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SEMANARIO

La segunda ola y los trabajadores que dicen basta

Christian Castillo

COVID

La segunda ola y los trabajadores que dicen basta

Christian Castillo

A continuación, presentamos para lxs lectorxs de Ideas de Izquierda el video de la charla de Christian Castillo, realizada de manera virtual en la Facultad de Humanidades de la UNLP, sobre el panorama de la situación nacional y de la lucha de clases en lo que va del gobierno de Alberto Fernández. Pasados ya 13 meses desde que el gobierno nacional decretó la primera cuarentena ante el covid-19, Castillo aborda los principales procesos de lucha y organización que se vienen desarrollando, trayendo a su vez las lecciones de la experiencia de la clase trabajadora en los ’70 y ante la crisis de finales de los ’90. También desarrolla las propuestas de la izquierda frente a la crisis, y en particular las respuestas ante la crisis sanitaria, que tienen como punto de partida reclamo por la liberación de patentes, la producción local de vacunas y la centralización del sistema de salud. Junto con el video, presentamos a continuación la desgrabación completa de la charla.

El día de ayer en realidad se cumplieron 13 meses exactos desde que el gobierno nacional proclamó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), la cuarentena, en la primera ola de la pandemia. Y me parece importante que podemos sacar conclusiones de conjunto de lo que ha pasado, de lo que está pasando hoy, y también de las perspectivas. Si uno ve este tiempo transcurrido desde el comienzo de la pandemia puede notar que ha habido una pauperización y precarización generalizadas de la clase trabajadora. No es obviamente un fenómeno que ha ocurrido solo en el país, ha ocurrido a nivel mundial, pero también en la Argentina. Hay decisiones muy claras que muestran que esto no tuvo que ver solamente con la pandemia sino con decisiones políticas tomadas por el gobierno. Por ejemplo, se decidió modificar la fórmula jubilatoria, la fórmula de aumento jubilatorio que el año pasado significaron $100 mil millones menos para los jubilados de lo que de lo que les hubiese correspondido con la otra fórmula. Si el gobierno quería cambiar la fórmula sin perjudicar los jubilados y a las jubiladas hubiese dicho “bueno, si da menos mantenemos los haberes”. En realidad dio menos, porque fueron aumentos por decreto pero por debajo de la fórmula. El gobierno impulsó mediante sus relaciones con las dirigencias sindicales burocráticas por ejemplo la actualización del salario mínimo que fue a la baja en términos reales. Donde no pueden decir “bueno es un sector parcial que negociaba su paritaria”, etc. En el caso del salario mínimo, el ministerio de Trabajo homologa y participa del acuerdo tripartito con las cámaras patronales y las centrales sindicales. El 28% de aumento está claramente por debajo de lo que fue una inflación que casi llegó al 37 el año pasado. Tomo estos dos puntos para mostrar cómo actuó el gobierno en áreas que son de su incumbencia directa.

El Estado argentino fue también uno de los que menos nos ayuda social dio. Es decir, si consideramos las dos medidas que más o menos tomó, que fueron el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). El IFE fue de apenas $10.000 cada tres meses para cada familia. Y el mismo gobierno en el presupuesto de este año de haber tomó la decisión de no incluir ninguna medida de este tipo de auxilio social, sino solamente aumentar las prestaciones por ejemplo por AUH, como están haciendo este mes frente a las nuevas restricciones. Esto contempla muchísima menos gente que aquella que tuvo que recurrir al IFE. Recordemos que cuando se paralizó la economía se derrumbaron los puestos de trabajo y más de 9 millones de personas solicitaron el acceso a al IFE. No solo trabajadores informales, sino por ejemplo todas las trabajadoras de casas particulares que pudieron acceder al IFE. Bueno, ahora nada. Y la realidad no es que la Argentina recuperó los niveles de la economía prepandemia, ni que se recuperó el empleo. La caída del empleo fue un poco más de 3 millones en el momento de la retracción más fuerte, la gran mayoría en el sector informal. En el sector formal se perdieron aproximadamente 300.000 puestos. Hay discusiones en las cifras, pero la más conservadora habla de que 2 millones no recuperaron el empleo.

O sea que, una vez ocurrida la pandemia, se puede notar que la expectativa por la cual la mayoría del pueblo trabajador votó al gobierno de Alberto Fernández se vio claramente defraudada. Esta era revertir la tendencia a la caída de la pérdida del salario como un punto clave e incluso recuperar lo perdido bajo Macri; al contrario, el año pasado se verificó una nueva caída. Y así nosotros vemos que el salario promedio más o menos acumula alrededor de un 20 % de pérdida en 5 años. Es una de las pérdidas más importante en cuanto a caída salarial de la historia reciente, solo comparable con el primer año de la dictadura militar o con la acaecida con la devaluación del gobierno de Duhalde y Remes Lenicov, cuando se pasa del “1 a 1” al “3 a 1” y se produce un shock de golpe al salario muy fuerte. Bueno, si consideramos los cuatro años Macri más este de Alberto se produjo una pérdida del poder de compra del salario en promedio del 20 %. Y en algunos sectores mucho más grande. Es decir, el sector público fue el más afectado, el sector informal otro que también sufrió un golpe muy fuerte. Y quizás en menor medida el sector en blanco formalizado privado. Pero de conjunto un promedio del 20 %, lo cual es una caída altísima.

