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Red Internacional

Esta vez sin los estudiantes como protagonistas se concretaba el pasado jueves la salida del Ministro Varela. La caída en las encuestas así como el nerviosismo que comienza por apoderarse de las intrigas palaciegas en la Moneda , debido a un incierto panorama económico que no permite consolidar las expectativas depositadas en el gobiernos, terminó por poner fin a la línea de crédito de Gerardo Varela y a sus constantes salidas de libreto.

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Lunes 13 de agosto de 2018 | 02:31

El primer semestre transcurrió sin mayores contratiempos para el ex ministro. Con una verborrea prepotente, propia de la escuela de los columnistas d El Mercurio, una y otra vez pasaba por encima de todo cuanto las movilizaciones estudiantiles habían instalado.

Nada de esto le costó el respaldo del Presidente, por el contrario su estilo se basaba en la absoluta incapacidad de las direcciones del CONFECH de instalar una agenda política propia que enfrentase al gobierno de la derecha y era visto como una apuesta ofensiva por anular a los estudiantes antes que estos pudiesen articular una respuesta.

Pero los tiempos ya no corren para bromas de mal gusto ni ingeniosos titulares sarcásticos como manera de dialogar el programa de gobierno.

La aprobación por debajo del umbral del 50% en las principales encuestas era una señal de alarma que difícilmente podían ignorar. Los meses sorteando con relativo éxito tanto la marea feminista como los vaivenes económicos de un incierto escenario internacional parecen estar llegando a su fin.

La media sanción del proyecto de aborto legal en Argentina, que finalmente terminaría siendo rechazado en el senado, cayó como un balde de agua fría ante un gobierno que tenía que salir a la defensiva a reaccionar contra un movimiento internacional, anunciando su rechazo absoluto a cualquier iniciativa de este tipo en el país, que solo hasta hace unas semanas había hecho sentir su fuerza por todo el país.

Y es que los temas valóricos son precisamente los que más complicaron a la coalición gobernante durante los meses de instalación (como el debate de la ley de identidad de género) debido a las fricciones que generan entre un sector que buscaba ubicarse con un discurso más de centro vs la apuesta ultraderechista de Kast y la UDI de expoliar al máximo las contradicciones para pasar por encima de los movimientos.

Y como si fuera poco las “olas de despido”, que si bien no han logrado impactar en las cifras de empleo, a raíz de los cierres de fábricas como IANSA, Maersk, Pastas Suazo entre otras que día a día se suman a la lista, han generado una sensación y un clima de incertidumbre en amplios sectores de la clase trabajadora y de los sectores medios que no ven con ojos muy optimistas los llamados “tiempos mejores” anunciados por la campaña presidencial.

Todo este escenario llevó al gobierno a realizar un ajuste en su gabinete antes que la situación se volviese más incontrolable, buscando retomar la iniciativa política, que perdida no tanto por una oposición articulada (hasta la fecha no tenemos claro en que quedó la ofensiva progresista anunciada por el Frente Amplio y sectores de la Ex Nueva Mayoría) , sino por su propia torpeza.

Y sin duda que educación sigue siendo un tema espinoso que el gobierno busca manejar con pinzas.

La “revolución educativa” como llaman en todos los pronunciamientos hasta la fecha a la ofensiva neoliberal para buscar barrer con los avances del movimiento estudiantil y retomar la implementación del plan Bolonia en educación interrumpida por las movilizaciones del 2011, aún está por hacerse tal como lo ha señalado el propio presidente Piñera.

Proyectos como la reforma al CAE, la reforma a la reforma a los colegios particulares subvencionados, así como una serie de medidas para retomar la inversión educativa y las ganancias de los empresarios de la educación ahora estarán comandados por Marcela Cubillos, paladín del desalojo, tesis que protagonizó en primera línea allá el 2008 impulsando la acusación constitucional contra la entonces ministra de educación Yasna Provoste.

Sin duda que el argumento de la instalación ya no es efectivo para explicar las fallas del gobierno. La luna de Miel ha terminado para la derecha y se preparan para posibles enfrentamientos, entre un país que comienza lentamente a despertar su indignación y las reformas que el capital financiero internacional exigen para reactivar una economía a costas de nuevos ataques contra el pueblo trabajador.




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