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DEBATE ESTUDIANTIL

Historia de la FECh: La urgente necesidad de una Federación para las luchas actuales

En este artículo repasamos parte de la historia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile desde sus inicios hasta el presente, sin embargo, no la contamos solamente porque queremos hacer un recorrido histórico vacío, sino porque desde la Agrupación Anticapitalista Vencer, donde habemos estudiantes de la Universidad de Chile, creemos que es necesario plantearse para qué se creó este organismo estudiantil y cuáles son los objetivos que debe tener, como lo es luchar en conjunto con la clase trabajadora y los sectores populares por demandas tan sentidas como la libertad de las y los presos políticos, el derecho a la educación (pública, gratuita, democrática y no sexista), la defensa de los recursos naturales, etc.

Martes 10 de agosto | 07:10

En 1906 se fundó la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, en un país donde la mayoría de la población vivía en condiciones miserables, tanto en el campo, en las salitreras, en las minas, como en la capital Santiago, lugar donde se venía organizando un sector del proletariado chileno para enfrentar las condiciones a las que les sometían cada gobierno y la aristocracia chilena podrida en el lujo. Los estudiantes, en aquella época en que solo hombres entraban a estudiar a la universidad, veían y se vinculaban con aquella realidad, los estudios abrían sus miradas críticas, y decidieron fundar la FECH.

Los estudiantes intervinieron activamente en la lucha de clases, apoyando a las organizaciones de trabajadores que se enfrentaban a sus patrones y al gobierno. Prueba de esto fue que en 1918, la FECH junto a la Federación Obrera de Chile (FOCH) convocaron a la Asamblea de Alimentación Nacional, desde donde se organizaron las huelgas o movilizaciones del hambre para visibilizar el profundo problema que vivía la sociedad chilena. Estudiantes codo a codo con los problemas y las luchas de las y los trabajadores. Entre 1918 y 1919, comenzó a funcionar la Universidad Popular Lastarria, en honor al dirigente estudiantil José Victorino Lastarria, con el fin de dar clases nocturnas a los obreros. Además durante esta época los estudiantes de la facultad de Salud fundaron una serie de farmacias gratuitas y los futuros abogados entregaban gratuitamente sus conocimientos a los sectores desprotegidos.

Además de forjar desde el comienzo estos lazos fundamentales entre explotados y oprimidos, los estudiantes se enfrentaron a las autoridades. Su primera batalla fue contra el rector de la universidad, Valentin Letelier del Partido Radical, debido a que era un férreo defensor del catolicismo y muy conservador. Luego se enfrentaron al Presidente Sanfuentes debido a que quería declarar la guerra a Perú y Bolivia, donde nuevamente en conjunto a los trabajadores se opusieron. Ante la irritación patriótica de los conservadores atacaron la sede de la FECH que estaba en Ahumada con la Alameda, quemando la biblioteca y golpeando a los estudiantes que resistieron dentro. Las juventudes conservadoras y patrióticas mancharon sus manos con sangre al provocarle lesiones, que luego de dos meses terminarían con acabar con la vida, en la cárcel, al vicepresidente de la federación Juan Domingo Gómez Rojas.

Así se fue formando un organismo estudiantil combativo y ligado a la lucha de diferentes sectores, particularmente de la clase trabajadora.

Varias décadas después, en los años sesenta, la sociedad chilena estaba sumergida en contradicciones sociales profundas. El capitalismo chileno dependiente del imperialismo y el campo atrasado en manos de la podrida aristocracia colonizadora, provocó la respuesta de amplios sectores de masas. Campesinos, obreros y estudiantes se organizaban, y la parte consciente, activa y decidida luchaba por un horizonte socialista o comunista. Por lo que la FECH vivió batallas internas que expresaban como una caja de resonancia la propia sociedad chilena.

Así durante los años 1966 y 1968 se luchaba por la democratización de la universidad, terminando con la Reforma Universitaria. Las juventudes de la Unidad Popular se enfrentaban a la Democracia Cristiana que había controlado la federación durante los años anteriores. Y el golpe de Estado de Pinochet vino a desarticular y prohibir la organización estudiantil, pero de a poco se fue reconstruyendo con métodos semi clandestinos, sufriendo la represión de los militares. Como en 1985 cuando en el contexto de trabajos voluntarios asesinaron al estudiante de ingeniería Patricio Manzano.