Entonces esa ha sido una característica de lo que pasó en la pandemia, y que muestra la realidad de lo que el Frente de Izquierda planteó en la campaña electoral, que era que si se quería cumplir con la deuda de Macri, tanto con los privados como con el FMI, no se iba a poder cumplir con los reclamos populares. Bueno, este año de alguna manera evidenció esto. Más allá de que no hubo muchas más protestas, levantamientos. Por dos cuestiones centrales. Una, por la propia paralización que provoca la pandemia. Esto ha sido un fenómeno internacional. Y segundo, porque también hubo algunos elementos de compensación que atemperaron en parte esta caída, el congelamiento de tarifas, etc., etc., el IFE que no negó una caída muy fuerte, pero que era “algo”, “alguito”. Bueno esta dinámica es algo que este año no está presente.

Y por eso si uno mira el 2020, los acontecimientos en la lucha de clases claramente hay uno que marca un antes y un después, que fue la acción emblemática que fue la ocupación de Guernica. Obvio, no solo como algo aislado, sino como parte de toda una serie de ocupaciones de tierra con la cual una parte de la población, muchos de ellos habían quedado sin vivienda a partir de que se quedaron sin laburo y no pudieron pagar aquí los alquileres, dieron lugar a toda una serie de ocupaciones en el país, de las cuales Guernica fue la más emblemática. Y esa enorme lucha de 3.000 familias que ocuparon un terreno que estaba en disputa judicial (y que además tenía como destino un country con una con una cancha de golf, es decir no era el terrenito de alguien que se quería hacer una casa o una vivienda de clase media, sino un emprendimiento de muy dudosa legalidad, por otro lado). Frente a eso el gobierno respondió como sabemos. El 20 de octubre del año pasado Sergio Berni en helicóptero con periodistas que iban de los dos lados de la “grieta”, a cubrir (periodistas, si es que se los puede llamar de esa manera, porque cumplen las funciones de “secretario de prensa del poder”, como cuando en Irak a los periodistas iban embebidos en los tanques para narrar la guerra desde el punto de vista del imperialismo norteamericano); bueno en este caso los periodistas los canales televisión ban con Berni directamente monitoreando el desalojo de familias que no tenían nada, a las fuerzas represivas quemándoles las casas, pasándoles con topadoras por arriba. Incluso después veríamos a Berni haciendo spots vanagloriándose de eso que había realizado. En aquel momento desde el ministerio de Seguridad de la nación con Sabina Frederic dijeron “ese es Berni, no somos nosotros”. Pero hace días desalojaron en el puerto una de las luchas que hay en curso. El ministerio de Seguridad de la nación sacó un vídeo con el propio operativo. O sea que esto no fue simplemente el “loco” Berni, sino que es una política, cuando reprimen los conflictos sociales de mostrar a las fuerzas en operación, cual Patricia Bullrich en el ejercicio de la función del comando de la seguridad.

Este fue un hecho que provocó malestar en parte de la base del gobierno, sobre todo en sectores progresistas que están por la tierra, por la vivienda, etc., y vieron actuar en contra al gobierno que habían votado, es más al “ala izquierda” del gobierno que habían votado, porque es el gobierno Kicillof el que tomó la decisión, y no porque no pudiesen resistir la orden de un juez, sino porque tomaron la decisión política de decir “nosotros reprimimos y vamos a frenar las ocupaciones de tierra”. Es decir, “vamos a frenar la lucha por tierra y vivienda”, que es la forma en la cual los sectores que menos tienen, los sectores más vulnerables de la clase trabajadora, han accedido a una vivienda, aun precaria, en los últimos 40 años, cuando decayó brutalmente todo tipo de plan social para acceder a una vivienda. No es que no hubo nada, pero la cifra de caída es brutal. Entonces, frente a una apropiación desigual de la tierra concentrada en la creación por todos lados de barrios privados y countrys, las ocupaciones son la prácticamente la única forma de acceder. Los planes un poco más populares como el PROCREAR, requieren un nivel de formalización de la economía que los sectores que están informalizados nunca podrían haber llegado a cumplir.

