Política Chile

EDITORIAL

La peligrosa convergencia

La economía arriesga entrar en recesión. La política del Gobierno arriesga terminar de naufragar en su proyecto estrella, la gratuidad en educación superior. La lucha obrera cobra nueva fuerza con el reinicio de huelgas mineras, mientras los estudiantes responden a los ataques. Economía, política y lucha de clases tienden a converger, la peor amenaza para el régimen.

Nicolás Miranda

Comité de Redacción

Martes 6 de septiembre de 2016

Alerta amarilla en economía

El Indice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de julio creció apenas 0,5%. Para el Gobierno, no afectaría el menguado crecimiento para el año de solo 1,7%, para agencias internacionales caería al 1,3%. Bloomberg estaría hablando, inclusive, de una recesión técnica.

Parece venirle como anillo al dedo al Gobierno, y el inicio de una difícil discusión del Presupuesto, que, a través de su Ministro de Hacienda PPD Rodrigo Valdés, quiere restrictivo, con un mínimo aumento del gasto, estimado en un escuálido 3%.

Pero, aunque parece venirle a cuento para esta política de ajuste, no es tan simple. Al contrario de lo esperado, reabre una puja distributiva en gran escala. Ya la ANEF presentó su propuesta de reajuste para el sector público de 7,5%. El movimiento NO+AFP, junto con cuestionar una de las herencias de la dictadura, es parte también de esta puja distributiva. Y este complicado escenario económico, tiende a converger así con la lucha de clases.

Huelgas obreras, resistencia estudiantil

Trabajadores del sindicato nº 2 de la División El Salvador, iniciaron su huelga, y desde el comienzo, con bloque a la faena y toma de dependencias. Rechazan la oferta de un bono de poco más de 2 millones de pesos, pero un aumento de sueldo de 0%. Se avecinan otras negociaciones colectivas en el sector, como la huelga ya votada que faltaría efectivizar, ante el pedido de conciliación, de la mina Los Bronces de AngloAmerican.

Los estudiantes movilizados durante el primer semestre de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), están sufriendo las represalias de las autoridades, en una auténtica persecución política, una condena por el solo hecho de luchar por sus derechos: hay sanciones para más de 300 estudiantes. En otras Universidades, hay situaciones similares, como en la USACH y la Universidad Diego Portales (UDP). Los perjudicados de la UAH realizaron movilizaciones internas, marchas al Mineduc, denuncias públicas en los medios, presentaron un recurso de amparo. Su lucha es la de todos los estudiantes, la sanción es un mensaje a todo el movimiento estudiantil, y nadie puede permanecer indiferente. Los estudiantes resisten estos ataques, y lo hacen en un momento clave.

Amenazas al proyecto estrella del Gobierno

La gran promesa del Gobierno, lo que pretendía ser su gran legado, era la reforma educacional, con especial interés en la gratuidad para la educación superior.
Y está amenazada de caer. Nuevamente los Rectores la sepultaron. Aldo valle, rector de la Universidad de Valparaíso, declaró que esta reforma "institucionaliza la privatización". Con otros fines, el rector de la UDP Carlos Peña, días atrás propuso dividir la reforma en tres proyectos de ley distinto, para que muera con el paso del tiempo, avanzando solo en cuestiones menores, alejadas de las demandas estudiantiles.

Y ahora, la diputada del PC Camila Vallejo, tomó el guante que arrojó Carlos Peña, diciendo que es probable que ni siquiera se apruebe la “idea de legislar”, que se sustituya casi enteramente mediante indicaciones, y en base a un protocolo de acuerdo social. A poco más de un año de terminar el Gobierno, y entrando de lleno al ciclo electoral, es una propuesta que torpedea la reforma en su línea de flotación.

Sin esto, el Gobierno queda reducido a la nada.

Aunque más que de “indicaciones”, Camila Vallejos debería repudiar los ataques a los estudiantes, a abandonar la política estéril de “incidir” de la dirigencia de la CONFECH y a reimpulsar la movilización estudiantil, unirse a las de los trabajadores en sus huelgas y por NO+AFP.

A la alerta amarilla en la economía, a la activación de la lucha de clases con las huelgas obreras en su sector estratégico de la minería como parte de una puja distributiva que recorre distintos movimientos, junto a los movimientos defensivos de los estudiantes que mantienen vigente su lucha, se une un golpe político al corazón del Gobierno. Hasta ahora, corrían por carriles separados, con la economía actuando como colchón, la política confundiendo con sus engañosas promesas. Se abrió una tendencia a la convergencia que resulta peligrosa al régimen.






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