Como aparece en Memoria Chilena:
“Su clausura no significó, sin embargo, la desaparición del movimiento estudiantil. A finales de la década de los setenta, la resistencia de los estudiantes contra el régimen se expresó a través de festivales culturales realizados por la Agrupación Cultural Universitaria (ACU). Esta última organización representó la pervivencia de la FECH durante la dictadura, la que mantuvo un carácter político y opositor, al desafiar la censura y la represión que caracterizaron al período. En 1984, la FECH pudo celebrar las primeras elecciones democráticas desde su proscripción, un evento que le permitió, junto con otras organizaciones civiles, participar de un movimiento por la recuperación de la democracia.”

Es evidente que la dictadura afectó en la organización obrera y estudiantil, incluyendo con esa Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile que algún día peleó de la mano con la clase trabajadora. Esta decadencia de la FECh venía a la par con la democracia pactada que sacó a Pinochet del gobierno, pero que esperaba profundizar todo su legado neoliberal con los partidos de la ex-Concertación. Esta crisis culminó con el cierre de la Fech en 1993 por falta de quórum en las elecciones, siendo refundada al año siguiente, para no hacer nada diferente.

En medio de esta crisis es que, incluso, en 2003 gana la federación el grupo de derecha “Unidos por la Chile”, siendo esta la primera vez que este sector político logra dirigir la Federación en toda la historia.

Sin embargo, posteriormente, en 2006 la juventud decide salir a las calles cansada de las políticas neoliberales que se habían venido asentando y profundizando, sobre todo con el lucro en la educación que impedía que la mayoría de la población pudiese entrar a la universidad. Es decir, la juventud se rebeló en contra de uno de los pilares de la herencia de la dictadura y se vio en la necesidad de salir a luchar a las calles y organizarse. Por esta razón es que la FECh tuvo que volver a aparecer en el escenario político.

Durante el 2011 aparecieron nuevos rostros de la política en las dirigencias de la FECh, figuras que se encuentran presentes hasta la actualidad, como por ejemplo lo fue Camila Vallejo, de las Juventudes Comunistas (JJCC), quien presidía el organismo en ese entonces, seguida por Gabriel Boric, quien pertenecía a la Izquierda Autónoma, el inicio del Frente Amplio.

Si bien en ese instante se vieron sobrepasados por la movilización estudiantil, con grandes tomas, paros y marchas que repletaron las calles, por lo que se vieron obligados a accionar la Federación, el rol que cumplieron fue de desmovilización y pasividad, intentando desviar las demandas de la calle (las que se exigían con métodos de la movilización) a meras maniobras parlamentarias para poder conquistarlas. Como por ejemplo lo fue la principal consigna que existía de educación gratuita para todos y todas y fin al lucro para reconocer la educación como un derecho, demanda que desembocó en una beca de gratuidad en la que hay que realizar un montón de papeleo para poder conseguirla, que no abarca a todos los estudiantes, que subsidia a empresarios de la educación y ha desfinanciado la educación pública.

Esto fue así, derechamente porque las dirigencias del movimiento estudiantil, que eran de las JJCC y lo que actualmente es el FA, no dejaron de lado su política conciliadora confiando más en el régimen y el parlamento que en la fuerza de la movilización, ya que no apostaron a profundizar la lucha, por ejemplo, de la mano de la clase trabajadora, la que sí mostraba gran solidaridad con el movimiento, que obligó a la CUT a llamar a un paro nacional para el 24 y 25 de agosto debido a la presión del pueblo, donde paralizaron sectores importantes de la economía.

Posterior a este paro, las dirigencias del movimiento estudiantil decidieron dejar de lado la movilización sin ningún plan de lucha y sin ninguna nueva jornada de esta envergadura, decidieron solamente centrarse en el lobby parlamentario, o sea, en negociaciones con diputados y senadores para supuestamente conquistar las demandas de la calle.