Pero si Guernica fue el emblema de las luchas del año pasado (obvio no fue la única, estuvo la lucha de choferes de colectivo, multitud de acciones del personal y la salud en varios lugares), nosotros vemos un 2021 con una presencia de la lucha de clases mucho más importante. Y en esa presencia de las acciones de la lucha de clases obviamente hay un conflicto que se destaca sobre todos, que la gran lucha de la salud de Neuquén. Una lucha que ya viene de largo aliento. Aproximadamente el 25 de febrero es el día cuando se hacen las asambleas truchas para tratar de justificar el acuerdo. Donde el año pasado el sector de salud de Neuquén recibió 0 % de aumento y este año cerraron primero el 12 %, y lo subieron al 15 % porque ATEN el gremio docente cerró por un poquitito más. O sea, en todo este año el personal de salud la primera línea va a tener de aumento lo mismo que la inflación prácticamente del primer trimestre. Fíjense si será traidora la dirección sindical de un sector de ATE. El dirigente se llama Quintriqueo, que es el que ha firmado esto, está alineado con la lista Verde y blanca a nivel nacional, que es la que ha firmado esto que es brutal. Un ataque y una pérdida del salario generalizado, aún por debajo de la pauta irrisoria de inflación que puso Martín Guzmán en el presupuesto nacional que era el 29. Ni quiera la pauta en la tierra de Vaca Muerta, en la tierra de las exportaciones petroleras, etc. El aumento del personal de salud es del 15% para el año, que es lo que se come en un trimestre. Y eso desató una rebelión autoconvocada impresionante. Empezaron con las marchas el 1° de marzo, y la asamblea desconociendo. Se empezó a constituir una organización “interhospitalaria”, pasándole por arriba a la representación burocrática del sindicato. Y hace aproximadamente 15 días ese proceso de lucha, de movilización y de organización, cristalizó en los piquetes que duran hasta el día de hoy. Es decir hace 15 días que en Neuquén hay alrededor de 20 piquetes en la zona de Vaca Muerta, pero no solo en esa zona, sino también en Cutral-Có y en otros lugares de la provincia desde donde el personal de salud acompañados por la comunidad mapuce, por las y los trabajadores ceramistas, por sectores de la juventud y con apoyo social muy amplio que vienen paralizando la provincia en lo que es en una enorme rebelión, que ha puesto en crisis al gobierno del Movimiento Popular Neuquino que se debate si largar una un ataque represivo o hacer más concesiones. Hasta ahora lo único que propuso fue $40.000 en negro en cuatro cuotas, cosa que no fue aceptada por la interhospitalaria, donde las y los trabajadores han planteado 40 % de aumento. Esta es la gran lucha de este momento, una verdadera rebelión, que tiene elementos de levantamiento popular, no solo del sector que está peleando porque esta lucha se ha transformado verdaderamente en un emblema. Y no es casualidad que sea en Neuquén, que es una provincia que cada tanto da enormes movimientos de lucha. Recordemos que el inicio de los movimientos de desocupados en la Argentina en la década de los ‘90 se dio justamente en Neuquén en el año 1996, primero con la gran lucha de Cutral-Có y Plaza Huincul y que en el año siguiente volvieron con la pelea del mismo lugar Cutral-Có y Plaza Huincul, con la formación de asambleas populares y paralizando los intentos de represión. En los dos acontecimientos tuvieron desde el gobierno que hacer concesiones. Es esa Neuquén, la de Teresa Rodríguez que fue asesinada por la represión de esas grandes acciones de la lucha de la pueblada Cutral-Có y Plaza Huincul, porque eran las y los desocupados, pero era prácticamente gran parte de toda la población; la Neuquén de las fábricas recuperadas, de Zanón, del sindicato ceramista; de los docentes y las docentes combativas. Y el sector de salud que también tiene una tradición de lucha muy importante y hoy está al frente de esa pelea. Esta es la lucha más importante, es donde más duramente se ha dicho “basta!” y que está conmoviendo políticamente a la provincia, y en cierta medida con extensión nacional. Las únicas acciones de solidaridad que ha habido las hemos hecho del Frente de Izquierda frente a la casa de Neuquén, las del sindicalismo combativo otras, pero han sido las únicas acciones que se realizaron. Desde ya que está toda la burocracia tirando a frenar y a que esto no se extienda.

Pero obviamente Neuquén no es lo único, ha habido tomas de establecimientos. Uno muy emblemático ArreBeef, en una pequeña localidad entre Arrecifes y Ramallo en la provincia de Buenos Aires hacia el norte, casi llegando a la provincia de Santa Fe, un poquito antes. Hemos tenido luchas en el interior del país muy significativas también, y quiero destacar dos. Una, la gran pelea de los trabajadores vitivinícolas de Mendoza, que hacía muchísimo tiempo que no hacían una huelga de este tipo, una lucha este tipo. Pararon todas las bodegas, que son prácticamente los dueños de la provincia. Y tienen hasta diputados directamente esas familias, como la familia Balbo, cuando van al supermercado o un almacén a comprar vean los vinos de la familia Balbo, bueno es de una diputada de Juntos por el cambio. Hay también de miembros del PJ que son dueños de las grandes bodegas, no del sector pyme, sino de las grandes bodegas que es un sector que se ha concentrado muchísimo y pagan verdaderamente salarios de hambre. Se hizo una huelga que se ha hecho historia y con un protagonismo muy importante de los militantes y referentes del Frente de Izquierda acompañando esta lucha. Y hay otra más reciente pero que no deja de ser menos sintomática, que es la gran lucha del citrus en Tucumán, que el día de hoy se cumplen 3 días de piquetes muy importantes, en un sector que agrupa en general hasta 50 mil trabajadores en la provincia de Tucumán, que es el principal sector económico de la provincia con algunas grandes compañías que manejan también negocio del citrus y este es el sector de cosecheros que trabajan a destajo, que el día que no llueve no cobran y que le pagan una miseria. Y también es una rebelión. Lo mismo que fue en vitivinícola donde surgió un sector autoconvocados, una delas seccionales de la federación vitivinícola participaba pero de conjunto fueron autoconvocados, igual que los autoconvocados de la salud de Neuquén, en el citrus también son autoconvocados que están desafiando a Ferreyra, que es el dirigente de la seccional Tucumán de la UATRE en el sector que agrupa a los peones rurales, incluyendo a los trabajadores de la cosecha de Tucumán. Así que esa es otra gran lucha que hay que tener en cuenta. Y obviamente una multitud de conflictos en el sector salud, del norte hacia el sur del país.

Y entre ellos, como parte de expresión de conflictos que por ahí no tienen esta misma envergadura en cuanto alcance, pero sí que se multiplican, el día sábado se realizó en la fábrica recuperada Madygraf un encuentro de trabajadores ocupados y desocupados, donde confluyeron muchas de estas luchas. Entre ellas tercerizados del ferrocarril, tercerizados de las empresas de energía Edenor y Edesur. Trabajadores desde el sector salud en conflicto, como la clínica San Andrés que cerró por un problema de sucesión de sus dueños, a pesar que estamos en segunda ola, que no hay camas, y así todo, el estado no se quiere hacer cargo y abrir donde puede atender hasta 200 pacientes, se atendían 18 mil afiliados del PAMI en esa clínica en la localidad de Tres de febrero, el hospital Larcade en la localidad de San Miguel en la provincia de Buenos Aires que viene también una lucha permanente contra la precarización, los contratos “basura”. Pensemos que el de ahí es un intendente que está en la “pata peronista” de Juntos por el cambio, que después también hablan que defienden la salud y en sus propios municipios pagan salarios de hambre y contrataciones terribles, las condiciones de laburo que hay. Muchísimos más pero éstas estuvieron y fueron emblemáticas allí junto con otros conflictos. Hubo también una muy importante que es la lucha del puerto, que después vino el desalojo pero que fue una lucha también muy importante que todavía no ha terminado, se está negociando con esa pelea. Y los trabajadores siguen movilizados, donde se bloqueó la terminal 5 y donde toda la burguesía estaba re loca ante el bloqueo que estaban haciendo los trabajadores portuarios. Donde una empresa que tenía la concesión cierra y entonces quieren tomar tercerizados, con lo cual les baja mucho el sueldo de lo que tenían antes. Entonces, frente a esa tercerización ese ataque, también contra un sector del sindicado que firmó esto es que se organizaron los trabajadores. Y hay una pelea muy importante que bloqueó el puerto y en ese caso si han seguido por los medios de comunicación ha salido. Otro sector que estaba en pelea es la docencia, en particular en la ciudad de Buenos Aires frente al hecho donde Rodríguez Larreta quiere hacer campaña electoral y Alberto quiere hacer campaña electoral pero nada hacen frente a los perjuicios que causa la presencialidad en la salud, ninguno los quiere atacar realmente. Y en ese marco, frente a la decisión de Larreta, la docencia de la ciudad Buenos Aires está en una pelea muy importante. Siguen tomas de tierra también, en la de Los Ceibos por ejemplo hoy se movilizaron en la localidad de La Matanza; y en la localidad de Rafael Castillo, el municipio más poblado de la provincia Buenos Aires. Y Hey Latam en Rosario, es un muy importante call center que cerró y las y los trabajadores se organizaron. La mayoría son todos jóvenes precarizados, lo ocuparon y ahora ya han inscripto la cooperativa y quieren empezar a laburar, están empezando a tratar de ponerlo en movimiento.

Es un vasto reguero de acciones donde hay una característica muy importante que es el desafío de la burocracia sindical. Porque uno puede señalar dos aspectos. Puede decir “bueno está bien estos conflictos sin duda están presentes, pero frente al malestar y el ataque sufrido por la clase trabajadora todavía es limitado. Está bien en Neuquén podemos decir, pero en el resto del país todavía no está a la altura del ataque”. Y eso es cierto, pero en realidad lo tenemos que analizar de otro modo, o tenemos que introducir un elemento central para valorar lo que está ocurriendo. El gobierno de Fernández, a diferencia del de Macri, tiene el apoyo de la gran mayoría, de la casi totalidad de los sindicatos, de las direcciones de los sindicatos y de gran parte de los llamados movimientos sociales. Otro actor que no quiero dejar de mencionar que ha participado, se ha movilizado con marchas muy importantes ha sido el movimiento piquetero, por una serie de reclamos. Ante el aumento de la pobreza, es lógico que sea un sector que sale a reclamar por sus derechos. En ese contexto, esos movimientos, esos levantamientos, esas rebeliones de autoconvocados en gran medida se dan cuando las conducciones sindicales están todas alineadas con el gobierno en que no pase nada. La CGT ha sido una ausente completa. Está bien, uno puede decir con Macri también la mayoría de la CGT. Pero una parte importante de movimiento sindical estaba en contra. Moyano pasó a la oposición. Recuerden ustedes febrero de 2018 cuando, luego de la gran gesta que fueron las jornadas que enfrentaron la reforma jubilatoria de Macri, la lucha más importante que tuvo lugar bajo el macrismo, Moyano salió a las calles y fueron actores para luego contener y llevar hacia el 2019. Y que Macri no fuera derrotado en las calles con la lucha sino llevar canalizar la bronca, la rabia contra ese gobierno derechista hambreador, creador de una enorme miseria en el movimiento de masas, que de “pobreza cero” la llevó a “pobreza récord” en aquel momento para el gobierno macrista, y ahora un récord ampliado por el gobierno kirchnerista; que esa bronca sea canalizada por el peronismo. Pero estaban esos sindicatos en la oposición. Baradel estaba en la oposición a María Eugenia Vidal. La misma Vidal dice en su libro de balance de gestión que el conflicto con los docentes fue el peor error de su gestión, cuando quisieron organizar a los padres en contra de los docentes y fracasaron en ese intento brutalmente reaccionario que tenía. Pero ahí Baradel supuestamente estaba en la oposición y numerosos sindicatos estaban en la oposición. Y ahora son una extensión del oficialismo. Ahora no llaman a nada, han aceptado todo. La CTA de Yasky ha firmado el salario mínimo. Y uno puede ver sector por sector cómo operan. Estos conflictos son muy importantes porque son un claro símbolo de que ante lo que hacen los dirigentes que es disciplinar al movimiento de masas para que no proteste frente a la continuidad del ajuste, el movimiento obrero se revela, sale a la lucha, pelea, supera a esos dirigentes, a veces gana, a veces es derrotado. Pero es un hecho muy importante. Entonces las luchas en curso cobran significación si uno en primer lugar toma en cuenta dónde están situados la gran mayoría de los sindicatos y de los movimientos sociales.

