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Red Internacional

TRABAJADORES. La CUT en tiempos de crisis: diálogo estéril con el Estado y los empresarios

Aumentó el hambre y los contagios con más de un millón de empleos afectados, sin embargo, frente a los principales ataques a la clase trabajadora, las declaraciones de Bárbara Figueroa no tuvieron un solo llamado a las y los trabajadores, solo exigencias estériles a quienes generaron esta crisis.

Sábado 23 de mayo de 2020 | 09:27

Si bien rechazaron el dictamen de la DT -que permite considerar la crisis sanitaria como un “caso fortuito” o de “fuerza mayor”, y que da manga ancha a empleadores para que despidan sin derecho a indemnización- se trata de un rechazo más que testimonial. El mismo Partido Comunista, que encabeza la CUT con Bárbara Figueroa, aportó votos para que se aprobara la ley de “Protección del empleo”, que permite a modo de “mutuo acuerdo” entre empleadores y trabajadores suspender, acortar jornada o, incluso, despedir sin goce de sueldo, como si los trabajadores de forma individual pudieran oponerse a la voluntad de los patrones sin ser despedidos.

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Los resultados de esta estrategia de emplazamiento al diálogo con el gobierno y los empresarios están a la vista: han empeorado las condiciones de vida de la inmensa mayoría de pobres y trabajadores.

Hace unas semanas, vimos a Piñera llamando a una nueva normalidad para reabrir el comercio, buscando asegurar las ganancias empresariales. Luego imponen una cuarentena en Santiago (donde cientos de miles siguen trabajando en sectores no esenciales), mientras quienes viven del ingreso diario recibirán bonos de $ 65 mil por carga, condenando a miles al hambre, como vimos en El Bosque, y cientos a la muerte (como reflejan las cifras, que de forma vertiginosa aumentan al ritmo de una persona cada 35 minutos, según consignó El Desconcierto).

El despertar de octubre solo está en pausa

Esta ley fue aprobada en el contexto de pandemia, que fue excusa para endurecer la represión y el autoritarismo estatal. Solo así lograron retomar el control de las calles y pasar a realizar ataques en contra la clase trabajadora, que venía haciendo una importante experiencia de lucha contra el régimen heredado de la dictadura a partir de octubre de 2019.

Cabe destacar el punto de inflexión que significó el 12 de noviembre de 2019, cuando se mostró la disposición de combate y la potencialidad de la entrada de los trabajadores organizados, empuñando el histórico método de lucha que es la huelga general. Esa jornada de protesta obligó a los partidos tradicionales a cerrar filas para intentar desviar las manifestaciones a las urnas con una cocina constituyente.

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Pero eso no es todo. En medio de un hervidero de rabia -avivado por el hacinamiento del transporte público, el hambre de los cesantes y miles de suspendidos- el gobierno y la oposición preparan un nuevo Pacto Social para bloquear la posibilidad de regresar al Chile de las protestas, ese que impugnó el régimen heredado de la dictadura. Sin embargo, mientras el empresariado y su gobierno disciplinan con represión y despidos a ese pueblo que se levantó contra 30 años contra una democracia que naturalizó la prepotencia patronal, la principal dirigente de la CUT no le dirige ni una sola palabra o llamado a sus bases, demostrando que no es de su interés apoyarse en la fuerza organizada de las y los trabajadores para enfrentar los despidos, el hambre y la miseria; sino más bien, intenta dialogar y monitorear las leyes pro empresariales del gobierno.

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En tanto, Piñera, el gobierno y los empresarios avanzan decididos a arrebatar los pocos derechos laborales que quedan, actuando con prisa y decisión para evitar que en Chile se repita un escenario como el de la huelga del 12 de noviembre que, por otro lado, sería la única forma de sentar las condiciones para frenar a los sectores no esenciales y desarrollar la organización necesaria como para colocar los recursos existentes a disposición de los trabajadores que representan la primera línea en el combate de esta pandemia. Además, fundaría las bases de la organización para defender las condiciones de vida de la clase trabajadora ante el receso económico de proporciones históricas al que se adentra el mundo.

