chile sin federación de estudiantes desde 2019, la presidenta de la FEUC, Maite Estay, fue enfática en afirmar que “este año propusimos rearticular el movimiento estudiantil y hacernos cargo de las necesidades inmediatas y básicas del estudiantado…"

Si miramos para atrás, podemos asegurar que la desarticulación del movimiento estudiantil culminó en pandemia, pero empezó de mucho antes, específicamente con el ascenso de Izquierda Autónoma (actual Frente Amplio) y Frente de estudiantes libertarios a las dirigencias estudiantiles de la CONFECH y en universidades a nivel nacional, como la universidad Austral, o la universidad católica de Valparaíso.

¿cómo podemos asegurar esto en el auge de un movimiento estudiantil (2011) que impugnaba la educación de mercado a nivel nacional?

Es aquí donde debemos analizar al movimiento estudiantil como un movimiento heterogéneo, compuesto por distintas corrientes políticas, estudiantes sin militancia, estudiantes que conforman el sector trabajador de la sociedad, estudiantes pequeñoburgueses.

En el fondo, estudiantes que representan los intereses de distintos sectores de la sociedad, un sujeto activo y político como sabemos, un movimiento compuesto por una vanguardia de lucha, retaguardia, base social y en este caso, en lo que nos detendremos a analizar, dirigencias que ocupan lo que queda de los organismos históricos de la organización estudiantil; las federaciones estudiantiles y los centros de estudiantes.

Desde el 2011, con estas dirigencias, se imprimió una perspectiva de concesiones para el movimiento estudiantil, donde “lo importante” pasa por las negociaciones con el gobierno de turno, en compañía de movilizaciones puntuales, que respondan a “necesidades urgentes” agravadas desde la pandemia.

Esta perspectiva, es la que muestran Maite Estay (militante de revolución democrática), actual vocera del organismo, Noemí Quintana (independiente) otrora vocera de la Confech y Fabián Tapia (independiente), presidente de la Feusach en la entrevista; la principal preocupación: “Nos pesa el no habernos abocado a todas las aristas del proceso constitucional” “Los retrocesos padecidos ante la difícil situación económica producida por la crisis sanitaria de la pandemia, hicieron que muchas demandas retrocedieran a lo inmediato”.

Las prioridades de la CONFECH y las necesidades del movimiento estudiantil:

En las palabras de Noemí Quintana; "Al interior de la Usach, estudiantes que estuvieron muy activos en las protestas de 2019, señalan como problemática la federación de ese año, que estaba vinculada a partidos del Frente Amplio, en específico a Revolución Democrática. Noemí y otros estudiantes aseguraron que desde ese año ha crecido entre los estudiantes la desafección hacia los movimientos políticos y se ha producido un alza de dirigentes que se denominan "independientes".

Esta sensibilidad de amplios sectores del estudiantado no es aleatoria, existe la sensación de cooptación de las demandas y las luchas del movimiento estudiantil, pero se trata en realidad, de un debate de estrategias.

¿Cuál estrategia nos llevará a la victoria? ¿cómo conquistamos la educación gratuita?

En esta segunda parte del artículo de opinión, queremos plantear un tema polémico y muy vivo en el movimiento estudiantil; los distintos análisis y perspectivas del movimiento social más álgido durante este año, que ha protagonizado movilizaciones en unidad Obrera-Estudiantil, contra el trabajo precario, contra la crisis financiera de la educación pública y que a diferencia de las declaraciones de los actuales dirigentes de la Confech, de dormido, no tiene nada.

“La zona cero”

Era 6 de Abril y La Franja (Agrupación pro-gobierno en Uchile) junto a las juventudes comunistas exponían su análisis del movimiento estudiantil y las perspectivas políticas que veían para éste; se apoyan principalmente en dos puntos; El movimiento estudiantil viene golpeado desde la pandemia y la perspectiva para éste es implementar el programa del gobierno “popular” de Apruebo Dignidad en el ámbito educativo, suena familiar.

Nuestra lucha política como vencer, sigue siendo, la articulación de un movimiento estudiantil independiente a los intereses del gobierno; recuperar la organización desde las bases, reviviendo la federación de la universidad de Chile (FECH), los centros de estudiantes en cada carrera del país y la elección de delegados revocables junto con la transformación de la universidad, abriendo las elecciones de esta misma a la más plena democracia que se puede concebir en este sistema, rompiendo con la tradición autoritaria de las universidades; una persona un voto para elegir las autoridades de estas mismas sin excepciones.