Ahora nuestro partido, el PTS, y la izquierda en general no somos comentaristas de las luchas. Muchas y muchos de nuestros militantes están metidos en la primera línea de esa pelea. No quiero olvidar de mencionar a LATAM, la tercerizada aeronáuticas GPS, muy importante esa lucha también, entre tantas otras. Gran parte de nuestra militancia está en esas peleas cotidianamente, las impulsamos. De hecho, muchas de ellas están invisibilizadas en los medios de comunicación y tienen como principal canal de expresión a La izquierda diario, donde parte de esto que yo les estoy comentando ustedes lo pueden ver reflejado. Lo que hemos conseguido con inserción y expansión y ser vocero de las luchas de La izquierda diario no lo tiene ningún otro medio de comunicación en el país. Y me atrevería a decir que ni siquiera internacionalmente hay un medio parecido, más allá de lo que hacen nuestras compañeras y compañeros de la red internacional de diarios, que va en el mismo sentido. Pero es el lugar que ha ganado La izquierda diario en los conflictos, en la difusión, es impresionante; y si ustedes quieren ver lo que ha pasado con cada uno de estos conflictos, ahí está La izquierda diario con reportajes, con presencia, difundiéndolos, etc., etc. Ahora nuestro rol no es solo mostrar las luchas como son, sino que es tratar de que todos estos conflictos que hay en curso vayan aportando a moldear toda una generación de activistas en función de lo que se puede venir, y eso me parece que es una reflexión muy importante. Porque nosotros discutimos y en esto discrepamos muchas veces con nuestros aliados del Frente de Izquierda y con otras fuerzas en la izquierda, en la importancia de coordinar estas luchas, en la importancia que cada sector no pelee solo, en la importancia también de superar el hecho de que “solo me muevo por mis reclamos”, y de crear un nivel más alto de conciencia de clase. En que yo tengo que apoyar la lucha de las y los trabajadores y que si hoy yo estoy peleando para ganar necesito del apoyo de todos. En que no hay que dejar la lucha de los desocupados por un lado, del sector salud por otro, sino que hay que tratar de unificar, de ir creando esos lazos entre el propio activismo e ir conformando instituciones que permitan o superar a la burocracia o imponerle condiciones de lucha. Cuanto más fuerza logre acumular la clase trabajadora de quienes están luchando y de quienes no, de sectores que se agrupan que puedan golpear como un solo puño esto, es clave para el desarrollo de la lucha de clases en Argentina. Porque justamente la fragmentación del movimiento obrero es un arma de la burguesía, es la que dice que el que está formalizado no tiene en su interés al que está sin formalizar, que está contratado no tiene la misma relación que el efectivo, el ocupado separado del desocupado, y nosotros vamos en el sentido inverso porque sabemos que si la clase trabajadora golpea como un solo puño, la burguesía no tiene capacidad de resistir la fuerza de la clase obrera.

Justamente nos preparamos para ese día cuando se puedan quebrar todas esas divisiones y el movimiento obrero, la clase trabajadora, esa capacidad potencial, esa fuerza arrasadora potencial, la puede transformar en acto, pueda expresarla como una fuerza general de lucha. Y esto es muy importante porque nosotros no estamos frente a cualquier hipótesis sobre el periodo histórico. Por un lado obviamente en nuestro país y el mundo están condicionados por la pandemia, pero nuestro país entra en la pandemia en una situación de estar atado al Fondo Monetario Internacional, más allá de cuándo termina firmando el acuerdo con el organismo. La deuda de Macri no es gratis, para los próximos años significa que la capacidad del gobierno peronista de redistribuir hacia abajo es prácticamente nula, como lo estamos viendo. Es un gobierno que ahora toma la restricción y ni siquiera un IFE; esta miserabilidad que fue el año pasado el IFE hoy se ve con “cariño” porque ni siquiera te la dan. Es decir, que es un gobierno que está manejándose según los criterios del déficit fiscal, “acá no puede haber déficit, de ninguna manera, cero!”. Y ahora por qué hace eso, porque si no el fondo le dicen “ustedes no tienen disciplina fiscal”. Entonces aún para poder tomar una medida limitada de auxilio a los que menos tienen, nuevas restricciones, segunda ola de pandemia, o aumentar el salario de los trabajadores de la salud, es un gobierno que está condicionado por el FMI y por los acreedores privados, aunque no haya vencimiento de bonos. Es un gobierno que se trata de ver cómo llega para cuando le empiezan a vencer con los bonos privados. Y por delante el panorama no es para nada bueno. Si con el FMI saca la mejor negociación, le da dos o tres años de gracia, después le empiezan a una serie de vencimientos mortales para la economía nacional. Y haber aceptado la deuda, no haberla repudiado, también fue una decisión política que tomó el gobierno nacional. Aceptó, lo puso a Guzmán a negociar con los privados, llegó a un acuerdo, les reconoció casi toda la deuda pese al enorme ilegalidad que tenía esa deuda y ahora están haciendo lo mismo con el FMI, donde el contraste entre declaraciones que dicen “esto es una estafa”, a Macri dicen “lo vamos a llevar a la justicia” y después decir “marche preso, pague”, es una contradicción enorme que tiene el discurso del gobierno nacional. Pero que se paga en falta de recursos, se paga en nuevos niños bajo la línea de pobreza que ya supera el 60 %, se paga en una pobreza que ya está en el 50 %, la mitad dela población que nos acercamos a los números del año 2002 aunque con muchos más planes de contención de los que había en ese momento. Cuando esa situación llegó a los saqueos de fines del 2001 y luego a la implementación del “Plan jefes y jefas” que multiplicó por 10 prácticamente los planes anteriores los llamados “Planes trabajar”, que venían de la administración de de la rúa y antes del final del menemismo, pero que eran 300.000 cuando se produjo la crisis de diciembre de 2001. Y luego Duhalde los llevó de la mano del Banco Mundial y la Iglesia católica que aconsejaba, a 2 millones y medios de planes jefes y jefas de hogar. Hoy son otra cosa, hoy es toda la política de contención social es otra. Pero son gobiernos que aspiran a lo sumo a contener la pobreza, o a bajarla un poquito. Pero ya se ha naturalizado un nivel altísimo de pauperización de la clase trabajadora, de los sectores populares en nuestro país, brutal. Y que incluso ahora aumentó con Alberto. Y además con una inflación muy alta que se come todos los aumentos de salarios.

