×
×
Red Internacional

Con una variación anual de 12,8% del IPC, tenemos la inflación más alta desde 1996, mientras que la Canasta Básica Alimentaria aumentó en un 28,2% su precio en el mismo periodo. La suba de precios afecta particularmente a los hogares con ingresos más bajos y trabajos más precarizados, quienes ven cada vez más reducida su capacidad de ahorro o directamente se ven imposibilitados.

Viernes 20 de enero | 06:54

Gonzalo Durán, investigador de Fundación Sol, indica ilustrativamente que, si una persona tenía un sueldo de 460.000 pesos a fines de 2021, para fines de 2022 tendría que haber subido 518.880 pesos para compensar el alza de precios con el 12,8% de inflación anual. Por el contrario, lo que ha ocurrido es que los salarios reales han bajado, agrandando la brecha entre el sueldo recibido y la capacidad adquisitiva de los hogares de las y los trabajadores.

Además, hay que considerar que en el ejemplo anterior se está usando la inflación del 12,8%, que refleja el aumento de precios de cientos de productos de distinto tipo, contabilizando no solo los productos básicos, sino que también otros como hoteles o restaurantes. Si tenemos en cuenta la Canasta Básica Alimentaria, esta tuvo un aumento de 28,2% en el mismo periodo. Este aumento en particular afecta con creces a los hogares con menores ingresos se vean más afectados. ¿Por qué?

Como son productos básicos, aunque pueda parecer que se explica por sí mismo, deben ser adquiridos por necesidad. Esto implica que ya hay un monto de dinero que sí o sí debe gastarse. Cuando los sueldos son menores, esos gastos básicos descuentan un gran porcentaje de dinero de lo que se recibe como sueldo. Con sueldos más altos, al cubrir las necesidades básicas por lo general hay un espacio mayor para el ahorro.

Entonces, siguiendo el primer ejemplo, aunque el salario de ese trabajador hubiese aumentado a 518.800, la verdad es que sólo en alimentación habría gastado comparativamente una mayor parte de su sueldo.

Mientras los salarios han disminuido y los precios aumentado, las direcciones nacionales de las centrales sindicales han apostado, en el mejor de los casos, por un aumento de sueldos que ni siquiera va a llegar a cubrir lo que ya se perdió en un año y tampoco suplirá lo que se perderá el año al que entramos. Además, las grandes fortunas se han venido haciendo más ricas, sobre todo desde el inicio de la pandemia a la fecha.

Hoy, el camino para defender las condiciones de las y los trabajadores va a pasar por la movilización, la superación de la política mínima de las direcciones sindicales, romper con la pasividad a la que estas han llevado al pueblo trabajador hasta la fecha, sin esperar buenas intenciones de un gobierno que a cada reclamo de la derecha les da en el gusto. Para ello es necesaria la articulación y coordinación de las movilizaciones de trabajadores.

Así, se podrán conquistar demandas que aseguren las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora que enfrenten los efectos de la inflación y los ataques, como asegurar un sueldo mínimo de 650.000 pesos con una escala móvil de salarios, es decir, el reajuste mensual y automático de todos los salarios de acuerdo a la inflación, además de asegurar el control de precios por parte de comités de trabajadores y consumidores.


Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias