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Internacional. Histórica Huelga portuaria: la lucha de clases llega con fuerza a Alemania

El jueves y este viernes, miles de trabajadores de los principales puertos de contenedores alemanes comienzan una huelga durante 48 horas. Hoy la policía atacó la huelga. Por su parte, el Tribunal del trabajo sigue prohibiendo nuevas huelgas hasta finales de agosto.

Viernes 15 de julio | 11:43

Los puertos alemanes del Mar del Norte, llevan desde el jueves por la mañana la huelga más larga de los últimos 40 años. El viernes por la mañana, miles de huelguistas se reunieron en la manifestación central de Hamburgo. El sindicato Ver.di está negociando con la Asociación Central de Operadores Portuarios Alemanes (ZDS) un aumento de los salarios de los 12.000 empleados de los centros de Hamburgo, Bremen, Bremerhaven, Brake y Wilhelmshaven. Ver.di reclama un ajuste por inflación que actualmente ronda el 7,8%, un aumento salarial de 1,20 euros por hora y otros complementos en función del área de trabajo durante un año. Esto corresponde a una demanda de hasta un 14% más de salario. La ZDS quiere ofrecer un 12% más, pero con un periodo de contrato de 24 meses. El sindicato rechaza la oferta porque los trabajadores tendrían que asumir el riesgo de la inflación en el segundo año.

Veredicto escandaloso: el tribunal prohíbe las huelgas

El jueves, varias empresas de logística presentaron solicitudes de medidas cautelares en los tribunales de trabajo de Hamburgo, Bremen, Oldenburg y Wilhelmshaven para que se prohíban las huelgas. Según una portavoz del tribunal, la empresa de logística portuaria de Hamburgo, HHLA, y su competidora de Bremen, Eurogate, han presentado la demanda. Los tribunales permitieron la huelga de 48 horas, pero se prohíben más paros en Hamburgo y Bremen hasta el 26 de agosto. El tribunal laboral de Hamburgo llegó a un acuerdo entre los demandantes y el sindicato Ver.di, después de que el tribunal cuestionara los requisitos formales de la decisión de huelga. De facto, se trata de una prohibición de huelga impuesta por la ley en interés de las empresas, como subrayó también Deniz Askar, portavoz de los delegados sindicales de Eurogate Hamburgo: "Salimos a la calle porque se ha roto el derecho de huelga".

Además del ataque legal a los huelguistas, también hubo violencia por parte de la policía durante la manifestación de este viernes. La policía golpeó a los estibadores y utilizó gas pimienta contra ellos. Otras imágenes muestran a agentes de policía empujando brutalmente a un trabajador contra un vehículo policial durante una detención. Nuestro corresponsal del diario “Klasse Gegen Klasse” también fue agredido por la policía. Son imágenes que no se han visto en las huelgas, ya que la mayoría y desde hace muchos años, son pacíficas en Alemania. Ilustra la tensa atmósfera: no se trata sólo de un poco más de sueldo, como siempre. Se trata de quién debe pagar la crisis.

Huelga con implicaciones históricas

La huelga ha adquirido ya un alcance histórico, ya que los puertos son uno de los sectores centrales de la logística alemana y europea, y hoy entra en lucha por primera vez en décadas, en una situación extremadamente tensa por la guerra, la inflación y la crisis energética. El gobierno federal quiere trasladar los costes de la crisis a los trabajadores y a los pobres. Los estibadores están en huelga porque sus salarios reales siguen bajando, desafiando el rumbo del gobierno.

En entrevistas con el diario "Klase gegen Klase", varios trabajadores destacaron que no sólo luchan por sus propias reivindicaciones salariales, sino también por las necesidades sociales de la población en general. Uno de los trabajadores, Angelo, dijo: "Estamos aquí porque estamos cansados de que las autoridades se llenen tanto los bolsillos, de que cada vez haya menos puestos de trabajos y el dinero sea cada vez menor. Tenemos que comprar combustible, pan y mantequilla, queremos que exista justicia en la distribución del dinero”.

La cuestión de la exportación de armas también está siendo abordada por el sindicato Ver.di con una iniciativa popular. Jana K., trabajadora portuaria, señaló: "Sabemos que se producen exportaciones de armas en los puertos, pero no podemos verificarlas. Hay mucho interés por parte de los trabajadores de Génova que quieren plantear el tema aquí en Hamburgo. Ellos han conseguido que no haya más exportaciones de armas. También debería ser nuestro objetivo trabajar en esto".

La huelga portuaria de hoy demuestra que la lucha de clases también llega con fuerza a Alemania. Con sus reivindicaciones, la huelga va un poco más allá de la lógica de la colaboración social, en la que la burocracia sindical media entre la patronal y los trabajadores. Los trabajadores no quieren conformarse con moderar "responsablemente" sus demandas hacia las empresas.

Con su posición central en la logística, la huelga desafía activamente al gobierno federal y a su política de guerra, sanciones e inflación. Por tanto, también puede ser una señal para otros sectores. La negociación colectiva de 3,6 millones de trabajadores de la industria metalúrgica y eléctrica está prevista para otoño.

El Gobierno pide moderación y ya ha invitado a los sindicatos y a las asociaciones empresariales a una mesa redonda. Pero la exigencia de IG Metall de un 8% más de salario promete, sin duda, una dinámica ronda de huelgas.

La huelga de los trabajadores portuarios en Hamburgo es un ejemplo para las y los trabajadores a nivel internacional, ya que la inflación y la carestía de la vida, son un problema que afecta a la población mundial de conjunto.


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