Entonces más allá de los ritmos, más allá de lo que pase, esto es muy importante. Porque la gran mayoría trabajadora que votó al gobierno de Alberto Fernández, y también una parte de la juventud y de lo que se llaman sectores progresistas, está haciendo una experiencia con la política del gobierno. Y toda la pandemia viene mostrando muchas cosas y es importante también para verlo y señalarlo, porque por un lado tenemos a la oposición de Juntos por el Cambio que oscila entre una la que tiene la línea de Bolsonaro frente a la pandemia, no haber hecho nada frente a la pandemia, “la pandemia no existe”, Patricia Bullrich, los anti vacunas etc., etc., y la línea de Larreta que trata de ubicarse más al centro pero que también es el sector que dice que “obviamente en los lugares de trabajo no pasa nada”. En esto hay una coincidencia grande de todo el régimen burgués de todos los partidos el régimen burgués, en no discutir los contagios en los lugares de trabajo; de esto no se habla, no se permiten comisiones de seguridad e higiene más allá de cuando lo imponen las y los trabajadores de la base. Pero Juntos por el Cambio tiene una línea que, sin ningún discurso mínimamente coherente sobre cómo tratar la pandemia, trabaja sobre el fracaso del gobierno, pero tampoco presenta ninguna alternativa a esto, más allá de decir “nos tenemos que arrodillar ante los laboratorios” como Pfizer. Y haberle firmado esa cláusula leonina en el Congreso, que querían imponer, donde se votó una ley a la que el Frente de Izquierda se opuso con muy poquitos diputados sueltos más, que le daba toda una serie de ventajas a los laboratorios pero que tenía una palabrita que la “negligencia” que Pfizer no quería, que implica que si hay un efecto adverso generalizado que demuestra que te mandaron vacunas de mala calidad, vos no podes acusar por negligencia al laboratorio que las hizo, que las entregó, lo cual es una barbaridad. Esa cláusula la hace firmar Pfizer en los países donde vende la vacuna y Juntos por el Cambio dice “cualquier cosa con tal de que llegue la Pfizer”. Y después presenta modelos muy problemáticos para su lógica porque la realidad es que tiene un discurso medio esquizofrénico. Por ejemplo presentaba como esquema Uruguay, como gran esquema porque le fue bien en la primera ola, pero ahora la segunda ola Uruguay está hundida, es como si tuviésemos tres veces nosotros los casos y todavía más la cantidad muertos los que tiene Uruguay en este momento, si uno hace la relación por población. Y Uruguay aparte tiene cerradas las escuelas hace más de dos meses y pico, o sea que a Larreta uno le dice “¿pero usted critica a Lacalle Pou?”, y él no puede decir una palabra. O en Chile donde Piñera tampoco tiene clases. El gobierno nacional venía con el mismo el discurso de Larreta, esa es la realidad. Y ahora lo han transformado en una pelea electoral por diez días, donde verdaderamente sin ningún plan serio confrontan de esta forma mientras la población sufre una situación muy crítica en el en el sistema de salud. Hoy por ejemplo está nuestro compañero diputado provincial Claudio Dellecarbonara que se enfermó Covid y estuvo dos días dando vuelta por clínicas y todo hasta que logramos conseguir una cama para Claudio. Pero así está gran parte de la población, deambulando por ahí uno o dos días en situaciones muy difíciles.

