JUVENTUD

La juventud contra los despidos, la juventud que quiere dar vuelta todo

La juventud en Chile ha demostrado su hastío con el régimen putrefacto heredado de la dictadura, pero las direcciones de los movimientos sociales nos han llevado a rebajar nuestras demandas y limitarnos a marchar por hitos para que esas mínimas demandas sean aún más rebajadas en el parlamento. Hoy necesitamos de una alternativa que tome la lucha contra los despidos y las demandas de la clase trabajadora como una bandera de lucha propia.

Martes 9 de abril de 2019

La juventud en Chile se ha visto enfrentada a un régimen brutalmente autoritario heredado de la dictadura, cada vez que se ha planteado conquistar sus demandas por mínimas que estas puedan ser, recibiendo los gases y palos de la represión policial y las leyes criminalizadoras.

Es así como hemos visto surgir fenómenos de hartazgo de la juventud que se han convertido en enormes luchas, como lo fue el 2011, que partiendo de problemas de financiamiento, retrasos en las becas y la necesidad de ampliar las capacidades de la TNE, terminó sacando la conclusión de que el problema era mucho más profundo, y estaba enraizado en la educación de mercado, un pilar fundamental del régimen heredado de la dictadura cívico-militar.

Les estudiantes se tomaron las calles exigiendo educación gratuita, superando la política de arancel diferenciado que planteaban los dirigentes del movimiento estudiantil (principalmente las Juventudes Comunistas). Aquí el movimiento estudiantil se ganó el apoyo de amplias franjas de la sociedad.

Justamente en este momento lo que faltó fue la unidad de estudiantes con la clase trabajadora, que podía paralizar la economía y poner en jaque al gobierno. Los mismos dirigentes del movimiento estudiantil, que además dirigía la CUT, podría haber movilizado las fuerzas necesarias no solo para conseguir la educación gratuita, sino que para derribar al régimen de conjunto. Pero no, no era la política del Partido Comunista ni las Juventudes Comunistas, que desviaron la lucha de una juventud que podía sobrepasar sus márgenes de control. No es casualidad que luego hayan entrado a la coalición de la Nueva Mayoría en conjunto a partidos pro empresariales que fueron los responsables políticos del asesinato al trabajador Nelson Quichillao y de que la militarización se mantuviese en el Wallmapu.

Una estrategia así no representa una alternativa seria para enfrentar los ataques de la derecha contra la juventud, porque precisamente su gobierno fue el que le dió paso a que Piñera haya ganado su segundo gobierno y que hoy 27.000 estudiantes hayan perdido la posibilidad de estudiar gratuitamente luego de que su gobierno le haya mentido a la sociedad sembrando la ilusión de que la beca de gratuidad resolvería progresivamente el problema de la educación gratuita.

Del desvío de la lucha del 2011, las Juventudes Comunistas perdieron la dirigencia del movimiento estudiantil y progresivamente las organizaciones que hoy componen el Frente Amplio fueron tomando ese espacio. Hoy esta coalición se muestra ante miles como una alternativa a la izquierda del Partido Comunista para enfrentar a la derecha y conquistar todos los derechos que nos ha negado el régimen político y social heredado de la dictadura.

Sin embargo, el Frente Amplio que se halla a la cabeza desde hace años en las principales federaciones universitarias y del Colegio de Profesores, no ha dado ninguna lucha seria contra los despidos que ocurren año a año en los colegios y liceos, como tampoco contra las condiciones precarias de subcontratación que hasta el día de hoy se mantienen en las universidades.

Es decir, que mientras plantean un discurso de izquierda en general, hablando en concreto -tomando como referencia el programa del Frente Amplio para las últimas elecciones presidenciales- se limitan a plantear reformas completamente insuficientes como “la limitación del subcontrato” en vez de su eliminación o la “limitación para el uso del artículo 161 del código del trabajo”, herramienta de los empresarios para despedir trabajadores/as por necesidades de la empresa, en vez de su eliminación para impedir que se siga despidiendo para aumentar las ganancias empresariales.

Necesitamos una alternativa política para la juventud y la clase trabajadora

Hoy está planteada la necesidad de levantar una alternativa política que tome estos balances de los últimos años y prepare una juventud organizada junto a la clase trabajadora dispuesta a enfrentar a la derecha.

