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Red Internacional

JUVENTUD.Izaac Jimenez: el candidato trans que disputa el CORE en Antofagasta

Izaac Jimenez es un joven trans de 18 años, activista estudiantil que dirigió tomas secundarias al inicio del 2020 y es activista por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBIQ+. Hoy se postula al Consejo Regional buscando llevar la voz de los jóvenes “que queremos darlo vuelta todo”

Miércoles 6 de octubre | 12:40

Izaac creció en la población Miramar, una de las zonas más vulnerables de la región, que refleja las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la clase trabajadora antofagastina. Esto, para él, también explica el que fuera una de las poblaciones más combativas de la ciudad durante la revuelta: “teníamos rabia contra la miseria que nos impuso este régimen y que era pan de cada día”

Estudió en el Liceo Marta Narea, desde donde se organizó por temas de género y diversidad, y a sus 16 años, unos meses antes de la revuelta, decidió organizarse en el Partido de Trabajadores revolucionarios, organizando el movimiento estudiantil desde la agrupación de jóvenes anticapitalistas “Vencer” y la agrupación feminista socialista “Pan y Rosas”. Una de las razones para organizarse fue que “en la calle el PTR peleaba por la unión de las mujeres, los trabajadores, la juventud, la diversidad sexual. Eso llamó mi atención, porque justo antes de la revuelta, habían muchos trabajadores en huelga. Habían trabajadores de Conveyor, los profes y los mineros de Chuqui, e intentaban unificar esas luchas, apostar a la coordinación de distintos sectores. Me pareció que esa era la clave para darlo vuelta todo”

Posteriormente, durante la revuelta, fue parte activa de organizar el Comité de Emergencia y Resguardo, sobre todo a secundarios que estaban enfrentando la represión y el Gobierno de Piñera. “Me llené de rabia cuando vi a los supuestos “representantes del pueblo” como la Cata Pérez o Boric, sentarse con la derecha y salvar a Piñera. Nosotros sabíamos que podíamos ir por más, la fuerza de la huelga del 12 de noviembre lo demostró, pero nos tenían miedo. Hicimos temblar el régimen de ellos, y decidieron darnos una migaja para no perder todo”

Fue vocero de la CEAS (Coordinadora de estudiantes secundarios antofagastinos) y como dirigente le tocó afrontar la rebelión y el comienzo de la pandemia: “Nos tomamos los liceos a inicios del 2020 contra Piñera y luego vino la pandemia. Nos tocó clases virtuales mientras el Gobierno a través de la ley de suspensiones dejaba sin trabajo a nuestras familias. Había compañeros que ni tenían para estar tranquilos en clases online, el Gobierno no garantizó conectividad, fue difícil” Ahí, señala, conoció “al nacho” (Ignacio Cortés, ex candidato más joven a la Convención y hoy también candidato a CORE por la misma lista): “nos encontramos juntos luchando al mismo lado de la vereda. Yo me organizaba en el Marta y él estaba en el Técnico” dice mientras se ríe: “dimos la media cara. Le hicimos tierra a la Karen Rojo que nos quería criminalizar”.

Indica que esto no habría repercutido de esa manera en las familias trabajadoras si el Partido Comunista y el Frente Amplio no hubiesen dejado pasar a Piñera sus leyes de destrucción del empleo y precarizar así la vida de millones de trabajadores: “Nuestras familias pasaban hambre, se levantaron ollas comunes, y los sectores que se decían de los movimientos sociales, otra vez le hicieron un favor a Piñera. Para mí no son ninguna alternativa”.

Trans/formarlo todo: “Es una pelea contra la moral conservadora de la Iglesia”

Desde la enseñanza básica Izaac tuvo que enfrentar los prejuicios medievales que la educación religiosa inculca en la clase trabajadora: “Muchas veces me sentí terrible inseguro respecto de mis sentimientos. El juicio conservador me llevaba constantemente a callar lo que sentía. Incluso en un colegio público, que supuestamente era “laico”, la iglesia encontraba las maneras para meter su ideología machista y su discurso de odio a la comunidad LGBTIQ+. Esto me llevó a callar durante años como me sentía realmente.”

El proceso de transicionar, fue complejo, indica: “Fue muy difícil. Primero, darse cuenta de lo reprimido durante años, aceptarse, asumirme plenamente como soy. Luego, exteriorizar lo que uno es, el complejo momento de contarle a la familia, el qué dirán, el temor a ser discriminado en la calle, en la pega. Es un proceso que a penas llevo hace unos meses, pero que he sido muy apoyado por parte mis compañeros, en mi organización política encontré el apoyo, la comprensión y el cariño para transformar este proceso no sólo en una lucha en mi vida sino en una lucha más personal incluso contra la moral conservadora de la Iglesia y el régimen que nos patologiza, que no nos deja ser libres, que rechaza por ser trans. Me tocó vivir más profundamente por lo que salimos a las calles”

“En el liceo, tenían el descaro de oponerse al feminismo y perseguían a les profes más críticos. La iglesia se mete en nuestra cama, en las escuelas, en nuestras familias para que no cuestionemos el sistema de conjunto que sostiene esta institución medieval. Creo que es urgente pelear por la ESI, es decir, una educación sexual integral, para que la educación no nos discrimine” indicó.

Asimismo, relató su experiencia como trabajador en un pick up (trabajo de armar pedidos en el Líder): “Cuando entré a ese trabajo aún no había comenzado mi transición. Así que se me anotó con mi nombre legal. Hubo un tiempo que nos “suspendieron” a todos de la pega porque no necesitaban gente, la juventud somos desechables para estas empresas. En este proceso de suspensión, transicioné, y volví a trabajar, la empresa no sabía que había hecho ese proceso más allá de mi apariencia, porque en mi carnet aún salía mi nombre legal. Pero la realidad para la mayoría de les trans es la marginalidad laboral, no nos quieren dar trabajo. Es urgente una ley que garantice un cupo laboral trans. El Estado debe garantizar a las personas transgénero, transexuales y travestis el derecho a acceder a un trabajo genuino para evitar que caigan en la miseria, desocupación o en trabajos precarios”.

Es con esta perspectiva, que Izaac se postuló al Consejo Regional: “Me topé con otra traba. El Servicio Electoral no da ninguna opción para poner el nombre social, si no haz hecho el trámite de cambio de nombre y sexo registral te ponen en la papeleta con un nombre con el cual no te identificas” Sin embargo, esto no lo desanima, dice que está contento de asumir este desafío: “No por las funciones restringidas del cargo en sí, sino como un espacio, para que nosotres, les oprimides, les jóvenes, tengamos una voz, una trinchera que diga lo que vivimos día a día, y que sea un espacio que nos permita organizar nuestra rabia contra este sistema.”




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