Cuando está esa situación, efectivamente no hay ningún plan serio para enfrentarlo. La oposición no lo tiene, y no lo tiene el gobierno. Y acá es importante señalarlo porque poquito antes de declararse el ASPO en casa de gobierno se hizo una reunión con todos los jefes de bloque donde fue Nicolás del Caño a ver a Alberto Fernández. Y allí, con Romina del Plá, que entonces era diputada del Frente de Izquierda también, antes de rotar ahora con el “gringo” Giordano, Nicolás llevó el planteo de centralizar todo el sistema de salud público y privado incluyendo los laboratorios para empezar a trabajar la producción de una vacuna local. Esto fue obviamente desoído y lo que apostó el gobierno es al negocio de los laboratorios. Esto era previsible, si no había una enorme movilización y procesos internacionales que pusiese a los laboratorios “contra las cuerdas”, si no había una medida que lo declarara generalizadamente [de utilidad pública], por algún país tenía que empezar, los laboratorios iban a hacer lo que están haciendo ahora que es concentrar las vacunas en muy pocos países. En unos 10/12 países, 3 en particular que han tenido vacunación alta y después “arréglate como puedas”. Alrededor de 130 países todavía no recibieron ni una dosis, 130 países. Mientras otros están comprando las dosis para el 2022 y el 2023, en EE. UU., Israel, Gran Bretaña, se empiezan a vacunar a los niños pero no sale de ahí una vacuna. Argentina es un país con capacidad de producción de vacunas. Si ustedes quieren ver ejemplos irracionales del capitalismo acá en el laboratorio de Hugo Sigman Mabxience, en la localidad de Garín de la provincia Buenos Aires se produjeron al menos 40 millones de dosis del principio activo de la vacuna de AstraZeneca. Este hizo un acuerdo con el gobierno argentino, terceriza en el laboratorio de Hugo Sigman la producción del principio activo, estos van a México y supuestamente en México se envasaban y tenían que venir acá. Cero vacunas vinieron, fueron 40 millones y no vino una. Nosotros largamos una campaña y un petitorio, presentamos un proyecto de ley que discutimos de todo el Frente de Izquierda, hicimos actos en Garín, mañana vamos a hacer una concentración simbólica y no masiva para entregar las firmas y pedimos audiencia el ministerio de Salud, y vamos a hacer un acto ahí en la puerta señalando que era insólito que se va a la vacuna. Cuando acá había capacidad de envasado nos decían “no, acá no se puede”. El propio Hugo Sigman dice “no se puede”. Y sin embargo el acuerdo que ha hecho Richmond de Marcelo Figueras, otro de los dueños de los laboratorios con Gamaleya en Rusia es que acá se envasa, o sea el anuncio que ahora está haciendo triunfalmente el gobierno de que se te va a hacer Sputnik V acá, el principio activo se hace en Rusia viene acá y acá se hace todo lo que supuestamente falta con la vacuna de AstraZeneca. Es decir que desde enero al menos, quizás desde diciembre en Argentina se podría haber hecho asociando simplemente los recursos de Mabxience con el laboratorio Richmond. Si hubiésemos centralizado la producción de los laboratorios público y privado juntos, hubiésemos ya todos estos meses previos a la segunda ola podido tener gran parte de la población vacunada. Fíjense que ese es fue el resultado de la política del gobierno.

Veamos como diría Perón las “efectividades conducentes”. Lo que pasó lo fue que tenemos un nivel mediocre de vacunación, muy mediocre de llegada de vacunas, muy lejos de lo que el gobierno había prometido, por el incumplimiento generalizado en los laboratorios. No nos pasó en Argentina en particular. La Unión Europea tiene relativamente baja vacunación y tampoco le cumplieron los contratos. Es un sector que está altamente concentrado, en EE.UU. lo llaman la Big pharma. Son 18 grandes laboratorios que producen el grueso de los medicamentos mundiales, después hay países que son grandes productores por ejemplo la India, pero cada país se está abasteciendo, en vez de haber una gran cooperación para producir internacionalmente y liberar las patentes, una cuestión elemental que hemos denunciado de un primer momento, y que se siguen negando todavía, cuando ya estamos en segunda ola, cuando en algunos países está empezando la tercera ola, a una medida elemental como esta. Esto se ha pagado en vidas y nosotros lo vamos a pagar en vidas de esta segunda por no haber tomado la decisión de que esas vacunas se queden acá porque estamos en el mes de abril y la Sputnik V producida acá hasta junio no llega. Y tenemos dos meses, casi tres, que van a ser muy difíciles con vacunación así a cuentagotas y en medio de una situación muy compleja, producto de no haber tenido estas medidas, pero no es solo esto. Es que se toma después medidas parciales de contención, sin las condiciones materiales para poder hacerlas como que haya un IFE de emergencia, algo elemental que estamos pidiendo, un IFE de emergencia $40 mil para no tener que salir y sin embargo no pasa nada.

Acá entonces yo creo que esto es interesante porque se muestra también cómo las fuerzas capitalistas en disputa lo único que pelean es quién podía realizar mejor la gestión monopólica de la crisis, y no quién podría presentar una alternativa, cuando el país tenía los recursos para haberlas producido. Este planteo nuestro de que se envasen acá vacunas de AstraZeneca y llegue a toda la población lo han empezado a hacer muchos sectores del sector salud que dice “sí, acá se pueden hacer”. Pero nosotros presentamos esto hace un año, no lo estamos diciendo ahora, lo hicimos hace un año. Se tenía que emprender este camino. La vacuna que se empezó a experimentar acá, el gobierno le dio U$S 100 mil como subsidio estatal. Cuando se calcula que con U$S120/130 millones se podría haber producido la vacuna local. Y sin embargo no se quiso hacer. Entonces es muy interesante porque después nos vienen a hablar de “liberación”, “independencia” desde el kirchnerismo y veamos lo que han hecho. Es decir, solo justifican los subsidios a los empresarios amigos, eso es lo único que justifican porque AstraZeneca estaba ligada a Hugo Sigman en particular, el negocio de AstraZeneca ligado directamente a Juan Luis Manzur, a Sergio Massa y a Ginés González García, que tenía en el negocio ahí. Y ahora Figueras también está ligado al peronismo por otro lado. Los grandes laboratorios son grandes aportantes históricos al peronismo en las campañas electorales y les han dado el negocio a ellos no por una conveniencia sanitaria, insisto sino porque lo ligan siempre a los negocios en vez de haberlo hecho directamente tomando el sector privado bajo control de salud del sector público, si quieren ustedes moderadamente mientras dura y la pandemia para producir, ni esa medida limitada. Nosotros obviamente vamos con la expropiación del sector. Un sector estratégico como la producción de medicamentos que debería ser público y hacer genéricos baratos para toda la población en todos los terrenos. Pero siquiera fueron capaces de esa medida mínima elemental de defensa nacional. Hay Estados que no han dejado salir la producción de vacunas, acá no pasa nada.

