Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA POLÍTICO SEXUAL

Isabel Plá en defensa del Estado: “Chile no es un macho violador”

Mientras la canción del colectivo LasTesis recorre todo el mundo denunciando la responsabilidad del Estado en la violencia machista, la ministra de la Mujer responde que “Chile no es un macho violador”. Nuevamente entra a terreno pantanoso, luego de que guardara silencio ante la violencia política sexual ejercida durante estos 50 días de estallido social, y solo abriera la boca para defender a la policía.

Yamila Martínez Urrutia

Estudiante de Básica en el Pedagógico y militante de Pan y Rosas.

Martes 10 de diciembre de 2019 | 15:13

Es incuestionable que la canción y coreografía del colectivo LasTesis, “un violador en tu camino”, ha impactado a nivel mundial, con miles de mujeres realizando la intervención frente a instituciones de poder del Estado. Denunciando un responsable claro de la violencia machista, el Estado, los gobiernos y sus instituciones -como los jueces y la policía-, quienes reproducen el patriarcado, el machismo y la desigualdad.

La intervención surgió como una respuesta de millones de mujeres ante los delitos de violencia político sexual, abusos sexuales y torturas que la policía y Fuerzas Especiales han cometido desde que estalló la revuelta en Chile, sumando alrededor de 200 denuncias por violencia sexual y más de 400 por torturas, según los informes del INDH. Pero rápidamente el grito traspasó las fronteras, señalando que la realidad de violencia sistemática contra las mujeres no solo se vive en Chile sino que en todos los países del mundo.

Ante la explosión de denuncias por violencia sexual de estas últimas semanas, la ministra de la mujer, Isabel Plá se mantuvo sin decir nada, decidió avalar con su silencio cada uno de los abusos y violaciones cometidos para amedrentar y acallar a las mujeres que nos salimos a movilizar con fuerza, contra un sistema que durante 30 años nos ha precarizado y puesto en segunda categoría con precarización, brechas salariales, pensiones más bajas, subcontrato y malos tratos, especialmente a las mujeres.

Y solo salió de su escondite cuando dos mujeres de la policía fueron alcanzadas por una chispa de fuego, utilizando ese hecho para criminalizar y condenar la protesta, disfrazando su discurso de feminismo. Recién ahí, recordó la defensa de las mujeres, cuando en todos estos años ha sido opositora de nuestras demandas más mínimas como el derecho al aborto. Fue esta posición la que le trajo duras críticas, e incluso el grito porque renuncie y se vaya de un ministerio en que no representa a las mujeres del pueblo trabajador.

Hoy, decide una vez más salir en defensa de los opresores. En defensa del Estado y del Gobierno, diciendo que “Chile no es un macho violador”. No solo eso, diciendo que han habido cambios sustanciales durante los últimos 30 años, y que Chile es pionero en poner el debate del feminismo sobre la mesa. La verdad es que el movimiento de mujeres a nivel internacional ha sido impulsor de profundos debates y masivas movilizaciones.

Y mientras reivindica que las mujeres no somos responsables ni culpables por las situaciones de violencia sexual de las cuales somos víctimas, legitima un sistema que sí nos responsabiliza, y que no da ninguna respuesta ni medida para enfrentar la violencia machista, como es el caso de Nabila Rifo que denuncia al Estado y al ministerio de la Mujer por no hacerse responsable de las medidas necesarias para continuar su vida.

Es que aunque Isabel Plá sea mujer, no tiene nuestros mismo intereses. Ella mantiene este sistema de desigualdad y opresión, porque de esa forma defiende sus propios intereses y privilegios. Hoy lo demuestra claramente. E impulsa la represión y la precarización para mantener igual el orden de miserias para las familias trabajadoras y riquezas para un puñado de empresarios.

Al otro lado de la moneda, mujeres de la clase trabajadora, de familias populares, enfermeras, auxiliares, cocineras, profesoras, técnicas, madres, pobladoras, muestran un camino totalmente diferente. El de la unidad de las y los oprimidos para enfrentar al gobierno, su machismo, su represión y su precarización.

Así ocurre en el Hospital Barros Luco, donde las trabajadoras, quienes hace una semana realizaron la intervención de LasTesis contra Mañalich y el negocio de la Salud, se vienen organizando desde el primer día de rebelión y junto a sus compañeros en contra del gobierno de Piñera y por transformar sus condiciones laborales. O entre las funcionarias de universidades pública, que viven la inestabilidad laboral y los sueldos miserables con un claro rostro de mujer, y también hoy se organizan junto a sus compañeros para transformar esta realidad.

Como estos, hay decenas de ejemplos. Para quienes somos parte de la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas, ese es el camino que debemos fortalecer. La de un movimiento de mujeres que tenga a esas trabajadoras en primera fila, y con la unidad de los trabajadores y la juventud.

Sabemos que hoy, frente a la impunidad de los delitos sexuales y violaciones a los derechos humanos que ha cometido este gobierno, con esa fuerza tenemos que impulsar un paro nacional por juicio y castigo a todos los responsables y contra la agenda represiva de Piñera, y preparar un plan de lucha para doblarle la mano al Gobierno.






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