Las movilizaciones que tuvieron lugar después de ese foro sobrepasaron, sin embargo, las expectativas democráticas para plantear de lleno una estrategia hacia la victoria del movimiento estudiantil de conjunto: ¿desde dónde parte la movilización? Este año sin dudas, tuvo un carácter anti represivo al principio, para después cuestionar las políticas de conjunto del gobierno y enfrentar la crisis económica desde trabajadores y estudiantes movilizades.

La experiencia negada en las reflexiones de Noemí, Fabián, Maite y el conjunto de la Confech, son al mismo tiempo, la separación de las bases de la coordinadora oficial del movimiento estudiantil.

Podríamos decir que han perdido representación, pero la verdad es, que levantan sus propias políticas, paralelamente a la dinámica propia de las bases, que toman las “necesidades urgentes” para dar una salida a la precariedad en la educación, mientras CONFECH se encuentra en una mesa de negociación con el ministerio de educación desde Marzo sin haberle consultado a nadie. Es en ese sentido que podemos teorizar que la zona cero (zona de impacto) sigue en las calles para un número importante del movimiento estudiantil mientras para estas dirigencias se encuentra negociando en la Moneda.

Un movimiento estudiantil para que podamos vencer:

No es sorpresa para nadie que nos encontramos en un momento económico complejo, la inflación se vió agravada por la guerra Rusia-Ucrania, que afectó en los precios de los combustibles y alimentos entrando en el invierno; a esta realidad, el estudiantado, como en la historia del movimiento estudiantil, no hemos sido ajenxs.

El 25 de Marzo sin dudas fué la llama que encendió la pradera; si le preguntamos a cualquier estudiante de base dirá que el aumento de la BAES es insuficiente, en ese momento, que no existía aumento, parecía más bien una burla, por lo que la convocatoria “nacional” a secas de la confech tuvo un recibimiento inmediato; se empezó a discutir ampliamente cuál era el camino a seguir, lo insuficiente del dinero recibido para alimentarse y una politización en las carreras universitarias por las nuevas generaciones de estudiantes.

Crédito: Migrar Photo

El debate superó la discusión BAES, es evidente:

la educación pública está en crisis, desfinanciada por años, por los gobiernos de turno, es normal ver, en cada movilización, universitaria, secundaria, técnica, de parvularia, que la infraestructura, la sobrecarga laboral, la falta de materiales, es una constante en las “necesidades urgentes” de la comunidad estudiantil pública.

Realidad que no ha cambiado pese a las movilizaciones, pues, el gobierno sigue financiando la educación a través del presupuesto aprobado por Piñera, un defensor de la educación privada en desmedro de la educación pública.

Mientras la marcha del 25 ocurría, indignó ver la represión desatada por el gobierno a les estudiantes, sin dudas no existe “la represión con perspectiva de género”, un estudiante baleado por carabineros, bombas lacrimógenas, estudiantes golpeados, carros lanzaaguas y un discurso criminalizador marcaron la jornada, confech mientras tanto, abandonó la marcha para ir a sentarse con el gobierno, “repudiando la represión” pero depositando ciegamente su confianza en Boric y el programa de gobierno para conquistar una mejor educación.

La represión indignó a un sector importante del estudiantado, con buena razón, la avidez política primó y se organizaron comités de solidaridad en distintos establecimientos para ir a buscar a les estudiantes detenidos, esta organización incipiente y de base, fué suficiente para que las movilizaciones marcaran la senda alternativa a la propuesta de “un movimiento estudiantil que implante el programa educativo del gobierno”.

Así empezó todo por ejemplo en la facultad Juan Gomez Millas, dónde desde vencer se dió una importante lucha al confech para que se integrara la demanda de “libertad a lxs presos de la revuelta” en la movilización, demanda que hubiera sido dejada de lado por las dirigencias, si no existiera la autoorganización. Las compañeras de los presos políticos encontraron su apoyo en estudiantes de base de la facultad de sociología que confeccionaron un gran lienzo por la libertad de lxs presxs.

En fin, la movilización se desarrolló en una clave antirrepresiva para después pasar a cuestionar la precariedad de la universidad, enmarcada en un contexto de crisis económica, donde estudiar se vuelve cada vez más difícil. En este contexto, la unidad Obrera Estudiantil pasó al frente.