Entonces esto es un elemento muy relevante y yo quiero que reflexionemos por qué es importante. Más allá como les decía antes de los ritmos, lo interesante cuando nosotros insistimos en la necesidad de la coordinación de las luchas de que la clase obrera aparezca como sujeto, porque sabemos que el programa por el que peleamos nosotros no es un programa que se puede realizar simplemente porque lo digamos, lo propongamos en el parlamento y que Nicolás del Caño y Myriam Bregman lo difundan, o porque tenemos un común acuerdo con el resto de las y los referentes Frente de Izquierda, sino que se necesita una clase que tenga la fuerza material para llevarlo adelante. Y en ese sentido está la dinámica. Lo que nosotros insistimos de crear instituciones de ocupados y desocupados es muy relevante, si lo comparamos con los últimos dos procesos de gran intervención obrera de gran intervención abre. Si tenemos en cuenta los ‘70, cuando llegó el momento de la lucha que se expandió del interior al centro cuando el peronismo largó el ajuste con el Rodrigazo, el “plan Rodrigo” a comienzos de junio 1975 y se empezaron a desarrollar las coordinadores interfabriles, lo cierto es que muchos sectores de vanguardia que habían dado la lucha primero en la lucha contra la “Revolución argentina” y después contra el Pacto social de Perón, ya habían sido golpeados y desarticulados. Del clasismo cordobés hasta el de Villa Constitución, que terminó con una gran represión en el segundo “villazo” en marzo-mayo de 1975 y descabezada toda la dirección y muchas otras direcciones. Es decir que surgen las coordinadoras que habían tenido un prólogo en la articulación y en el apoyo y la solidaridad con las luchas contra el Pacto social, que venía con una tradición de todo el ascenso, que está muy bien documentado en el libro Insurgencia obrera en Argentina, de nuestros compañeros Ruth Werner y Facundo Aguirre. Está demostrado ahí cómo agrupaban a las y los trabajadores de las empresas más grandes, más concentradas de cada zona de Gran Buenos Aires y que se coordinaban más allá de los gremios como alternativa a la burocracia sindical cuando jugaron un papel muy importante en toda la lucha de junio-julio de ‘75. De hecho obligaron a la burocracia a tener que tomar los reclamos obreros cuando al principio de esas movilizaciones decían “dele la espalda a los que llaman a hacer acciones, no vaya”. Casi dos meses de huelga general de hecho enfrentándola, pero no se logró hacer caer al gobierno de Isabel por izquierda, la burguesía se rearmó y preparó el golpe está el golpe genocida. Y en los ‘90 tampoco llegamos con organizaciones de coordinación permanente, cuando se dio la crisis del 2001, después surgieron, pero surgieron los desocupados por un lado, las asambleas populares por el otro, pero no hubo una articulación de conjunto que pudiese expresar al bloque de lucha que había estado en las calles el 19 y 20 de diciembre y las semanas posteriores. Lo que le permitió la burguesía rearmarse y dar una salida. Entonces es muy importante para las luchas que se vienen la coordinación que podamos hacer, una enorme tarea y de nuestra parte, es por eso obviamente participar en cada lucha para que cada lucha triunfe, pero también ir preparando el nuevo nivel de conciencia de la articulación de la clase obrera. Y en el mismo sentido, la necesidad de una organización revolucionaria de la clase trabajadora. Porque sin una dirección política ninguna articulación y coordinación puede terminar desarrollarse hasta el final, ni pesar como organismo de lucha alternativo de la clase trabajadora. Entonces creo que tenemos que pensar lo que está pasando en esta segunda ola, las luchas de la clase trabajadora, en función de esa perspectiva estratégica de mayor alcance. Más allá de que obviamente como siempre ocurre que en cada conflicto nos juguemos. A la vez que estamos peleando por tener un plan serio para enfrentar la segunda ola, defendemos obviamente el derecho de la clase trabajadora los sectores populares a movilizarse por sus reclamos, aunque les van a decir a los trabajadores la salud de Neuquén “che, bánquense el 15 %, aguántense”. O el día 27 cuando se va a tratar el salario mínimo qué les dirán que “la gente no se tiene que movilizar”. Obviamente tomando los mayores recaudos sanitarios que podamos. Pero sin la presencia del movimiento obrero es evidente que te pasan por encima. Entonces más allá de estas luchas y de la participación que tenemos que tratar de tener en las mismas y la solidaridad sobre todo con la más avanzadas, yo quería señalar estas dos tareas importantes estratégicas para pensar los conflictos que estamos teniendo en perspectiva.


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Christian Castillo

@chipicastillo
Dirigente del PTS, sociólogo y docente universitario
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