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La farsa de la reforma en educación superior

La reforma en educación superior que en el programa de la Nueva Mayoría prometía ser 100% gratuita ha ido moderándose cada vez más hasta que quedar en un 50% de gratuidad, dividiéndose en dos proyectos: uno que buscará hacer ciertas reformas “estructurales” y otro que intentará aprobar a través del presupuesto los fondos que se entreguen, subsidiando escandalosamente a los privados mientras esperan que el otro proyecto vea la luz.

Jorge Sanhueza

Concejero FECH

Martes 25 de agosto de 2015 | 21:19

El CONFECH aprobó hace dos semanas sentarse con el MINEDUC a discutir la reforma en vez de rechazarla como un gesto político, sin embargo, ahora todo parece complicarse.

La reforma hecha a la medida de los empresarios

Hace pocas semanas la presidenta Michelle Bachelet realizó un nuevo anuncio sobre la reforma en educación superior: La gratuidad en primera instancia solo seria para el 50% más precarizado de los estudiantes lo que terminó por moderar absolutamente la reforma. El 20 de Agosto el MINEDUC puso nuevos términos a la reforma donde abrió la puerta para que las sociedades con fines de lucro puedan acceder a la gratuidad. Si las demandas del movimiento estudiantil se encontraban al borde del vacío, ahora fueron lanzadas completamente por la borda.

En su desesperación por comenzar a mostrar resultados ante un movimiento estudiantil que está calentando los motores el gobierno decidió dar un periodo de marcha blanca previo a la aprobación de la reforma en educación superior. De esta manera buscaran pasar el financiamiento el primer año a través de la ley de presupuestos. Esto debiese financiar alrededor de 234 mil estudiantes, lo que correspondería a un 20% de la matricula total del sistema. Para esto requerirán aprobar entre unos US$300 y US$400 millones más de los que el Estado destina actualmente (US$835 millones) . Ese anuncio no vino con ninguna ley o decreto que asegure que el dinero ni ira hacia bolsillos privados ¿Por qué? Porque están cediendo ante las presiones de los empresarios de la educación. Vacilan con cada jugada y hacen nuevas declaraciones cada vez que sienten un poco de presión.

Sin embargo, el nuevo criterio del 50% más precarizado a partir del 2016 venía con nuevas condiciones para favorecer a los privados. Si antes el criterio era que la gratuidad solo se aplicaría para las universidades del CRUCH y aquellos CFT e IP que estén acreditados y no lucren, después del 3 de agosto se dijo que el criterio para las privadas era que debían estar acreditadas por 4 años o más, tener algún organismo triestamental y no tener sociedades con fines de lucro. Después del jueves 20 de agosto la situación volvió a cambiar: Se permitirá la gratuidad a las universidades que tengan 3 años de acreditación, se permitió tener una sociedad con fines de lucro dentro de la corporación de la universidad (solo en aquellas donde no se tengan los votos suficientes para escoger al 10% de directorio).

Los términos se vuelven ambiguos y de la manera en que se plantean ni siquiera se sabe si cubrirán toda la deuda que habrá. La reforma plantea cubrir tan solo el arancel de referencia, pero en muchos casos este arancel dista mucho de ser el arancel real que pagan los estudiantes actualmente (el cual suele ser mucho más elevado). De esta manera las universidades tendrán que absorber este costo o sacarlo de alguna otra parte (de sus trabajadores, elevando otros aranceles, etc.)

Direcciones políticas ante un escenario cada vez más pro empresarial

En el CONFECH que sesiono hace alrededor de dos semanas se decidió que los representantes del movimiento estudiantil se subirían a la mesa de negociación con el MINEDUC para ver cómo avanza la reforma. Esta línea fue impulsada por las juventudes comunistas, la izquierda autónoma y el frente de estudiantes libertarios pues forma parte de su estrategia política: incidir en la reforma con algunos métodos de presión como las marchas. Otras corrientes como la UNE quienes tienen una estrategia en los mismos marcos pero que busca que estos métodos de presión sean más radicalizados tendió a oscilar entre subirse o quedarse debajo de la negociación con el gobierno.

Sin embargo, el escenario que parece cada vez más a favor de los empresarios viene dejando al movimiento estudiantil cada vez más en contra de la pared. Con el escenario descrito en la primera parte de la columna es evidente que el gobierno ni siquiera ha ojeado la propuesta del CONFECH. Resulta entonces para las direcciones del mismo CONFECH una situación difícil, una correlación de fuerzas menor que no saben cómo dar vuelta. Sin embargo, la respuesta siempre ha estado ahí: Es necesario un plan ascendente de movilizaciones en conjunto con los trabajadores que pueda doblarle la mano al gobierno.

De esta manera intentan métodos alternativos como el conclave que realizaron en la universidad de Chile para tomar una postura entre todos los estamentos. Sin embargo ese método mostró todos sus límites y contradicciones de la política de este “bloque de conducción”. Tuvo una pobre asistencia de alrededor de 200 personas donde no se dieron facilidades para que las bases de la “comunidad universitaria” pudiesen discutir. Mientras las autoridades y algunos estudiantes discutían los funcionarios seguían trabajando, los estudiantes rindiendo exámenes y los académicos haciendo clases. A esa clase de democracia apuesta este bloque: una democracia representativa, la cual se vuelve insuficiente a la hora de poder hacer frente a la nueva reforma educativa. Solo un cogobierno triestamental permitirá ligar las discusiones de la universidad con su acción para la sociedad.

Este bloque que actualmente se encuentran a la cabeza de la mayoría de las federaciones tienen una importante lucha por delante y han demostrado que no son una alternativa real para conseguir las históricas demandas del movimiento estudiantil. Mientras escribimos este articulo una histórica lucha por la democratización se desarrolla en la USACH y no ha habido una referencia publica y masiva por estas agrupaciones políticas para apoyar este proceso. El proceso de lucha por una real democratización comienza a abrirse, augurando junto con la lucha de la reforma en educación superior, un segundo semestre lleno de luchas, forcejeos y política.






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