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Incendios forestales: El drama que afecta cada año a las familias más pobres

Un nuevo incendio forestal en la región de Valparaíso nos hace preguntarnos: ¿Quiénes son los más afectados?

Fernando Jiménez

Trabajador patrimonial y columnista de La Izquierda Diario Cultura

Sábado 16 de enero | 07:27

Con el verano nuevamente en curso, los incendios forestales no se hicieron esperar. La triste estadística se sigue repitiendo año tras año. Según la Corporación Nacional Forestal (Conaf), dentro del período 2020-2021 se ha registrado 3271 incendios con una superficie afectada de 8745 hectáreas. Dentro del territorio chileno, los incendios de gran envergadura ya son casi parte del paisaje estival. Desde el gran incendio ocurrido en 2014, todos los años ha habido al menos un incendio de gran envergadura, con consecuencias de pérdidas de viviendas, grandes números de heridos y, en muchos casos, muertos.

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Las condiciones geográficas de la región fomentan el crecimiento de las llamas: altas temperaturas, baja humedad relativa y rápidas ráfagas de viento; son un cóctel perfecto para la proliferación de estas calamidades. En adición a ello, las condiciones de hacinamiento y precarización que presenta la comuna de Valparaíso son un importante agravante. Viviendas construidas con madera, sin cortafuegos, concentradas en laderas de cerros, con alta densidad de población; son un peligro constante para habitantes de la zona. Sin olvidar los basurales que se acumulan en los cerros de la comuna. Todas estas aristas mantiene a personal de Conaf en constante alerta.

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Dentro de las causas inmediatas, una posibilidad que siempre se maneja es la quema intencional de terrenos. El mismo Piñera salió en televisión nacional diciendo que el gobierno se querellará contra los responsables, en un intento más de aparecer como alguien que persigue “la delincuencia” (y así quizás dejar de ser el presidente más odiado de Sudamérica). Lo que omite el comunicado es que justamente quienes más se benefician de estas quemas no son los delincuentes en abstracto. Basta con ver una imagen que se ha vuelto viral en las ultimas horas. En ésta se ve un sector en la localidad de Curauma, con diferencia de un año, qué sucede con estos lugares una vez que son arrasados por grandes incendios.

El problema no se detiene allí. Según la última actualización del “Programa de Acción Nacional contra la Desertificación” de Conaf (2016), la comuna de Valparaíso presenta territorios en riesgo “grave” de desertificación. Es decir, si las condiciones que lo permiten se mantienen en el tiempo, en un futuro cercano el clima de la región podría cambiar a desértico, ya no hablando de sequía, sino que de aridez en la zona. La causa central de este fenómeno es el cambio climático, cuyo principal responsable es el sistema capitalista, que consume los recursos naturales con el único objetivo de acrecentar las ganancias de un puñado de millonarios: secando ríos, deforestando bosques y contaminando el agua.

Claramente, quienes son más afectados son las familias más pobres que, debido a sus precarias condiciones económicas, se ven obligados a construir sus viviendas “donde se pueda”. El problema de los incendios es multidimensional: son agravantes las condiciones geográficas y climáticas, que se facilitan debido al cambio climático al que está sometido nuestro planeta. Sin embargo, quien termina pagando los platos rotos es, como siempre, el pueblo trabajador.

Un plan de viviendas planificado y estatal puede ser la respuesta a este desastre socio ambiental, de manera de reducir los riesgos eliminando las viviendas precarias y el hacinamiento, para otorgar viviendas estatales, con ayuda a las familias afectadas. Además de cambiar el código de aguas para volver el agua un bien de derecho público, quitándoles a los empresarios agrícolas sus permisos para robar este bien a destajo y así controlar, desde las comunidades, el acceso público al agua y terminar de una vez por todas con el saqueo que tiene a poblaciones enteras en la completa sequía y sin acceso al agua.






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