PERIODISMO REVOLUCIONARIO

La Izquierda Diario y la tradición del periodismo obrero

Como muchos medios emergentes en Chile, el periodismo y la prensa se debate entre el sensacionalismo burgués y el periodismo denominado “de izquierda”; con altos y bajos, lo importante es definir su contenido, sus fines y sus redactores.

Sebastián Castro

Director Colegio de Periodistas Antofagasta

Jueves 8 de diciembre de 2016

Chile tiene una rica historia en lo que respecta a la prensa: a inicios del siglo XX, con la prensa obrera del norte del país y el legado Recabarren, pasando por los grandes medios “populares de masas” de mediados de los 30’ y finales de los 40’, al llegar al denominado “periodismo independiente” el cual demostró lo mejor de un reporteo de combate al interior del torbellino pinochetista.

Hoy, el periodismo y la prensa, maniatados bajo la tutela de una democracia pactada, mantiene vestigios de toda una generación derrotada. La lucha por levantar medios pasó de ser cuasi imposible, a ver una apertura a través de los grandes avances de la tecnología de masas como es el internet y las redes sociales. En este marco abierto, es que se encuentra La Izquierda Diario, perteneciente a una estructura mediática con presencia en 11 países y en más de 5 idiomas.

¿Por qué leer un medio como La Izquierda Diario? ¿Podemos hablar de un medio de masas de izquierda hoy en Chile? ¿Qué falta? Son algunas de las preguntas que basándonos en la historia trataremos por lo menos sino de responder tratar de justificar.

La “prensa obrera”, su génesis

La prensa obrera, como línea consciente de Luis Emilio Recabarren en el uso de los medios adecuados para la “educación popular”, marca el sello oficial de la prensa a principios de los años 20’: de una lucha implacable contra las miserias –económicas, morales y políticas-del proletariado, de rasgos educativos y de ilustración, pero por sobre todo de organizador.

Su principal aporte fue darle a los aspectos educativos –de mayor jerarquía en aquel entonces- un soporte para perseguir objetivos políticos determinados. A través de distintos medios –desde la prensa hasta el teatro- el mensaje se iba convirtiendo en carne y lograba “aprendizajes colectivos” de gran envergadura en torno a la cultura, la moral y la política.

Existía más de 100 periódicos obreros a principios de 1900 en Chile, todos estos, basados en ideas de izquierda, trataban temáticas en común como la “educación del pueblo” desde distintos prismas, sean anarquistas o socialistas, desde las mancomunales a las sociedades de socorro mutuo, intentaban representar determinadas ideas con el fin de conducir a un naciente movimiento obrero. De estos, entre 1899 y 1924, Recabarren funda más de 11 periódicos distintos.

Otras características son la multiplicidad de medios ya mencionada, la alta diversidad de posiciones ideológicas y políticas en torno a los periódicos y marcado rasgo local del periodismo que se realizaba.

La prensa de Recabarren destaca por adoptar el principio de “organizador colectivo” basado en el modelo leninista de propaganda partidaria. Sus medios –principalmente “El despertar de los trabajadores” o “Justicia”, como difusores del socialismo, mostraban sin tapujos una realidad local llamando a organizar organismos obreros. Sin dudas el POS (Partido Obrero Socialista) fue la primera avanzada en torno a la idea de partido revolucionario de la clase obrera en Chile y, que por ende, necesitaba de un medio que le diera centralidad.

De esto se desprende la actual discusión respecto a si los medios pueden o no pertenecer a un determinado partido. Hoy el duopolio representa los intereses de grandes empresarios y militantes de la desigualdad, en su momento, el despertar de los trabajadores fue el primer periódico ligado a un partido de trabajadores en Chile, hoy por hoy, ¿Por qué un medio debe ser “autónomo” de la “política partidista”?, si un medio tiene otros fines más que informar, ¿se le debe estigmatizar? ¿En qué se diferencian los principios de la prensa obrera de lo que hoy podemos llamar periodismo de izquierda? ¿Acaso no serviría como una guía de la lucha obrera?
“Mientras la imprenta no estuvo en manos de los obreros, no éramos nadie; vivíamos en la oscuridad, ignorados; no podíamos desarrollar nuestro pensamiento.
Pero la creación de la imprenta revela que ha habido un genio en el pensamiento de los trabajadores. Cuando ellos han dicho: “Tengamos imprenta, y entonces perfeccionaremos nuestras inteligencias”, entonces las cosas han empezado a cambiar” […]

Obrero tipógrafo, Recabarren encontró en la prensa y la imprenta la forma de sacar a la clase obrera del anonimato, de darle una voz, instruirla en las ideas socialistas como “ideología natural del proletariado” y darle más poder de organización dentro de sus organismos.

Cabe destacar que tanto la prensa obrera como el periodismo de izquierda están asociados a la idea de “ilustración popular”, sin esto, no es posible comprender las tareas de un periodismo que se torna ajeno o “extraño” al periodismo conservador institucional.

Del periodismo obrero al periodismo de izquierda, cuatro pasos

Podemos definir 4 grandes diferencias entre el periodismo obrero de principios del siglo XX y el periodismo de izquierda de principios de los años 30’. Primero que todo, la notable reducción en términos de diversidad de las publicaciones. Esto se remite a la situación mucho más homogénea de la izquierda en aquel entonces, donde partidos muchos más fuertes dirigían el movimiento popular y de los trabajadores.