Mientras más nos demoramos en desarrollar una política de autoorganización de los trabajadores, más tiempo tiene el gobierno para imponer su normalidad de prepotencia e impunidad empresarial. Esto ha quedado en evidencia con la reciente censura hacia las proyecciones del grupo Delight Lab en Torre Telefónica, en donde se utilizó la técnica de “luz sobre luz” para ocultar la denuncia del hambre en Chile. Estos y otros mecanismos de censura apuntan a prevenir nuevas movilizaciones, acallando con represión a quienes protestan porque no tienen para comer, pero también desarticulando con despidos y suspensiones a trabajadores que fueron parte del estallido social.

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Ahora es cuando se juega la pospandemia: ¿volvemos a la normalidad del Chile patronal?

En cada acto de resistencia se juega quién pagará la crisis sanitaria, el receso económico y cómo se cierra lo que se abrió en octubre. La historia demuestra que será necesario luchar hasta para comer. La unidad de trabajadores, pobladores, las mujeres y la juventud tienen la facultad de imponer, a la burocracia que dirige la CUT y a los grandes sindicatos, una estrategia de lucha y un paro nacional para pelear por un plan de emergencia que parta por un impuesto extraordinario a las grandes fortunas, permitiendo así financiar para todos los cesantes y trabajadores informales un salario igual al de la canasta básica familiar. No sirve declarar en líneas generales que “llegó el momento de hablar de un impuesto a las grandes fortunas del país para enfrentar la crisis sanitaria” como señaló Figueroa. Para hacer carne ese impuesto habrá que luchar contra el gobierno, la represión, los empresarios, pero también contra la burocracia sindical, que bloquea la confianza de los trabajadores en sus propias fuerzas.

Las familias obreras no pueden pasar hambre

Hay que reorganizar la distribución y la producción de este sistema irracional, que sean controladas por sus trabajadores, para asegurar el abastecimiento de todos los sectores populares. Hay que pelear para que la crisis la paguen los empresarios.

Es necesaria la autoorganización, apoyándose en las bases activas que están impulsando un movimiento contra los despidos y suspensiones; en quienes están en huelga, como en Guanaco; los comités de Salud y Seguridad en el Barros Luco en Santiago y el de Seguridad y Resguadro del Hospital Regional de Antofagasta, que agrupan a funcionarios, estudiantes y pobladores; o las diferentes asambleas que actualmente organizan ollas comunes. Todas estas iniciativas pueden ser un punto de apoyo para que junto a los sindicatos, centros de estudiantes y de vecinos se articule la defensa de las condiciones de vida del pueblo trabajador.

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📢Rescatar las ganancias empresariales descargando la crisis sobre los trabajadores y el pueblo, esa es la receta. Estos ataques si es que no los enfrentamos y los resistimos, significarán sufrimientos aún mayores. No podemos resignarnos a “apretarnos el cinturón” con la idea que mañana será mejor, porque no será así. La crisis de 1982 muestra que si no pagan ellos la crisis que se viene, seremos nosotros quienes la pagaremos. . . Si queremos cambiar la historia y que la crisis la paguen sus responsables, son necesarias medidas de urgencia: la suspensión del trabajo en empresas no esenciales para proteger a la clase obrera de la crisis sanitaria, la centralización del sistema sanitario y la reconversión de la economía en función de las necesidades sociales para enfrentar la pandemia actual. . . 👉Frente a esta crisis y los intentos de descargarla sobre nuestros hombros, hay que prohibir los despidos y exigir un salario mínimo igual a la canasta básica familiar. Se trata de la preservación de la vida de la clase trabajadora. Como señala el revolucionario ruso León Trotsky “Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, debe morir”. . . Hay que rechazar los “rescates” a los capitalistas‼️‼️ 👉 Si una empresa amenaza quebrar como Latam, hay que nacionalizarlas sin pago a sus accionistas y ponerla bajo el control de sus trabajadores. . . 💸Frente a la especulación bancaria con nuestras deudas, hay que nacionalizar la banca sin pago para proteger nuestros ahorros del saqueo de los grupos capitalistas. . . 😤Frente al aumento de los precios, es necesario crear comités de control de precios controlados por trabajadores y sectores populares. . . 📢Asimismo, la expropiación de los grandes monopolios que saquean el cobre y los recursos estratégicos, es una medida elemental para poner los recursos en beneficios del pueblo y sus necesidades.‼️ . . Sigue leyendo en 📲 www.laizquierdadiario.cl 📲 o dale click en las historias

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