Se activaron las asambleas por carrera y algo sumamente progresivo que debemos remarcar; la elección de delegades de base, revocables, que funcionaran como representantes de la asamblea bi estamental (de funcionarixs y estudiantes) que funcionaba como único órgano deliberativo y de base de la movilización.

Es con estos métodos, que les estudiantes y trabajadores de esta facultad mostraron un ejemplo ultra valioso, para el conjunto del movimiento estudiantil, ese que elije representantes independientes en desconfianza a la estrategia de ser un movimiento subordinado al gobierno.

La movilización tuvo repercusión; en la Facultad de Ingenería de la universidad de chile las amigas y colegas de Margarita Ancacoy (funcionaria asesinada a las 5:30 de la mañana en camino al trabajo en un barrio conocido por su peligrosidad) se movilizaron junto a los estudiantes y conquistaron sus demandas; transporte para la jornada laboral, beca de estudios para el hijo de margarita, entre otros puntos.

Se trataba de un ejemplo para superar la precariedad laboral al que nos arrastra este sistema capitalista, enfrentar juntxs el miedo a las represalias, la realidad de cada trabajadora, trabajador de universidad pública (y privada) de ser dejado a su suerte siendo su seguridad laboral totalmente invisibilizada. Esto no hizo más que movilizar a la comunidad educativa, con la bandera de la unidad obrera estudiantil plantada en Juan Gomez Millas.

Como agrupación anticapitalista queremos rescatar esta experiencia, de vanguardia en el movimiento estudiantil, para proponer qué camino a seguir, independiente del intento de cooptación del gobierno y los partidos de Apruebo Dignidad, una lucha política por una educación gratuita, no sexista, con democracia triestamental implementada desde la base, que barra con todo carácter autoritario y precario de la educación.

Para la Confech actual, frente a un “movimiento estudiantil adormecido” se trata de : “participar en todos los espacios por el Apruebo a los que sean invitados."

Para un sector de base importante en el movimiento estudiantil, que ha hecho una experiencia en unidad con trabajadores en sus lugares de estudio y que han vivido la articulación del movimiento en las movilizaciones (aunque debemos recuperar nuestros organismos históricos que coordinen las luchas) la prioridad es enfrentar una crisis abierta en la educación pública, que tiene que ver con el financiamiento y con la explotación del sistema capitalista.

La discusión constituyente no es ajena a todo esto, sin dudas, la mayoría del estudiantado que se moviliza, queremos acabar con la constitución de Pinochet-Lagos, pero aquí, una vez más, nos encontramos con diferencias estratégicas importantes al momento de pensar como se cambia la realidad precaria de la educación pública. Una “educación pública, gratuita, de calidad y no sexista” no se hace realidad por estar contemplada en un texto constitucional.

Las dirigencias de la Confech, como Fabián Tapia; declara que: Finalmente vamos a tener que reformar cualquiera de los dos textos. Y el que de alguna manera permite que la gente pueda hacerlo de manera más participativa es la propuesta actual, donde la misma gente puede levantar ciertas modificaciones"

Dejando la crítica solamente para la opción Rechazo, mientras que llama a articular con todas las fuerzas al movimiento estudiantil al Apruebo para reformar, declaraciones parecidas a las de Boric, pero desde un dirigente estudiantil.

Desde vencer planteamos que las fuerzas del movimiento estudiantil son mucho más potentes cuando aprenden constantemente de sus experiencias de movilización; la élite empresarial apunta a las tres cartas: Rechazo para reformar, Apruebo para reformar; Reformar sin importar que gane (como propone directamente Lagos).

Un movimiento estudiantil que quiere una educación al servicio de las mayorías, de la clase trabajadora, una educación lo más democrática posible, financiada directamente por el estado, gratuita con acceso irrestricto, no sexista y sin precarización laboral, es un movimiento que se plantea un horizonte sin explotación, ni segregación en la educación, es decir, un movimiento que va indisolublemente contra los intereses del empresariado de la educación.

Es por esto que planteamos esta vía para el movimiento estudiantil, la movilización de las bases, una historia de lucha que no ha partido ni el 2022, ni el 2011 ni en los 80´ sino que tiene años de experiencia para saber que junto a trabajadores y un programa político independiente al gobierno que responda a nuestras necesidades, podemos conquistar otro tipo de educación y por qué no decirlo, acabar con este sistema capitalista y patriarcal para plantearnos una sociedad mil veces más democrática que los restringidos procesos que nos propone siempre “la medida de lo posible”.




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