Esto también se explica en el momento de grandes alianzas entre organizaciones de izquierda lo que daría por “superado” la concepción anti estatal y “no comprometida”, de luchas separadas y aisladas unas de otras. En este punto es importante aclarar el momento de la política de “Frente Popular” impulsada por el Partido Comunista a principios de los 30’.

Su carácter nacional respecto al antiguo periodismo local de la prensa obrera. Si bien la prensa obrera de Recabarren tuvo sus páginas a disposición de un internacionalismo y se encontraba aprestos a importantes procesos como lo son la revolución mexicana de 1910 o la revolución Rusa de 1917 no se centraba en las luchas obreras a nivel nacional y solo remitía sus análisis, narraciones y polémicas a las luchas y denuncias domesticas de los trabajadores; lo que el otro no podía ver, o lo que no fuese un “hecho noticioso”.

En este sentido, la creación de un “lenguaje nacional” y la incorporación de las “grandes temáticas” dan la forma a lo que se denomina el periodismo de izquierda. Esto tuvo mucho impacto en torno a las temáticas tratadas, el lenguaje usado en cada espacio geográfico e incluso el público lector al cual iba dirigido.

Y finalmente su periodicidad y financiamiento. De manera irregular a veces, otras sistemática, no siempre se podía cumplir los plazos quincenales, mensuales o semanales de los periódicos. Esto trae una discusión particular y muy importante respecto a los medios de prensa como La izquierda Diario. El carácter de sus corresponsales y periodistas.

Igual que en la prensa obrera, LID hoy se configura como un medio totalmente independiente. Es frente a esto que la clave de su periodicidad y financiamiento está sujeta al esfuerzo de miles de trabajadores, mujeres, jóvenes y colaboradores, que sin ser periodistas –con la participación de más de alguno-, funcionan como tales.
En esta brecha el sentido común tecnocrático solo puede lamentarse de la falta de “especialistas” sin ver al esfuerzo que hay detrás de estos medios; pero más profundo aún, no se logra comprender el sentido “de clase” de un medio al servicio de los trabajadores y los oprimidos.

En palabras de Osvaldo Arias en su libro “La prensa obrera en Chile 1900-1930”: “Habiendo visto que la casi totalidad de los periódicos obreros se financian dificultosamente, que la mayoría tiene una corta existencia y escasa circulación, que son publicaciones eventuales, etc., se comprende que no existan periodistas obreros en el sentido de individuos que viven de esta actividad como de una profesión. Quienes sostienen nuestra prensa obrera, se dedican a ella solo como parte de una actividad a favor de la clase, como en el caso de Luis Emilio Recabarren, o son personas que colaboran aportando artículos, como Alejandro Escobar y Carvallo”.

Estas palabras emitidas en 1970 tienen plena vigencia. Y es que con todas las facilidades de la Internet y las redes sociales, la tarea de levantar un medio de la izquierda y los trabajadores sigue siendo esforzada.

Pero más allá, lo importante es destacar sus elementos de continuidad respecto a lo que fue la prensa obrera. Verlas por separado solo traería confusión y una errada interpretación de lo que son los medios de izquierda hoy en día.

Se mantiene el perfil de “ilustrador popular”; Principal pilar de la prensa obrera. Aunque con nuevos saltos: con la nueva fuerza que contaba el periodismo de izquierda ya no solo se podía hablar de un nivel de educación popular y de organizador sino también de “representante popular”. En este sentido la tarea más imperante de la prensa de izquierda hoy en día no es solamente mostrar las luchas obreras y ocupar los medios como organizadores colectivos de las luchas y organizaciones obreras sino también de generar “corrientes de opinión”, “Lenguajes nacionales” y convertirse en un real amplificador de la voz de los trabajadores ante los gobiernos y el estado capitalista.

La Izquierda Diario y la continuación de la tarea de construcción de partido

Tal y como se ha desarrollado, la importancia de una prensa obrera, de su ligazón a ligas o partidos de izquierda, como órgano oficial solo se puede remitir a ciertas líneas consciente de una prensa obrera: Propagación de conceptos, “inculcar” a los obreros la necesidad de organizarse y por último en una máxima la construcción de un partido del proletariado.

Esto no es contraproducente al informar y combinar los dos grandes momentos de la prensa en Chile. Informando, mostrando las luchas “locales” sin perder el horizonte nacional e internacional; aunando criterios y dando defensa férrea a través de una plataforma a los derechos de los trabajadores y de los ataques contra la izquierda. En este sentido una nota por el primero de mayo, explicando su significado histórico puede caber perfectamente con la idea de potenciar una política en particular, de potenciar las ideas de la línea editorial sin imponer falsas realidades.

El periodismo al fin y al cabo no es llevar adelante una serie de tecnicismos al papel, sino, es darle vida a través de hechos noticiosos que pueden servir para potenciar las luchas que como medio de comunicación también da.

La idea final es poder levantar un periodismo a la altura de los grandes acontecimientos, luchar contra la censura e interpretar la historia de manera verídica, sin velos; sin dejar de lado los ideales y objetivos que todo medio serio se debería plantear.

Y tal como dijo Recabarren en su Diario escrito en la cárcel de Tocopilla: “Soy de los que estiman que para despertar al trabajador del letargo tradicional, es necesario una gran agitación que haga estremecer a los pueblos”.






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