Desde el año pasado el pueblo trabajador se ha visto enfrentado a miles de despidos a nivel nacional. Como juventud, mujeres y estudiantes estuvimos junto a los trabajadores que con sus familias lucharon en contra de los despidos en Antofagasta, enfrentándose a uno de los empresarios más poderosos de Chile, Andrónico Luksic.

Expandimos esta campaña y los fondos de lucha para sostener esa pelea que nos significaba un ejemplo de que frente a los despidos y cualquier ataque al pueblo trabajador no nos callaremos la boca ni nos quedaremos de brazos cruzados. Así, en conjunto salimos a las calles contra los despidos y con los pañuelos verdes por la demanda del aborto libre, legal, seguro y gratuito.

La juventud trabajadora del centro cultural Gabriela Mistral (GAM) con apoyo de mujeres y estudiantes mostró un ejemplo de una juventud trabajadora que no solo luchó por sus condiciones económicas y laborales, sino que también contra el asesinato a Camilo Catrillanca, indicando claramente que el estado fue responsable y levantó una asamblea abierta para preparar la movilización hacia la masiva marcha del 8 de marzo.

Hoy los despidos continúan en un marco de desaceleración del crecimiento económico, factor por el cual millones de personas ven que las expectativas de “los tiempos mejores” son una farsa y que el plan de la derecha se puede resumir en tiempos mejores para los empresarios en detrimento del pueblo trabajador.

Expresión de ésto son los despidos contra la organización de las y los trabajadores, como el de Nicolás Mondaca de Correos de Chile, trabajador de 25 años que fue despedido el mismo día en que organizaba un desayuno en su puesto de trabajo en el marco del día internacional de la mujer trabajadora. Pero este caso no es solo el ejemplo de un despido a un joven trabajador, sino que es también ejemplo de cómo hay que enfrentar los despidos.

Debemos tomar ésta lucha de un trabajador que viene siendo parte de la coordinación del denominado Cordón Macul desde el año 2015, lugar que históricamente ha llevado a la práctica la unidad obrero-estudiantil. Porque no nos une solo la derecha como enemigo común, sino que también porque Nicolás tuvo que dejar sus estudios universitarios en una educación de mercado para poder sostenerse económicamente y esto es una realidad que con la crisis actual de la educación es cada vez más cercana a cualquier estudiante que puede estudiar solo por medio de becas y que cada vez son más empujados a trabajar en empleos precarios para mantenerse estudiando.

La unidad de la juventud y la clase trabajadora es clave para enfrentar los ataques de la derecha subordinada al imperialismo, en la medida en que en la práctica reforcemos ésta unidad estaremos en mejor pie para enfrentarla y pasar a la ofensiva, porque no nos conformamos con recibir las migajas de unos pocos que se llevan el trabajo de la inmensa mayoría de la sociedad que es el pueblo trabajador, porque queremos cambiarlo todo en este sistema socioeconómico putrefacto desde sus cimientos.

Desde ésta perspectiva, es clave que como juventud tomemos en nuestras manos la campaña contra los despidos en Correos de Chile, entregando luces de los métodos que son necesarios para desnaturalizar los despidos y de la necesidad de superar las expectativas mínimas a las que han reducido nuestras demandas los dirigentes de los últimos años, porque nuestra perspectiva de unidad obrero-estudiantil es tan profunda que buscaremos derribar cada muro elitizante que deja fuera de la educación a miles de millones de personas relegándolas a dejar la vida en el trabajo por sueldos y pensiones de hambre.

Con ésta unidad es con la que podremos conquistar cada demanda que nos ha sido negada por mínima que sea, la unidad necesaria para conseguir el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito, la unidad que sea capaz de enfrentar a la derecha y sus planes precarizadores, la unidad necesaria para conseguir la educación gratuita, conquistar el derecho a la autodeterminación del pueblo-nación mapuche y acabar con toda violencia de género y a las diversidades sexuales, la unidad para derribar el subcontrato y el código laboral de la dictadura que permite los despidos por "necesidad de la empresa"; de conjunto, la unidad necesaria para acabar con un sistema de opresión y explotación de conjunto hecho sólo para favorecer a una ínfima proporción de la población: los capitalistas.

Esta es nuestra perspectiva, ¡somos la juventud que quiere darlo vuelta todo! Te invitamos a levantar esta alternativa política junto a nosotres.






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