Lo que vino después fue el proceso de la rebelión de 2019, donde la FECh seguía en manos del Frente Amplio, con su presidenta Emilia Schneidder, quien es militante de Comunes. Derechamente la Federación no cumplió ningún rol de organizar al movimiento estudiantil, lo que hicieron las dirigencias del Frente Amplio fue mantener la pasividad y desmovilizar, sin involucrar a las y los estudiantes en la lucha que se estaba dando en la calle, donde si bien, las y los estudiantes de la Universidad de Chile, como del resto de las universidades, fueron parte, no lo fueron organizándose en sus organismos estudiantiles. En ese momento quienes dirigían la FECh solamente se conformaban con tener mesas de negociación con las autoridades, mientras por arriba, el mismo Frente Amplio negociaba con el asesino de Piñera, y la CUT, dirigida por el Partido Comunista, mantuvo una tregua con el gobierno.

Asimismo, la FECh fue parte de Mesa de Unidad Social, un conglomerado de organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, etc., que cumplió un rol clave en la rebelión dirigiéndola al desvío de la Convención Constitucional. Estas organizaciones se vieron obligadas a llamar al Paro Nacional del 12 de noviembre, el que fue la jornada de protesta y movilización más importante desde la dictadura y que detuvo sectores importantes de la economía. Sin embargo, no quisieron seguir profundizando la movilización y se subordinaron totalmente al llamado al “Acuerdo por la Paz” del gobierno. Además, Mesa de Unidad Social dejó de lado la lucha por Fuera Piñera, ya que tras la marcha del 25 de octubre, sacaron la consigna del pliego de demandas.

En 2020, con la crisis de la pandemia, donde nuestras familias nunca pudieron realizar una cuarentena efectiva y tuvieron que salir siempre a trabajar arriesgándose al contagio del Covid, por lo que las comunas populares fueron las más golpeadas por el número de muertes, y al gobierno empresarial de Piñera solamente le importaba que sus amigos como Luksic se siguieran llenando los bolsillos, cargando toda la crisis a la clase trabajadora, la que incluso salió a protestar por la falta de alimento, como lo fueron las protestas del hambre en comunas como en el Bosque, la FECh también se mantuvo totalmente pasiva, sin llamar a la autoorganización estudiantil para enfrentar la crisis y al gobierno poniendo a disposición los conocimientos que tenemos las y los estudiantes.

La FECH que necesitamos

La historia de la Federación hasta el presente, no la contamos solamente porque queremos hacer un recorrido histórico vacío, sino que porque desde la Agrupación Anticapitalista Vencer, donde habemos estudiantes de la Universidad de Chile, creemos que es necesario plantearse para qué se creó este organismo estudiantil y cuáles son los objetivos que debe tener, como luchar en conjunto con la clase trabajadora y los sectores populares por demandas tan sentidas como la libertad de las y los presos políticos, el derecho a la educación (pública, gratuita, democrática y no sexista), la defensa de los recursos naturales; el aborto legal, libre, seguro y gratuito, etc.

Una federación que opere en función a las asambleas de base, de carrera y/o facultad, donde les estudiantes puedan plantear y organizarse según las necesidades políticas que crean atingentes, como cuando se levantaron masivas asambleas de mujeres el 2018, en el llamado “mayo feminista” para organizarse contra la violencia machista al interior de las facultades, y tambien por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito. Una organización estudiantil democrática, que se proponga organizarse y movilizarse junto a otros sectores para acabar el Chile heredado de la dictadura.

Esta organización se vuelve más necesaria cuando nos encontramos en medio de un proceso constitucional, el que se encuentra totalmente limitado por las reglas del Acuerdo por la Paz, donde sabemos que la derecha se opondrá a cualquier cambio democrático, por más mínimo que sea, además de los sectores de izquierda que se han subordinado a esos límites.

En este contexto es que se vuelve totalmente necesaria la discusión estudiantil para que esta pueda decidir cómo luchar por las demandas de octubre. En ese sentido desde VENCER hemos sido parte de impulsar comisiones de estudiantes movilizades en el campus JGM y en Derecho de la U.de Chile, como también en la U de Santiago, como experiencias de preparación política y en organización, para que el movimiento estudiantil vuelva a ser un actor político importante en la defensa de las demandas de la clase trabajadora y los sectores más empobrecidos, y así acabar con todo el Chile de los 30 años.






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